Mujer, sensible y líder: El Liderazgo que me define

No solo se trata de dirigir y tomar buenas decisiones para conseguir buenos resultados, sino que el liderazgo implica ir más lejos. Conlleva la creación de una visión común y un código de valores para actuar, desarrollar la inteligencia emocional, mejorar las habilidades sociales y potenciar la motivación, la empatía y la comunicación. 

Foto de Javi Indy (Freepik)

Afortunadamente ha pasado ese tiempo, o eso quiero pensar, en el que existía la figura de ese jefe con mano férrea. Hombre, por supuesto, quien daba órdenes que todo el mundo debía obedecer sin cuestionar e incluso sin pensar si tenían sentido o no ejecutarlas, el ordeno y mando del de arriba que movía a los de abajo.

Las nuevas concepciones empresariales han cambiado la forma en que se trabaja y, desde luego, ese concepto de jefe arcaico está en aplaudida extinción, o al menos debería de estarlo, dando paso a la figura del líder. Entendido como esa persona capaz de comunicar de forma eficaz con su equipo, de transmitir, de motivar… sin que, además, su género importe a la hora de ejercer su liderazgo, porque el liderazgo, el bueno de verdad, depende de muchas cosas, pero no de si eres hombre o mujer.

En esta sociedad en la que se habla de transformación digital, innovación y cultura organizacional basada en valores como forma de entender la empresa y su nueva realidad, surge el liderazgo de la mujer empoderada, y se acepta como un elemento de fuerza y motor de vital importancia en las organizaciones.

Hablo de esa líder que debe aumentar su autoconocimiento y autoconciencia, para ser aquella persona que posea la capacidad de orientar al resto de los miembros del equipo en pro de alcanzar un objetivo común. No solo se trata de dirigir y tomar buenas decisiones para conseguir buenos resultados, sino que el liderazgo implica ir más lejos. Conlleva la creación de una visión común y un código de valores para actuar, desarrollar la inteligencia emocional, mejorar las habilidades sociales y potenciar la motivación, la empatía y la comunicación. 

Porque en la realidad laboral actual donde, además, queremos creer que la equidad de género en las empresas se cumple de forma adecuada, un engaño como cualquier otro, hacen falta más mujeres líderes. Mujeres que ayuden a afrontar ese camino que aún queda por andar para lograr la total y plena igualdad de derechos y oportunidades, entre hombres y mujeres, y construir una sociedad sana, sin discriminación y que lleve a la equidad.

«El liderazgo requiere de empatía y comprensión por el otro, y el liderazgo sensible hace de ese talento su mayor fortaleza, desarrollando todo su potencial, poniendo en juego a la hora de tomar decisiones la capacidad de comprender las necesidades del entorno y de las personas que lo rodean»

Todos conocemos las habilidades de una líder en favor del desarrollo del liderazgo en el equipo: autoconfianza, empatía, autoconciencia, inteligencia emocional, escucha activa, saber delegar, servir de motivación, ser resiliente, … y podría seguir nombrando más. Habilidades que toda buena líder debe tener para mejorar su comunicación y relación con su equipo de trabajo, contribuyendo de esta manera en el alcance de las metas del mismo de manera efectiva, y llevándolo hasta lo más alto, en definitiva, desarrollando su liderazgo.

Pero, ¿qué pasa si además a esta concesión del liderazgo de mujer empoderada añadimos un ingrediente más y le sumamos la sensibilidad? Ya puedo ver como por la mente de algunos de los que están leyendo esto, les viene la manida frase “ya está, típico de las mujeres, como no”.

Pues no, tampoco la sensibilidad es cosa de mujeres o de hombres, y no se debe entender como debilidad o fragilidad. La sensibilidad es una cualidad más y, como todas, bien explotada desde la humanidad y la empatía, permite dar ese matiz que hace a una buena líder más cercana, consciente de sí misma y le aporta capacidad de entendimiento, cosa que no es para nada fácil, pero sí absolutamente necesaria para poder liderar.

Foto de peoplecreations (Freepik)

Una persona insensible no siente nada ante los hechos o circunstancias por las que pasan otras personas, es incapaz de apreciar o de reaccionar emocionalmente ante ello. Visto así, no me digan que la sensibilidad no se convierte en una virtud. A mí me lo parece, es la capacidad que te permite ponerte en el lugar de esas personas que están bajo tu cargo y entenderlas para poder ver, desde una mejor visión, información extra que te permitirán sin duda tomar mejores decisiones.

Hay quienes lo llaman liderazgo sensible, que no sensiblero o sensiblón, y no sé si es el término adecuado, pero realmente me gusta como suena.

Ser una PAS (Persona Altamente sensible), te da la posibilidad de entender el liderazgo desde una posición más amplia, ecuánime y juiciosa, de ver el mundo desde otro prisma donde las sutilezas, la escucha, la observación, …ese poder mirar al otro desde otro punto de vista, te otorga la fortaleza del entendimiento de los demás. Eso sí, para que el liderazgo sensible se convierta en una fortaleza, la persona que lo ejerce debe tener bajo control su gestión emocional, porque en cuanto bajas la guardia, esa falta de buena gestión puede provocar insatisfacción, desmotivación, agobio, y un tremendo consumo de energía.

Hay que ser muy consciente de cómo se funciona a nivel interno para que la propia exigencia que suele conllevar esa alta sensibilidad, como puede ser el exceso de responsabilidad, el peligro de sentirse identificado con el otro, el no saber desconectar del trabajo y las preocupaciones…, no dicten el camino de las emociones, sino que dicten decisiones desde una posición de fuerza para guiar a otros.

El liderazgo requiere de empatía y comprensión por el otro, y el liderazgo sensible hace de ese talento su mayor fortaleza, desarrollando todo su potencial, poniendo en juego a la hora de tomar decisiones la capacidad de comprender las necesidades del entorno y de las personas que lo rodean. Conocer las virtudes y las debilidades de las personas que se lidera, permite orientarlas de forma correcta e inspiradora en la consecución de metas y objetivos.

A nivel personal ser una líder sensible, quizás me lleve en ocasiones a un gasto extra de energía y a caer en el desánimo, pero el poder conectar de una manera más intensa con los sentimientos, emociones, personalidades, ideas…, e incluso momentos de las personas que dirijo, me permite tener un componente extra que me ayuda a racionalizar mis decisiones en torno a mi equipo y sus actividades. El ser más receptivo, y poder apreciar de mejor manera lo que ocurre a mi alrededor, me otorga una mayor perspectiva y control, y me ayuda a sacar y ver lo mejor de los miembros de mi equipo, pudiendo apreciar y encauzar talentos y, también, descubrir a las personas que minan y no tienen capacidad para dar resultados.

Muchas veces he oído “tienes que ser menos sensible, tienes que cambiar” a todos ellos les contesto no, un NO rotundo, porque me siento afortunada de serlo, y no me hace para nada más débil. Todo lo contrario, me hace más fuerte y me empodera a liderar mejor por y para el equipo, de forma auténtica, en un mundo que está cambiando y en el que la sensibilidad se otorga para mi gusto importante a nivel organizacional y personal.

Ser un líder no solo puede estar basado en la inspiración o las circunstancias. El líder actual debe moldearse con inteligencia, y sobre el conocimiento de la persona que otorga la observación de su conducta. Porque para poder empoderar a los miembros que componen tu equipo y conseguir su desarrollo máximo tenemos que conocerlos.

¿Te gustaría ser líder? Te invito a reflexionar sobre este tema, y te recomiendo un programa ejecutivo orientado a profesionales de hoy sobre el liderazgo positivo: “Máster en Liderazgo Positivo y Desarrollo Personal”.

Evangelina Afonso Alonso

Directora de Proyectos Corporativos y Admisiones de Aicad Business School

Ingeniera de Telecomunicaciones en la especialidad de Tecnología y Transmisión de Datos por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Posee un Máster en Marketing de Internet y Big Data y otro en Gestión Empresarial por AICAD. Además, ha cursado estudios de Publicidad en Redes Sociales, Analítica Web para Marketing y Google Adwords y sus aplicaciones publicitarias, así como en modelos de metodologías ágiles y gestión de proyectos. 

Ha realizado estudios superiores de música en el Conservatorio, siendo esta su mayor hobby y pasión.

Especialista en social media manager, marketing en internet y redes sociales ha trabajado en comunicación y posee más de 20 años de experiencia en importantes empresas de este sector. Ha desempeñado trabajos con base de datos, contenido y gestión de páginas web, redes sociales, marketing digital y generación de cursos y contenidos.

Actualmente gestiona equipos y dirige proyectos, a nivel nacional e internacional, siendo su campo la Gestión corporativa de proyectos con grandes grupos de trabajo, seguimiento y control de objetivos.

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