Mi problema con el binarismo en la socialización de género

Es claramente dura la carga que se nos exige a las personas con la normalización del binarismo en nuestros procesos de socialización de género. El problema radica en omitir cualquier otra representación que se sale del molde de ese dualismo de género y que nos obliga a vivir de una manera limitada.

Desde que prácticamente estamos en el vientre materno, se nos empieza a condicionar, con colores, con roles, con comportamientos, y demás, por la dualidad de género, lo que nos mantiene en una línea muy delgada hacia un yugo opresor, que se extiende, pasando por la infancia, por la adolescencia y aún en la adultez, cuando ciertos comportamientos, no son aceptados si no se sigue las doctrinas establecidas por los roles a hombres y mujeres- femenino y masculino.

Para la mayoría de la población, parece imposible aceptar otra representación sexual, tomando en cuenta la cantidad de personas intersexuales que nacen al año, y que se ven sometidas a una carga hormonal, mutilaciones y laceraciones, y otras cuestiones clínicas y psicológicas, para lograr calzar con el binarismo, de la misma forma con otras representaciones no binarias.

De una forma violenta, las personas nos vemos sometidas a los estereotipos de género, y a  las formas interpuestas cultural, social y políticamente, entre otras, del ser mujer o hombre. Y crea seres humanos guiados por una norma que somete su propia identidad.

Por ejemplo, los tipos de deporte que se llegan a practicar suelen representar los estereotipos de género, marcados por aspectos como la fuerza física, la delicadeza, la expresión corpórea, entre otros; unos asociados a los espectros masculinos como la competitividad y fuerza, el contacto, que marcan la permanencia de una persona en los mismos, por ejemplo, en el fútbol, o bien, los determinados femeninos, como la gimnasia o el ballet.

«De una forma violenta, las personas nos vemos sometidas a los estereotipos de género, y a  las formas interpuestas cultural, social y políticamente, entre otras, del ser mujer o hombre«

Pero eso no se limita a los deportes. Abarca tantos aspectos como los empleos o profesiones, o el rol que se ejerce dentro de un hogar y con la familia, acceso a puestos de poder, etc.

Ahora bien, podríamos analizar otros sitios donde nos desarrollamos como seres humanos y donde nos relacionamos con nuestros pares; por ejemplo, el sistema educativo, que, en este caso, funciona como un sistema opresor, generador de moldes, que encasillan el binarismo. Determina el comportamiento de los individuos y el camino que, según ese sistema, debería ser. Soporta las actitudes abusivas de parte de otros individuos y maltrata a cualquiera que se salga de este molde dual.

Además, machaca otros aspectos como la creatividad y el individualismo, toma a todos como iguales, y no permite salirse de esa norma.

Los seres humanos nos vemos inmersos (as) en las institucionalidades, las colectividades y los preceptos que cada autoridad y/o cuidador nos indica, no los que realmente sentimos o queremos ser. Y es ahí donde se crean seres humanos descontentos con su realidad, y en algún momento, pesimistas y conformistas con la vida que les toca vivir, porque así la cultura y la sociedad se los dicta.

Como réplica Begonya Saez a Michael Foucault “La práctica de la identidad no se consolida sin «la multiplicidad de relaciones sociales que pueden servirle de soporte” (Foucault, 1999: 282), y es entonces ahí, cuando debemos cuestionar el papel que fungimos como sociedad en la construcción de las identidades de cada persona.

La dicotomía del ser es un proceso que ya debería ir cambiando con miras a la realización personal de cada ser humano, así como para el avance en materia de derechos humanos; no podemos estancarnos en el pensamiento de que las personas estamos limitadas a que, por nuestros sexos, debemos identificarnos, relacionarnos, trabajar y sobre todo, amar y amarnos.

Raquel Berrocal Sibaja es costarricense ecofeminista y amante del cine, los gatos y el café.

Es Licenciada en Relaciones Internacionales con énfasis en Cooperación Internacional y tiene un EMBA en Gestión de la Igualdad de Género en la Empresa de la Escuela de Negocios Formato Educativo. También es técnica en gestión ambiental.

Ha trabajado asesorando a instituciones, organizaciones y empresas en temas de Diversidad, Equidad e Inclusión. Tiene experiencia en ámbitos como Justicia, Justicia Juvenil y Sostenibilidad.

Tiene conocimientos y es apasionada de temas como representaciones culturales de las sexualidades, nuevas masculinidades y liderazgo y empoderamiento femenino.

En los últimos años ha sido gestora y directora de proyectos sociales. Quiere seguir trabajando en la reducción de las brechas de género y aportar en la construcción de un mundo más inclusivo y diverso.

Actualmente es consultora internacional y lidera un proyecto para crear una coalición latinoamericana a favor de la erradicación de la violencia en contra de las mujeres y de las niñas.

1 Comentario

  1. Andrea

    Creo que la idea de omitir el sexo biológico, aunque la intención es fomentar la inclusión, puede llevar a ignorar realidades biológicas y médicas importantes que son fundamentales para la salud individual.

    Considerar solo identidades de género sin reconocer el aspecto biológico, se está viendo, por lo menos por lo que se difunde en España, que podría complicar el desarrollo de políticas públicas y está causando problemas de salud en las personas que intentan pasar de un sexo biológico al otro, que por otra arte son niños o adolescentes, que tendrán una vida llena de problemas en su salud

    Además, lo más importante para mi visión, creo que esto está causando un daño considerable en la lucha feminista, generando divisiones dentro del grupo de mujeres respecto a las ideas sobre diversidades no biológicas, debilitando la unidad para avanzar en los derechos y reconocimientos que el movimiento busca alcanzar.

    Al no poder definir qué es una mujer “perdemos identidad” en lugar de “ganar derechos”.

    Raquel, soy Andrea de Visionarias y nos encanta tener voces sobre todos los temas, y tambien me gusta discentir y en todo caso aprender. Solo quería dejarte saber que ESTA ES MI OPINIÓN PERSONAL NO LA DE VISIONARIAS,

    Responder

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