Emprender es un reto en sí mismo. Se trata de visualizar una idea y llevarla a cabo, cualquiera que ella sea.

A lo largo de estos años me he dado cuenta que el emprendimiento requiere algunos ingredientes clave para poder materializarse; como bien lo explica Scott Berkun en su libro “Los mitos de la innovación”, lo más complicado de emprender no es la idea en sí, sino la capacidad de llevarla a cabo y venderla.

Esta idea se conecta muy bien cuando pensamos en los retos que enfrenta una mujer al emprender quien, además de los retos que normalmente enfrenta cualquier persona, se le agrega el hecho de tener que superar sus propios miedos, los estereotipos impuestos, y al mismo tiempo, salir adelante con las múltiples demandas que sobre nosotras pesan, especialmente si somos madres, esposas o cuidadoras.

Sin embargo, cada día son más las mujeres que se atreven a emprender, especialmente en Latinoamérica, tal como lo indica un estudio de Global Entrepreneurship Research Association comentado por Statista en donde alrededor de 20% y 30% de las mujeres de entre 18 y 64 años en países como Colombia, Brasil, Chile y Ecuador están emprendiendo.

Pareciera que al tener menos opciones de trabajo bien remunerado con calidad de vida, la mujer latina está explorando nuevas opciones para sentirse realizada y garantizar su independencia económica.

Cuando nace la idea

El principal ingrediente o la chispa que enciende todo tiene que ver con la curiosidad o con la inconformidad frente a algo que no está bien y quieres resolver, o frente a una pasión que tienes y quieres explorar. Pero contradictoriamente, esa es la primera barrera que debemos cruzar, y es poner de primero tu necesidad de sentirte realizada, de expresarte o de involucrarte en algo lo suficiente como para querer cambiarlo.

Esto significa un reto inmenso porque la mayoría de las personas prefieren seguir con el status quo, que cambiar las cosas o comenzar un nuevo proyecto.

La inercia o el día a día hará que las personas que están a tu alrededor, o incluso tú misma, pierdan de vista la meta o se diluya en esfuerzos por mantener la situación actual, en lugar de generar la tracción suficiente para lograr que las cosas se den.

Para ello, la mujer debe saber rodearse de personas que sientan la misma pasión por lo que quieren hacer, y a veces es necesario ir contra la corriente, y con esto sale a colación el segundo ingrediente para convertir tu idea en algo más: el coraje. Seguir adelante con tu idea a pesar de lo que opinen, incluso miembros cercanos de tu círculo, amigos, tu jefe, entre otros, es ya una empresa en sí misma. Algunos estereotipos hacen creer a las personas que por ser mujeres no debemos arriesgar nuestros trabajos u hogares seguros, por dedicar tiempo a emprender.

En algunos casos, este tipo de pensamientos limitantes sólo están dentro de nosotras mismas. Nos culpamos por no pasar tanto tiempo con nuestros hijos o por trabajar muchas horas al día; pero también es cierto que mientras más felices y realizadas nos sintamos, podremos tener relaciones afectivas más satisfactorias.

Fuente: Freepick (Rawpixel)

…pero todo cambia

Con la pandemia todo esto se ha incrementado. Ahora las clases online y las restricciones para asistir a lugares públicos, nos han hecho destinar más tiempo a las labores del hogar y ser menos efectivas que antes de la pandemia, lo que constituye también un nuevo reto.

Luego de tener claridad en lo que queremos hacer, y tener la determinación para llevar a cabo nuestra idea de negocio, nos queda por delante un largo camino en el que vamos a necesitar una serie de habilidades y conocimientos que nos permitirán evaluar la factibilidad de un proyecto, diseñar un plan de negocios, generar planes de mercadeo y venta, entre otras cosas que en el tiempo nos permitirán ir alcanzando  las  metas propuestas.

Si bien suena mucho para una sola persona, lo importante es poder constituir un equipo de trabajo o contratar a las personas que pueden ayudarte en cada etapa.

Una Historia Real

Mi camino al emprendimiento comenzó tal como se los estoy relatando hoy, y les cuento que he pasado por sentimientos de culpa, de miedo, de presión sobre mi misma y de otras personas también; pero estos dos ingredientes principales han prevalecido, así como el apoyo de un equipo que ha sido vital para continuar, especialmente en momentos de crisis.

Lo que nos queda por delante

Haciendo énfasis en esto, algunas de las recomendaciones que nos pueden ayudar para iniciar o continuar transitando el camino del emprendimiento, son las siguientes:

1. Toma tiempo para identificar lo que te apasiona o aquel problema o situación que te quita el sueño y quieres mejorar. ¿Qué es eso que te hace hablar con pasión?

2. Revisa tus prioridades y qué puedes suspender o cancelar para dedicar tiempo a plasmar tu proyecto en blanco y negro.

3. Busca apoyo en otras personas, comunidades de emprendimiento, cuentas especializadas, o aliados. No pierdas tiempo en tareas en las que puedes apoyarte con otros.

4. Busca simplificarte la vida, no complicarla. A veces las cosas no quedan “perfectas” y no pasa nada.

5. ¡Pide ayuda! A pesar de que esto parece simple, nos cuesta hacerlo porque sentimos que somos menos capaces por aceptar que necesitamos a otros.

6. Pon horarios para tus tareas domésticas, con límites claros para tu tiempo personal y para tu emprendimiento.

7. Ten redes de apoyo que te permitan liberar tiempo, y recurrir a ellos cuando tienes problemas o cuando tienes dudas.

8. Busca un mentor, siempre es necesario tener a quién recurrir por consejos. Un mentor es siempre importante en todas las fases del emprendimiento, y más allá.

9. Ponte metas alcanzables, razonables, en función de tu situación y recursos reales. Cualquier meta por encima de esto puede generar frustraciones.

10. Evalúa siempre cómo vas, analiza más y nútrete de los datos que vas recogiendo cuando interactúas con clientes y aliados. Esto te permite ir tomando pequeñas decisiones que te ayudarán a hacer cambios rápidos, de ser necesario.

Estoy segura que estos tips te ayudarán, como me ha ocurrido personalmente, a convertir el proceso de emprender, en algo más amigable y disfrutable. Definitivamente emprender no tiene por qué ser un proceso traumático.

Y aunque cada realidad y cada proceso es único e inigualable, puedes sacarle provecho a estas recomendaciones como punto de partida y crear tus propias reglas para organizarte.

Y con este espíritu transformador que nos caracteriza, sólo me queda decir:

 

mujer, ¡sigue emprendiendo!

Legmi Pilonieta

Co Fundadora de Grupo Consultor 2Strategies. 

Ingeniero Químico, especialista en Gerencia de Proyectos. Experiencia liderando proyectos de planificación estratégica, diseño de indicadores de gestión, optimización de costos, mejora de procesos, manejo de licitaciones, negociación, entre otros. 

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