La culpa como una barrera para el éxito

Escrito por Verónica Arvelo

Cuando las feministas hablamos sobre desigualdad de género, de la brecha salarial, techo de cristal y suelo pegajoso, inequidad en la repartición de trabajo no remunerado o sobre la feminización de la pobreza, muchas personas lejos de entender que todos estos conceptos son desigualdades reales que están interconectadas y que vulneran los derechos de las mujeres, nos describen como resentidas, exageradas y odiadoras de los hombres.

 “Yo conozco mujeres que son líderes de sus empresas y que ganan más que  otros hombres, pero nadie se los ha regalado, se han esforzado para conseguirlo” … “ Es que las feministas quieren todo regalado”…“Para alcanzar el éxito existe algo llamado meritocracia…”.   

Son frases que se suelen repetir una y otra vez tanto en hombres como  en mujeres, basándose en  la ilusión de igualdad que el sistema se ha encargado de vendernos. Lo verdad es que en la vida real, el esfuerzo no siempre está conectado con el progreso, mucho menos cuando existe toda una serie de obstáculos derivados de los roles y estereotipos de género, algunos casi invisibles pero que no hacen más que perpetuar las desigualdades como es el caso del suelo pegajoso.

Fuente: Syarifahbrit (Freepik)

¿Qué es el Suelo Pegajoso? Se puede definir como el conjunto de obstáculos que debido a los sesgos y prejuicios hacia las mujeres, sustentados en los roles y estereotipos de género, que no solo nos causan dificultades para ser promovidas en las empresas, sino que suelen también dejarnos estancadas en los empleos menos remunerados o de menor calidad.

No precisamente por tratarse de una cuestión de capacidades, estudios o esfuerzos, sino por la cantidad de ocupaciones y obligaciones que corresponden al rol de mujer madre, hija, esposa y cuidadora por excelencia, que nos ha asignado la sociedad de forma arbitraria y del que es muy difícil salir sin ser juzgadas y sentirnos culpables, ya que muchas de estas responsabilidades van estrechamente relacionadas con cargas afectivas y emocionales, que precisamente por tener estas características terminan siendo muchísimas horas de trabajo no remunerado.

En este sentido, de acuerdo al informe “Las desigualdades y el mundo del trabajo” (ONU, 2021), las mujeres terminan asumiendo entre dos y diez veces más trabajo de cuidados no remunerados que los hombres.

En general, todas estas responsabilidades asignadas al género por el sistema patriarcal y reforzadas en presiones familiares, sociales y afectivas que nos empujan a mantenernos en el espacio privado, de cuidado y crianza, son grandes dificultades para el desarrollo laboral y profesional de la mayoría de las mujeres.

Lo cierto es que a muchas mujeres les ha tocado decidir entre familia y profesión, una decisión totalmente injusta a la que muy pocos hombres tendrán que enfrentarse a lo largo de sus vidas, donde la elección del éxito profesional suele venir acompañada de la culpa.

Por esta razón, aun cuando nos llamen exageradas, dramáticas y resentidas, es importante seguir hablando de la existencia del suelo pegajoso e insistir en que mientras las labores del hogar, de cuidados y de crianza, sigan siendo romanizadas como el deber “natural” de las mujeres, no sean repartidas equitativamente y se continúen invisibilizado como un trabajo real, no podremos alcanzar la igualdad de género.

Verónica Arvelo

Abogada, activista feminista, blogger en Feminismo Inc. y Mujeres Radio Net.

Coordinadora General de Entretejidas. Red de articulación feminista que tiene el propósito de incidir social e institucionalmente en pro del trabajo por la equidad de género y la disminución de las violencias hacia las mujeres y niñas a través del diseño, implementación y co-creación de: campañas públicas, espacios de capacitación o reflexión para comunidades, organizaciones y activistas; proyectos, análisis y el intercambio de información entre sus integrantes.

Página Web: entretejidas.org

 

 

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