Gabriela Rosero, Onu Mujeres Chile: «Es más fácil decir que no hay empresas lideradas por mujeres, pero la realidad es diferente»

«En la medida en que nos podamos informar, en que podamos tener todos los datos que necesitamos para arriesgarnos  y que conozcamos la importancia de trabajar en redes, no existen barreras para que las mujeres podamos emprender. A través de las redes vamos conociendo otras experiencias, otros proyectos, otras empresas lideradas por mujeres. De esta manera, van naciendo productos,  nichos, espacios en donde otras mujeres pueden contribuir ya sea invirtiendo, apoyando o mentorizando”.

Con Gabriela Rosero, Jefa de Oficina de ONU Mujeres Chile, conversamos sobre la importancia de las inversiones con impacto de género, las cuales buscan generar rentabilidad y promover la igualdad de género. En América Latina, persisten desafíos como la falta de financiamiento para empresas lideradas por mujeres, debido a desajustes entre oferta y demanda, así como factores estructurales como la crisis de cuidado y la brecha de género en el empleo.

En Chile, se avanza en políticas públicas para promover la igualdad de género, incluyendo programas de emprendimiento y leyes de conciliación laboral. Es fundamental fortalecer la participación de mujeres en roles de toma de decisiones en instituciones financieras. La Plataforma Inversionistas por la Igualdad, liderada por ONU Mujeres, busca comprometer a empresas, estados y bancos en la promoción de inversiones con enfoque de género, trabajando en temas como intermediación financiera y fomento de productos y servicios dirigidos a las necesidades de las mujeres

“Las inversiones con impacto de género tienen un doble propósito: generar rentabilidad y efectuar un impacto en la igualdad de género, mejorando la vida de mujeres y niñas”

P: ¿Por qué son tan pocas las inversiones en proyectos liderados por mujeres especialmente en América Latina?

Gabriela Rosero:  Previo responder tu pregunta, me gustaría contextualizarla porque para este 8 de Marzo ONU Mujeres a nivel global hizo un llamado a seguir invirtiendo en mujeres en el financiamiento para igualdad de género, por cuanto de acuerdo con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, que fueron consensuados por los Estados hace años atrás, deberíamos rendir resultados para el 2030. Estamos en 2024 y, evidentemente, con la pandemia del Covid, con la graves crisis de déficit presupuestarios que están enfrentando las economías latinoamericanas, sabemos que no vamos a llegar a las metas.

Por otro lado, existe una discrepancia entre las mujeres emprendedoras y las instituciones financieras en términos de comprensión y satisfacción de las necesidades financieras en diferentes etapas del ciclo de vida del emprendimiento. Esto se refiere a un «miss match» entre las mujeres emprendedoras, que pueden no estar al tanto de todas las opciones de financiamiento disponibles, y las instituciones financieras, que a veces no ofrecen productos adecuados para las diversas etapas de desarrollo de los negocios liderados por mujeres.

Además, las redes de apoyo entre mujeres emprendedoras son muy importantes, por cuanto sirven como fuentes valiosas de información y apoyo mutuo en la búsqueda de financiamiento.

Otro factor relevante es la diversidad de contextos de emprendimiento en la región latinoamericana. Por ejemplo, mientras que en Centroamérica predominan los emprendimientos de subsistencia, en países del Cono Sur como Chile, los negocios fintech son más comunes.

Esta diversidad implica la necesidad de enfoques específicos y adaptados a las características particulares de cada país y sector. Además, la informalidad puede ser un obstáculo significativo en el camino del emprendimiento, especialmente en términos de acceso al financiamiento formal.

En resumen, la falta de inversiones en proyectos liderados por mujeres en América Latina es el resultado de una combinación de factores que van desde la falta de recursos y compromisos presupuestarios hasta la desconexión entre las necesidades de financiamiento de las mujeres emprendedoras y la oferta de instituciones financieras, pasando por la diversidad de contextos de emprendimiento en la región y la persistencia de la informalidad.

P: ¿Cómo  se pueden abordar esas realidades diferentes entre unos países donde las mujeres requieren un tipo de financiamiento y otras donde la situación varía como los casos del Cono Sur y Centroamérica?

Gabriela Rosero: La disparidad en la inversión entre diferentes países de la región requiere un enfoque multifacético. En primer lugar, es crucial considerar tanto las condiciones habilitantes para el emprendimiento como los factores estructurales que influyen en la participación económica de las mujeres.

A pesar de los avances, aún enfrentamos una brecha significativa en términos de empleo pleno para las mujeres, con apenas el 60% de la población femenina empleada en la región y a pesar de que tenemos igual trabajo ganamos 20% menos. Además, debemos abordar la crisis de cuidado, donde las mujeres asumimos una carga desproporcionada de responsabilidades domésticas y de cuidado, lo que afecta nuestra capacidad para participar plenamente en la fuerza laboral y acceder a oportunidades económicas.

También es importante destacar las disparidades en el acceso a la educación financiera y habilidades digitales entre áreas urbanas y rurales, así como la necesidad de repensar los productos financieros y servicios para adaptarse a las diversas necesidades y realidades de las mujeres emprendedoras. Desde Onu Mujeres, estamos trabajando junto a Estados, instituciones publicas y privadas para abordar estos desafíos mediante la eliminación de sesgos y la adopción de prácticas más inclusivas en el sistema financiero y empresarial.

En este sentido, los Principios de Empoderamiento Económico (WEPs, por sus siglas en inglés) son fundamentales. Estos principios buscan promover la igualdad de género en el lugar de trabajo, el mercado y la comunidad, y pueden ayudar a crear un entorno más propicio para el financiamiento de proyectos liderados por mujeres. Además, contribuyen a la eliminación de barreras y la promoción de la inclusión financiera en nuestra región.

¿Por qué las mujeres no arriesgamos?

«Es común escuchar que las mujeres son menos propensas a invertir y asumir riesgos. Sin embargo, considero que muchas veces esto obedece a que vemos nuestros recursos como parte del patrimonio familiar en lugar de nuestro propio patrimonio. Para cambiar esta dinámica, es crucial empoderar a las mujeres con herramientas y conocimientos financieros que les permitan tomar decisiones de inversión informadas y confiadas.

«Además -señaló la entrevistada- es importante destacar cómo los sesgos de género pueden influir en el proceso de  decidir cómo invertir. Por ejemplo, en una ocasión leí que la mayoría de  los profesionales que manejan los portafolios financieros pueden no abordar adecuadamente nuestras necesidades específicas o hacer las preguntas pertinentes. Esto puede llevar a que las mujeres se sientan menos inclinadas a invertir o emprender. Por lo tanto, es esencial abordar estos sesgos y crear un entorno inclusivo y equitativo que fomente la participación activa de las mujeres en el ámbito de la inversión y el emprendimiento».

Lentes de Género en Chile

P: ¿Cómo es el caso de de Chile?. ¿Las empresas en Chile están más conscientes?, ¿Están invirtiendo más con esos lentes de género?

Gabriela Rosero: Para abordar estas realidades, propongo un enfoque integral en varios niveles. En primer lugar, es crucial que el Estado de Chile promueva políticas públicas que transformen los patrones culturales y sociales. El año pasado, como ONU Mujeres, apoyamos un proceso de diálogos ciudadanos orientados en la creación de un sistema nacional de cuidados universal que atienda las necesidades de cuidado de niños y niñas, personas con capacidades diferenciadas y adultos mayores.

El Estado chileno ha venido impulsando la promulgación de leyes que promuevan la conciliación del trabajo y la vida personal; la creación de espacios libres de violencia, acoso laboral o sexual; así como la corresponsabilidad en la división de los trabajos.

En segundo lugar, en lo que respecta al emprendimiento, ha sido importante la participación  de organismos del gobierno a través de programas de emprendimiento. Algunos casos que podemos señalar son el Banco Estado de Chile, que no solamente trabaja en productos y servicios financieros con enfoque de género, sino que tiene una política integral en materia de género como organización  que se evidencia en su modelo de financiamiento, en programas de mentoría, capacitación, acompañamiento,  generación de redes. También el CORFO, institución que incorpora capital humano especializado para resolver la problemática de innovación en las empresas de mujeres en las áreas de ciencia y tecnología y/o innovación, a través de su programa Invierte Mujer que impulsa la aceleración de redes ángeles y de plataformas de crowdfunding, así como algunas iniciativas  privadas orientadas a los temas de startups.

Es importante destacar que hay un mayor compromiso de los bancos y de algunas empresas en Chile, que no solamente comparten los principios de empoderamiento de las mujeres, sino que forman parte de la red Pacto Global.

El Banco Santander, por ejemplo, ha integrado las certificaciones ESG (Environmental, Social, Governance), que evalúan el impacto ambiental, social y el gobierno corporativo de una empresa. Este enfoque permite abordar sesgos y comenzar a considerar estas particularidades de manera más efectiva. Otro caso destacado es la emisión de bonos sostenibles por parte del Banco Estado, destinados a impulsar programas de emprendimiento para mujeres hace unos años.

Una ley para que las mujeres administren su patrimonio

En Chile, las mujeres enfrentan una realidad donde aún necesitan permiso de sus esposos para heredar, vender o solicitar financiamiento.

Gabriela Rosero destacó que actualmente se está debatiendo en el Congreso un proyecto de ley para equiparar los derechos de las parejas en la gestión de su patrimonio.

Esta dependencia socava la capacidad de decisión individual de las mujeres, limitando su libertad para emprender o acceder a préstamos. Esta situación, sumada a las dificultades asociadas a la pobreza, representa barreras significativas que obstaculizan el progreso económico y social de las mujeres en el país

Mujeres Inversionistas

 

P:  ¿Ese déficit de financiamiento ocurre en las empresas lideradas por mujeres?

Gabriela Rosero: En su mayoría, sí. Cada vez hay más inversionistas ángeles en los ecosistemas. Sabemos que en los startups de empresas hay un porcentaje que fracasará en el camino. Pero para aquellas que perseveran, al buscar capital privado, a menudo encuentran dificultades para obtener financiamiento debido a preocupaciones sobre qué tipo de financiamiento necesitan, los temas de cuidado, la posibilidad de discontinuidad así como los riesgos asociados.

En muchas ocasiones, los inversionistas preguntaban dónde encontrar empresas lideradas por mujeres, alegando que no existían. Pero sí existen. Lo que quiero decir con esto es que aún necesitamos visibilizar más el modelo de negocios y su rentabilidad. Es más fácil decir que no hay empresas lideradas por mujeres, pero la realidad es diferente.

P: ¿Cree que aumentando la cantidad de mujeres inversionistas, podría cambiar ese déficit de financiamiento para las mujeres emprendedoras?

Gabriela Rosero: Por supuesto. El incremento de mujeres inversionistas podría ciertamente influir en el acceso al financiamiento para emprendedoras, pero no garantiza automáticamente que todas las inversiones se destinen a proyectos liderados por mujeres. Es importante evaluar cada caso individualmente y considerar tanto el potencial financiero como el impacto social, ambiental o de género. Es fundamental facilitar encuentros entre inversionistas y emprendedoras, así como brindar apoyo y capacitación para fortalecer la confianza y habilidades de presentación de las mujeres empresarias. Este enfoque inclusivo es esencial para promover el empoderamiento y el éxito de las mujeres en el ámbito empresarial.

Existe un estudio para el caso de mujeres inversionistas norteamericanas que refleja que cada vez más hay mujeres que han heredado un patrimonio importante o que a los 30 años ya han acumulado unas sumas importantes de ahorros y quieren invertir con impacto. Esto no solamente ocurre entre las mujeres, sino en la mayoría las personas de 20 a 30 años quienes piensan en invertir con impacto ya sea social, ambiental, o de género. No quieren invertir por invertir y eso es un cambio importante. Aun así, es esencial seguir facilitando encuentros entre inversionistas y emprendedoras, así como proporcionar programas de capacitación y apoyo para fortalecer la confianza y habilidades de presentación de las mujeres empresarias.

P: ¿Cuál es el déficit en cuanto a la inversión para apoyar a las empresas de mujeres en la región?

Gabriela Rosero: Si examinamos las cifras en la región, basadas en estudios del Banco Interamericano de Desarrollo, sólo el 22% de las inversiones globales de financiamiento se destinan a empresas con al menos una mujer fundadora. Cuando todas las fundadoras son mujeres, este porcentaje disminuye aún más, llegando apenas al 8%. Además, según análisis de Value for Women, una organización con la que hemos colaborado, en el ámbito de las inversiones de impacto, donde se priorizan resultados medibles y tangibles, solo el 10% del capital se dirige a empresas lideradas por mujeres.

Estas cifras subrayan la brecha significativa en la inversión para apoyar a las empresas de mujeres en nuestra región.

P: ¿En el caso de Chile, cuáles son los sectores en los que las mujeres desarrollan negocio?

Gabriela Rosero: En el contexto chileno y del Cono Sur en general, observamos una amplia gama de emprendimientos que abarcan desde sectores tecnológicos como fintech y servicios financieros, hasta industrias tradicionales como textil, alimentación y artesanía, entre otros. Esta diversidad refleja la complejidad y riqueza del panorama emprendedor en la región, donde las mujeres están incursionando en una variedad de áreas y sectores económicos.

P: En países como México  hay fondos de inversiones que están liderados por mujeres, también lo vemos en Argentina. En Chile ¿cómo es el ecosistema de las mujeres inversionistas?

Gabriela Rosero: En lo referente a los inversionistas ángeles, es cierto que existen redes significativas de mujeres interesadas en invertir en el mercado de capital de riesgo. Sin embargo, considero que es crucial avanzar hacia un financiamiento más institucional, tanto desde la banca tradicional como desde instituciones multilaterales. Además, –señaló la entrevistada-,  es fundamental que las mujeres tengan una presencia activa en las intermediarias financieras, donde se estructuran los fondos de inversión, ya que su participación puede marcar la diferencia en la toma de decisiones sobre cómo invertir en empresas lideradas por mujeres.

Aunque no disponemos de cifras específicas para Chile, es evidente que necesitamos fomentar una mayor participación femenina en estos espacios. En cuanto al financiamiento inicial para startups, Chile cuenta con una experiencia significativa en redes de inversión ángel. Además, el Estado y diversas instituciones como Banco Estado, Corfo y el Ministerio de la Mujer han implementado programas importantes para financiar estos primeros pasos.

Sería beneficioso promover alianzas público-privadas más sólidas que nos permitan comprender las necesidades financieras específicas de las emprendedoras en cada etapa de su proyecto, así como brindarles el apoyo necesario para obtener financiamiento.

Bonos de Genero

«Cuando se aborda el tema del financiamiento y el papel de las instituciones financieras en relación con los bonos sostenibles y los bonos de género, encontramos algunas experiencias en la región. Por ejemplo, se ha trabajado con un banco en Panamá, aunque aún queda mucho por hacer. Es crucial que el mercado reciba señales de confianza y comprenda el modelo para que los inversionistas puedan adquirir estos bonos.

«Se han realizado experiencias con bonos de género exclusivamente, los cuales tienen un impacto medible en la mejora de la vida de mujeres y niñas, así como con bonos sociales que incluyen indicadores para medir su impacto. Sin embargo, se necesitan más iniciativas para catalizar recursos en el ecosistema.

«En mi experiencia personal, el Banco Interamericano de Desarrollo ha sido uno de los principales compradores de emisiones de bonos tanto soberanos como comerciales en la región. Sin embargo, surge la pregunta sobre qué sucede cuando el BID no está presente y cómo se pueden generar otros tipos de bonos. Aquí se evidencia la necesidad de contar con recursos de capital semilla o de capital para pérdida en estos procesos, lo cual ha sido un factor clave en la falta de concreción de algunas emisiones de bonos, especialmente en el espacio entre el inicio de un emprendimiento y el momento en que se busca crecer y expandirse hacia nuevos mercados».

Hablan las cifras

73% de las PYME dirigidas por mujeres expresa estar financieramente desatendida o sub atendida. (IFC, 2011),

Mas del 38% de los microemprendimientos en Chile son de mujeres (MEFyT, 2020b).

16 % de las firmas con una mujer en el puesto de gerencia obtuvo un crédito, en el caso de aquellas con un hombre a la cabeza la proporción es mayor 21,1 % (MEFyT, 2020).

La brecha de crédito en América Latina y El Caribe se halla en US$5.000 millones para microempresas de mujeres y US$93.000 millones para PYMEs lideradas por mujeres (BID 2019).

Menos del 10% de las microempresas lideradas por mujeres se vuelven líderes de mercado y menos del 20% crecen para convertirse en pequeñas empresas (BID-Fomin, 2014).

Fuente: Mapeo del estado de situación de las inversiones con perspectiva de género en Chile OPORTUNIDADES Y DESAFÍOS Julio 2021.

 

Quién es Gabriela Rosero

Economista con especialidad en Relaciones Económicas Internacionales y Cooperación y Máster en Políticas Públicas 

Ha realizado estudios de posgrado en Gobernabilidad y Gerencia Política, Género y Financiamiento para el Desarrollo con enfoque de género.

Fue Ministra Coordinadora de Desarrollo Social y Secretaria Técnica de Cooperación del Ministerio de Relaciones Exteriores y Movilidad Humana de Ecuador.

Ha sido Asesora en la Asamblea Nacional y consultora para varios organismos internacionales.

Desde diciembre de 2018 se desempeñó como Asesora en sector privado y financiamiento innovador aportado a la Oficina Regional de ONU Mujeres para las Américas y el Caribe en el fortalecimiento del ecosistema financiero y la disponibilidad de instrumentos y mecanismos innovadores que permitan mayor movilización de recursos para la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres.

«Para mi no es pasito a pasito, esto es catalítico. Y para esto debemos hablar de estos temas y a veces las mujeres creemos que no podemos hablar de estos temas, que no podemos invertir, es que esas cosas son complicadas, es que mi esposo es el que maneja las finanzas. No. Si no tomamos el pastel (no nos conformemos con la repartición del pastel), y sabemos como se va a distribuir, no vamos a llegar. Y no es solamente un tema de Estados o de la Organización de Naciones Unidas. Es un tema de muchos aliados y aliadas que tenemos y que están comprometidos en un mundo mucho más inclusivo, más justo».

Gabriela Rosero
Jefa de Oficina Onu Mujeres Chile

Onu Mujeres

ONU Mujeres es la organización de las Naciones Unidas dedicada a promover la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres. Como defensora mundial de mujeres y niñas, ONU Mujeres fue establecida para acelerar el progreso que conllevará a mejorar las condiciones de vida de las mujeres y para responder a las necesidades que enfrentan en el mundo.

ONU Mujeres apoya a los Estados Miembros de las Naciones Unidas en el establecimiento de normas internacionales para lograr la igualdad de género y trabaja con los gobiernos y la sociedad civil en la creación de leyes, políticas, programas y servicios necesarios para garantizar que se implementen los estándares con eficacia y que redunden en verdadero beneficio de las mujeres y las niñas en todo el mundo. Trabaja mundialmente para que los Objetivos de Desarrollo Sostenible sean una realidad para las mujeres y las niñas, y promueve la participación de las mujeres en igualdad de condiciones en todos los ámbitos de la vida. 

 

“La igualdad de género no solo es un imperativo ético y moral, sino que también es un buen negocio. La gestión comercial con enfoque de género, además de apoyar el desarrollo sostenible, impacta positivamente la innovación, las tasas de crecimiento, la gestión de talentos dentro de la empresa, la rentabilidad y en la recuperación de la pandemia de COVID-19”.

María-Noel Vaeza. Directora Regional para las Américas y el Caribe ONU Mujeres

⇒Más información puedes leerla aquí: Onu Mujeres

Inversionistas por la Igualdad

«La Plataforma Inversionista por la Igualdad de ONU Mujeres es una iniciativa de nuestra Oficina Regional que busca comprometer tanto a empresas como a estados en una alianza más amplia con la banca multilateral internacional, bancos y otros actores financieros.

«Trabajamos en colaboración con aliados como Pro Mujer, con quienes hemos desarrollado propuestas para estructurar bonos y otros instrumentos financieros. En la Plataforma, abordamos temas de intermediación financiera, como el apoyo a empresas lideradas por mujeres y el acceso al financiamiento para aquellas que siguen los principios de empoderamiento de las mujeres (WEPs). Además, promovemos la inversión en empresas que desarrollan bienes y servicios para las necesidades específicas de mujeres y niños, como la innovación en productos de higiene menstrual.

«Nuestro enfoque va más allá de la obtención de financiamiento; también buscamos respaldar a empresas que tienen un impacto positivo en la comunidad y ofrecen soluciones centradas en las mujeres.

Proyecto Originarias

El Proyecto Originarias, liderado por ONU Mujeres, representa un compromiso significativo en el norte de Chile, donde nos enfocamos en empoderar a mujeres pertenecientes a comunidades indígenas. Este proyecto abarca todo el ecosistema empresarial, desde el fortalecimiento de los emprendimientos indígenas basados en su propia cosmovisión. Para estas mujeres, sus negocios no son simplemente transacciones comerciales; cada producto lleva consigo una historia arraigada en la sabiduría de su producción.

Además, ONU Mujeres trabaja con ellas en estrategias para comercializar estos productos a través de plataformas de comercio electrónico, brinda educación financiera integral y ofrece un acompañamiento continuo para posicionar sus negocios en el mercado. El Proyecto Originarias representa una oportunidad única para honrar la cultura y el legado de estas mujeres indígenas, al tiempo que promovemos su independencia económica y su participación activa en el mundo empresarial.

 

Anabelle Yánes

Ejerció como periodista en Venezuela hasta el año 2002 en el área de economía, finanzas y negocios. Posteriormente desarrolló un emprendimiento para la fabricación de mermeladas y dulces artesanales.

En 2008 participó en el Concurso Ideas clasificando entre los cinco primeros proyecto de 730 participantes por el concepto de red de productoras artesanales. El emprendimiento tuvo éxito y duro hasta el 2019 cuando debido a la crisis económica en Venezuela se paró la producción y venta.

En paralelo, trabajó como docente durante este período.

Actualmente retoma el periodismo e inicia una nueva etapa escribiendo cuentos infantiles.

Vive en Estados Unidos.

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