Mentorías para Crecer: Acompañando a Mujeres con Discapacidad

Foto de Incluyeme.com

Cuando terminé el bachillerato, con la poca información sobre «el mundo del futuro» que tenía, decidí seguir la Licenciatura en Economía, soñando con que algún día trabajaría en Naciones Unidas y tendría la oportunidad de diseñar proyectos para mejorar la calidad de vida de las personas más vulneradas del planeta… Años más tarde, me encontraba trabajando en el área de Finanzas, con el objetivo de transicionar hacia Recursos Humanos, específicamente en el área de Capacitación y Desarrollo.

Sentía que si bien estaba lejos de mi sueño inicial, es muy importante que las personas que trabajan en una organización se sientan valoradas y apoyadas para seguir creciendo y desarrollándose profesionalmente.

Sin embargo, en 2011 recibí una propuesta que me cambiaría de por vida: liderar el área de Diversidad e Inclusión en IBM Latinoamérica. En ese momento descubrí mi pasión, sentí que finalmente estaba donde debía estar, y que tenía la oportunidad desde mi rol de aportar mi granito de arena para construir una sociedad más equitativa e inclusiva.

Aprendí muchísimo, entre otras cosas entendí que aunque las mujeres somos un 50% de la población mundial, aún no estamos representadas en el mismo porcentaje en el mundo laboral, sobre todo en determinados roles y en ciertas industrias. Tuve la oportunidad de diseñar y ejecutar diversos programas para empoderar a las mujeres, acompañarlas en su crecimiento y desarrollo, de trabajar para derribar mitos y estereotipos, y para hacer conscientes nuestros sesgos inconscientes que suelen ser los principales enemigos de la diversidad en el mundo del trabajo.

Hoy formo parte del equipo de Incluyeme.com, una empresa B que tiene como misión fomentar la inclusión sociolaboral de personas con discapacidad en América Latina.

Particularmente, estoy apoyando a las mujeres que están realizando alguno de los cursos gratuitos que ofrecemos para adquirir herramientas relacionadas con la tecnología (desarrollo full stack, software testing, community manager, diseño gráfico digital, testing de accesibilidad web, introducción a la programación).

Más allá de generar espacios de diálogo y aprendizaje en comunidad y de organizar talleres para complementar su formación técnica con habilidades blandas (construcción de marca personal, gestión de las emociones y el estrés, fortalecimiento de la autoestima, construcción de relaciones efectivas, comunicación, manejo del tiempo y la energía, entre otros), dada mi propia experiencia, se me ocurrió que sería una buena idea desarrollar un programa de mentorías.

Y así salimos a convocar a través de las redes sociales (principalmente LinkedIn e Instagram) mujeres que estuvieran trabajando en tecnología y que quisieran acompañar a una mujer con discapacidad en sus primeros pasos dentro del mundo digital.

Foto de Marcus Aurelius (Unsplash)

Los programas de mentoría tienen un impacto positivo y duradero en la vida de las mentees o aprendices, que varía desde mejores perspectivas académicas, sociales y económicas hasta un mayor sentido de autoestima y confianza.

Una mentoría es una relación de aprendizaje mutuo; debería ser mutuamente beneficiosa y gratificante. Las mentoras se benefician expandiendo su red de contactos, al continuar desarrollando sus habilidades de liderazgo, adquiriendo nuevas perspectivas, contribuir al futuro. También es una excelente oportunidad para practicar coaching.

Asimismo, al ser las mentoreadas mujeres con discapacidad, las mentoras podrán conocer de primera mano los desafíos que sus mentees han tenido que superar en su vida personal y profesional, podrán ayudarlas a fortalecer su autoestima y apoyarlas en sus primeros pasos hacia su inserción laboral. La experiencia de una mentora, y su relación con su mentee, es más que una transferencia de conocimiento: estimula los sueños de la mentee, le ayuda a estructurarse, a apreciar sus logros, a aceptar elogios y a manejar sus desilusiones.

Llevamos pocos meses en esta iniciativa, pero los resultados son más que satisfactorios: desde los correos electrónicos que recibo a diario tanto por parte de las mentees como de las mentoras, que sienten que están descubriendo un nuevo mundo, hasta las puertas que se están abriendo para mujeres que se encontraban buscando un trabajo hacía años…

Hoy contamos con una comunidad de más de 250 mentoras y mentores, no sólo de América Latina sino también de España y Estados Unidos. Nos reunimos mensualmente para compartir experiencias y consejos, y seguir enriqueciéndonos en este desafío tan lindo que asumimos.

No hay muchos prerequisitos para ser parte. Hay diversidad de formaciones y trayectoria profesional y académica. Nos une el deseo de colaborar con un grupo que tradicionalmente ha sido invisibilizado en nuestra sociedad y que mayormente se encuentra excluido del mercado laboral.

Se estima que las tasas de desempleo entre las personas con discapacidad son superiores al 70%, y si bien suele considerarse que las personas con discapacidad son un grupo minoritario, en América Latina representan alrededor de un 15% de la población.

Este programa me llena de satisfacción, y me encantaría que pudiéramos ofrecer esta oportunidad también a los hombres con discapacidad de la región, que de esta forma verían potenciadas sus posibilidades de inserción laboral.

En la base de datos de Incluyeme.com contamos con más de 230.000 personas con discapacidad registradas, eso significa que hoy sólo estamos llegando con el programa “Mentorías para Crecer” a un grupo muy reducido de la comunidad de personas con discapacidad de Latinoamérica.

Si te interesa conocer más sobre la iniciativa, te invito a que me escribas a delfina@incluyeme.com para obtener más información y visites en la página web de Incluyeme.com la sección de Mentorías para Crecer. 

Trabajando en equipo podemos construir una sociedad más inclusiva.

Delfina Daglio

Delfina Daglio es Licenciada en Economía por la Universidad Católica Argentina, y lleva más de 10 años trabajando en Diversidad, Equidad e Inclusión. Se define como una persona que busca tender puentes entre personas con intereses y motivaciones similares.

Es una profesional empática, resiliente y colaborativa, con amplia experiencia participando y liderando proyectos multidisciplinarios y multiculturales, particularmente con foco en el desarrollo de minorías en la industria tecnológica (mujeres, personas con discapacidad y miembros del colectivo LGBT+).

Apasionada por la igualdad de oportunidades y curiosa por seguir aprendiendo, posee amplia experiencia facilitando cursos y talleres y ha sido conferencista en congresos y seminarios en diversos países de Latinoamérica.

Delfina está casada con Ulises y tienen 3 hijos: Bautista (9), Felicitas (7) y Martina (4). Viven en la ciudad de Buenos Aires (Argentina). Disfruta mucho los viajes en familia, descubrir nuevos sabores y culturas. Le gusta mucho la música, el cine y el arte.

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