Las abejas reina del poder empresarial

Escrito por Susana Reina

Las he conocido. Técnica e intelectualmente sólidas, preparadas para enfrentar desafíos en entornos de alta incertidumbre, dominio de sus tareas al 100%, competencias cognitivas a toda prueba. Voluntariosas, trabajadoras, esforzadas, proactivas. Hasta allí 20 puntos.
El problema es que no saben relacionarse con sus compañeras de trabajo. Entienden que el ejercicio del poder es una competencia extrema. Quieren y logran reconocimiento de los más altos niveles, ocupados tradicionalmente por hombres.
Son encantadoras con quienes pueden abrirle puertas, pero sanguinarias con las que se las pueden cerrar. Saben llegar, cuidando que no les estorbe nada en su camino.
Parecieran no tener corazón, incapaces de ser empáticas, marcan su territorio y no permiten que ninguna otra mujer les haga competencia, todo lo cual hace que sea muy difícil convivir con ellas en el espacio laboral.
Sufren de lo que se llama el “síndrome de la abeja reina”, una metáfora empleada para describir a una mujer en posición de autoridad que trata con mayor dureza a subordinadas mujeres que a subordinados varones.
Ellas buscan entrar al club de los hombres haciendo suyos los sesgos de género existentes en el mundo laboral, mostrándose más machistas que los propios machos.
Al distanciarse de las mujeres tienen la oportunidad de mostrar cualidades masculinas, consideradas tradicionalmente como idóneas y altamente valoradas en los puestos de trabajo. Haciendo esto, intentan legitimar su posición de poder y tratan de obtener una mayor seguridad laboral. Se convierten en las “guapas y apoyadas” de la oficina.
Al no tener abundantes y disponibles modelos referenciales de jefas, directivas y propietarias de empresas, las mujeres de carrera han tenido que copiar el estilo de jefatura preponderantemente masculino lleno de testosterona, que entiende el poder como competencia pura y dura.
El problema es que socialmente una mujer agresiva y altamente competitiva es mal vista tanto por sus pares mujeres como por los hombres. Es una amenaza evidente a la cual le surgen instantáneas resistencias.
Sumisión, flexibilidad y cooperación correlacionan positivamente con ser mujer. Asertividad, enfrentamiento y autoridad, no. Pero son justamente estas últimas competencias las que más se valoran en las organizaciones para obtener la tan deseada promoción.
Por ello, muchas se ven en la necesidad de caminar por una delicada línea para conseguir las metas deseadas, pero sin pasar al lado abierto de la ambición por el poder para evitar ser rechazadas.

«Más humildes que prepotentes, más líderes que jefas, más cercanas que distantes con las de nuestro propio sexo, es lo que puede abrir camino a tantas mujeres talentosas y esforzadas, para así cambiar cifras de representación femenina en el poder, haciéndolo más equilibrado, justo y equitativo»
Quizás por esa razón estamos tan pocas en posiciones altas en las organizaciones, porque siendo mujeres intentamos llegar con las mismas estrategias masculinas.
La percepción del esfuerzo que hay que desplegar para lograrlo desanima a la mayoría. Otras nos masculinizamos bajo la premisa de que ejerciendo liderazgo como lo hace un hombre, es lo que se necesita para llegar.
Un camino diferente y más pro igualdad de género, sería defender el derecho a liderar con nuestro propio estilo para acceder a posiciones en la cima.
Tenemos un capital relacional disponible para explotar y apalancarnos desde allí para conducirnos de una manera diferente. Pero al mismo tiempo, es necesario lograr incidir en la mentalidad de los y las líderes de las empresas para que abracen la inclusión y valoren las competencias femeninas como válidas y deseables en el contexto laboral.
En la gerencia nos miden por alcanzar resultados. Ese logro se produce gracias a la sinergia y alineación de mucha gente, hombres y mujeres, a quienes hay que saber cómo orquestar con más seducción, motivación, acercamiento y coaching, que imposiciones y “chapeo” desde la autoridad.
Más humildes que prepotentes, más líderes que jefas, más cercanas que distantes con las de nuestro propio sexo, es lo que puede abrir camino a tantas mujeres talentosas y esforzadas, para así cambiar cifras de representación femenina en el poder, haciéndolo más equilibrado, justo y equitativo.

Susana Reina
Susana Reina es Psicóloga y Feminista venezolana. Directora Fundadora de Feminismoinc y Presidenta de la Alianza Venezolana Empresarial por el Liderazgo de las Mujeres (AVEM). Vicepresidenta de Desarrollo Corporativo del Grupo Multinacional de Seguros. Socia fundadora de FemData México.
Master en Gerencia de Empresas y Mercadeo. Especialista en Políticas Públicas con enfoque de género. Coach Ontológico Empresarial.
Columnista de Efecto Cocuyo.
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Excelente comentario, se debe reflexionar.