Mujeres que marcaron el camino

Un joven pastor nacido en el estado de Georgia, en los Estados Unidos en 1929 se había propuesto impulsar y generar cambios en un sistema que él y muchos otros estaban convencidos que necesitaba cambios, y algunos de ellos radicales. Ese pastor no solo predicaba lo que creía, sino que además habló más tarde en su vida, de un sueño, de su propio sueño.

Una señora del estado de Mississippi fue lavandera durante toda su vida. En sexto grado, su tía (que no tenía hijos propios) fue hospitalizada y más tarde necesitó atención domiciliaria, por lo que McCarty dejó la escuela para no volver jamás. Se convirtió en lavandera, una ocupación mal pagada, como su abuela, oficio que continuó hasta que la artritis la obligó a dejarlo en 1994. La abuela de McCarty murió en 1944, seguida por su madre en 1964 y su tía en 1967. McCarty nunca se casó ni tuvo hijos, y se convirtió en la benefactora más famosa de la Universidad del Sur de Mississippi.

¿Cómo pueden estos dos ejemplos ayudarnos a comprender la importancia de que los cambios e impactos profundos pueden tener en la sociedad, más allá d lo que las personas imaginan?
Quizá esa idea de cambio y de soñar en grande la hemos visto a lo largo de toda la historia de la humanidad. Gente que ha hecho una contribución duradera para crear un mundo mejor; personas que han inspirado a otros por su actitud, sus valores y sus diversos logros. O personas que marcaron la diferencia en el mundo de manera positiva, en campos como la política, la ciencia, la religión, el humanitarismo y la cultura. Por supuesto podemos hablar de Abraham Lincoln, Benjamin Franklin, Mikhail Gorbachev, Nelson Mandela, Albert Einstein o Martin Luther King, por mencionar tan solo a algunos.

Y podemos también mencionar a una gran cantidad de mujeres que, con su espíritu luchador, su ímpetu y gran energía, no solo que nunca se rindieron, sino que además lograron inspirar a generaciones y cambiar al mundo en el proceso. Marie Curie, Helen Keller, Rosa Parks, la Madres Teresa, Jane Goodall, Malala, Florence Nightingale, Anne Frank, Swami Vivekananda, Harriet Tubman, la Princesa Diana, C. J. Walker y muchas otras mujeres son un gran ejemplo de ese cambio y han marcado ese camino que ha sido seguido por muchas otras

Pero ¿Cuáles son los logros de algunas mujeres que realmente han dejado su huella en la historia a través de las cosas asombrosas que han hecho?

A lo largo de los años, la historia ha visto mujeres influyentes, inteligentes, poderosas e inspiradoras que han sido pioneras de la independencia, la libertad, los derechos de las mujeres y la igualdad racial y que han definido los mundos de los deportes, las matemáticas, la aviación y la literatura. Mujeres famosas que han sido líderes, científicas, políticas, reinas o inventoras, quienes sin duda cambiaron el mundo para convertirlo en un lugar mejor. Su principal característica fue que rompieron las reglas y las barreras y fueron las pioneras en lo que lograron impulsar y avanzar, enseñando el camino, siendo lideres y dejando grandes huellas.

La historia de las mujeres está llena de pioneras en la lucha por la igualdad, desde Abigail Adams implorando a su esposo, el sexto presidente de los Estados unidos, John Quincy Adams, que «recordara a las damas» cuando imaginaba un gobierno para las colonias estadounidenses, hasta las sufragistas como Susan B. Anthony y Elizabeth Cady Stanton en USA o las que lo lograron en Nueva Zelanda en 1893, en España en 1931, o las muy conocidas sufragistas de Londres, mejor conocidas como las “Suffragettes”, un movimiento fundado en 1908 por Mary Humphrey Ward, con el apoyo de dos hombres, Lord Curzon y William Cremer, y que fue luego apoyado por las activistas Emmeline Pankhurst, y Emily Davison, quien se convirtió en una mártir del movimiento. Lo que ha sido terrible, hoy y siempre, han sido los comentarios negativos y despectivos que este tipo de acciones han generado tanto de hombres como de mujeres a lo largo de los siglos.

Un ejemplo muy triste fue lo que escribió un opositor al sufragio femenino inglés en la revista The Queen en 1908, donde dijo que la campaña para el voto de las mujeres era el «preludio de una revolución social» que haría retroceder a la sociedad, según recoge la BBC; y dijo: “Creemos en la división de funciones como piedra angular de la civilización», añadió. «Es como si los animales de la granja insistieran en cambiar de lugar: las vacas insistían en sacar el carruaje, mientras los caballos se esforzaban en vano por masticar y rumiar».

«En muchas partes del mundo hoy día, las mujeres no disfrutan de las mismas oportunidades para ganar, participar en política o recibir educación..

La mujer, a lo largo de la historia, ha luchado por defender sus derechos en todas las áreas, para estudiar, para votar, para tener una vida digna, para adquirir bienes o para tener la custodia de sus hijos. Las mujeres, apoyadas a veces por pequeños grupos de hombres, han luchado por sus derechos, como su derecho al voto; y ha habido movimientos como el surgimiento del feminismo.

Las mujeres de todo el mundo han luchado durante los siglos por la igualdad de condiciones. El estudio de la historia de la mujer es muy importante hoy pues nos da a entender el crecimiento de los derechos, sus logros personales y la importancia histórica de estos en la sociedad, muchos de los cuales hay que resaltar todavía. De allí que la historia de las mujeres es a menudo una forma de revisionismo histórico, que busca desafiar o ampliar el consenso histórico tradicional . Las mujeres han conseguido grandes avances y sufrido algunos reveses a lo largo de la historia, donde muchos de sus logros se lograron desde inicios del siglo XX en adelante.

Cuando analizamos lo ocurrido con las diversas poblaciones y en los distintos continentes a lo largo de la historia, vemos que este crecimiento en derechos de la mujer ha sido desigual. Por ejemplo, en Europa, el derecho a la igualdad salarial ahora está consagrado en la ley; pero tradicionalmente, las mujeres solo dirigían el hogar, daban a luz y criaban a los niños, o se limitaban a ser enfermeras y maestras. Durante los períodos de guerra, las mujeres fueron reclutadas en el mercado laboral para realizar trabajos que tradicionalmente habían estado restringidos a los hombres. Después de las guerras, invariablemente perdieron sus trabajos en la industria y tuvieron que volver a desempeñar funciones domésticas y de servicio.

En Asia, por su parte, hay pocos ejemplos de liberación femenina, toda vez que el confucianismo y el concepto cultural de familia fueron fuente de opresión de las mujeres. En el Oriente Medio, el tema de la mujer aún se está desarrollando, pero se está expandiendo rápidamente.

La investigación histórica más antigua en Occidente provino de Gertrude Stern (El matrimonio en el Islam primitivo), Nabia Abbott e Ilse Lichtenstadter. Hoy hay un importante movimiento feminista en esta región del planeta que ha renovado el interés por llenar las brechas de género que han sido escasas, aunque esta ha sido una región llena de conflictos, donde no ha sido bien vista la integración de las mujeres en los cuerpos estudiantiles, o la relación entre los roles y derechos de las mujeres israelíes en el ejército y la sociedad; o la organización de las mujeres musulmanas dentro del nacionalismo o el islamismo, en particular con los diversos conflictos asociados con los movimientos de mujeres en desde la década de 1930 en adelante.

Los derechos de la mujer se refieren a los derechos sociales y humanos de la mujer. En los Estados Unidos, los movimientos de abolición provocaron una mayor ola de atención sobre la condición de la mujer, pero la historia del feminismo se remonta inicialmente antes del siglo XVIII[1]. La era reformista durante el siglo XIX significó que esas minorías invisibles o mayorías marginadas iban a encontrar un catalizador en esas nuevas tendencias de reforma.

En Gran Bretaña, el movimiento feminista comenzó en el siglo XIX y continúa en la actualidad. Simone de Beauvoir escribió un análisis detallado de la opresión de las mujeres en El Segundo Sexo su tratado de 1949, que se convirtió en un tratado fundamental del feminismo contemporáneo. A fines de la década de 1960 y principios de la de 1970, los movimientos feministas, como el de los Estados Unidos, cambiaron sustancialmente la condición de la mujer en el mundo occidental.

El censo de EE. UU. de 1870 fue el primero en contar «Mujeres dedicadas a todas y cada una de las ocupaciones» y proporciona una radiografía de la historia de las mujeres. Revela que, contrariamente al mito popular, que las mujeres componían ya para esa fecha, el 15% de la fuerza laboral total y constituían un tercio de los «operarios» de las fábricas; además refleja que las mujeres se concentraban en la enseñanza, la confección, sombrerería y sastrería; y señaló que dos tercios de los docentes eran mujeres[2].

 

[1] Domínguez, Eva. Historia del feminismo. producción Adriana Toca. 06/03/2019. Recuperado de https://www.muyhistoria.es/contemporanea/video/historia-del-feminismo

[2] Censo de Estados Unidos de 1870. Oficina del Censo de los Estados Unidos. 1870-1871. Obtenido de https://hmong.es/wiki/1870_United_States_Census

Oseola McCarty y Simone de Beauvoir

A lo largo de la historia las mujeres han tenido experiencias muy diferentes en diferentes momentos. Algunas sociedades llegaron a tener mujeres que fueron grandes guerreras, poderosas sacerdotisas y líderes políticas. En otras ocasiones, se han puesto expectativas estrictas sobre las mujeres quienes se retratan como inferiores a los hombres.

El empoderamiento de la mujer a través de las edades y el análisis de este tema tan importante es algo que debe ser más debatido en la sociedad contemporánea, donde el concepto de empoderamiento de la mujer en todo el mundo tiene sus raíces en el movimiento de mujeres de hace ya cientos de años .

Hoy las mujeres disfrutan de un mejor nivel de igualdad en las sociedades occidentales actuales que en cualquier otro momento de la historia. Desafortunadamente, cuanto más retrocedemos en la historia, vemos que menos igualdad han tenido las mujeres, aunque es cierto que han ganado poder en diferentes momentos. También podemos recordar que en muchas partes del mundo hoy día, las mujeres no disfrutan de las mismas oportunidades para ganar, participar en política o recibir educación. Pueden sufrir violencia de género y discriminación. Pero juntos podemos lograr cambios y darnos cuenta de que el progreso nos debe ayudar a tomar medidas para garantizar que las mujeres tengan una vida digna y justa.

Mucho se ha logrado alcanzar, en particular los últimos 200 años. Y si bien es cierto que algunos techos de cristal se han roto o se han hecho añicos, otros permanecen, pero se sigue avanzando.

Como dijo Hillary Clinton al aceptar su nominación como candidata presidencial, “Cuando no hay techos, el cielo es el límite” (en esta revista Visionarias https://visionarias.business/ pueden leer interesantes artículos sobre el tema de Techos de Cristal, e igualmente los invito a leer el interesante artículo de nuestra editora Marita Seara, Necesitamos Referentes, necesitamos Visionarias).

El pastor de quien les hablé al inicio de este artículo fue por supuesto Martin Luther King. El texto del discurso que él tenía en sus manos no contenía las palabras «Tengo un sueño». El que ha sido catalogado como el discurso más importante dl siglo XX, no se llamaba I have a Dream, sino se llamaba ‘Normalcy—Never Again’ . King luchó por nunca más regresar a la normalidad sino crear un mundo diferente.

Por su parte, Oseola McCarty fue una mujer que lavó ropa durante toda su vida. Al jubilarse en 1994, atrajo la atención mundial después de que anunciara 1995 que había establecido un fideicomiso a través del cual una parte de los ahorros de su vida se los dejaría a la Universidad de Southern Mississippi. Al convertirse en la benefactora más famosa de la universidad, le dejó la cantidad estimada de $150,000 para proporcionar becas a estudiantes que lo merecieran y que necesitaran asistencia financiera. Algo sorprendente de una mujer que nunca tuvo ni un carro, ni una TV, y ni estudio más allá de su quinto grado. En algún momento ella dijo la siguiente frase:

“No puedo hacer todo, pero puedo hacer algo para ayudar a alguien.
Y lo que pueda hacer lo haré. Desearía poder hacer más.”
– Oseola McCarty

Estos son tan solo dos ejemplos de cómo una pequeña acción, un pequeño sueño, logra transformar el pensamiento y las acciones de la sociedad.

Nosotros, todos, ya en la tercera década de este milenio, estamos obligados a trabajar en pro de una mayor igualdad y equidad tanto de mujeres, hombres, niños y personas desfavorecida. Esto nos obliga a sintonizarnos con la nueva ola de desarrollos que suceden en todo el mundo. Y sin dudas, este es un momento propicio para analizar el mundo desde diferentes ángulos, uno de ellos siendo estudiar el papel, la posición y el poder que han tenido las mujeres a través de las edades desde su verdadera perspectiva.

Empoderar a la mujer es trabajo de todos para que ellas logren participar, de forma inclusiva, en todas las actividades, como educación, deportes, política, medios de comunicación, arte y cultura, sectores de servicios, ciencia, tecnología, entre otras.

Nuestras sociedades todavía están dominadas en gran medida por los hombres y la mayoría de las mujeres no tienen una libertad real en sus esferas de la vida. Y sabemos que el empoderamiento de las mujeres conducirá a un mundo en el que las mujeres y los hombres aseguren que los recursos se utilicen no solo de manera equitativa, sino también sana y segura.

Lo importante es que las mujeres puedan elegir cómo quieren ser, cómo se comportan, a qué se dedican o cómo pasan su tiempo. A lo largo de la historia, las mujeres no siempre han tenido esa opción; a menudo, la sociedad les ha impuesto controles y muy estrictos. Tenemos una deuda de gratitud con las mujeres que nos precedieron, con esas grandes visionarias del pasado y que con sus sueños y deseos de una mejor vida, lograron cambiar las reglas para siempre.

Luis Vicente García

Luis Vicente García es coach de rendimiento empresarial, conferencista internacional, autor de dos libros en materia de Franquicias y co-autor de 15 libros best-sellers internacionales junto con personalidades de la talla de Brian Tracy, Marshall Goldsmith, Jack Canfield y Joe Vitale, entre otros.

Es economista graduado de Georgetown University, con un MBA y especializaciones en Gerencia, Finanzas, Liderazgo Organizacional y Psicología Positiva. Es profesor en la UNIMET desde 2014, dictando clases de gerencia y liderazgo en los Diplomados de Gerencia Integral de Franquicias y Gerencia de Empresas de Servicios, y es profesor invitado en la UCAB y la Universidad Rafael Urdaneta.

Fue presidente de la Junta Directiva de Profranquicias (2017-2019). Es articulista para Visionarias, Inspirulina y El Nacional, creador de #MOTITUD y hoy se desempeña como embajador de Buena Voluntad de Goodwill Venezuela, editor en jefe de la revista Business Venezuela y Gerente General de Venamcham.

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