Reflexiones sobre la Economía Feminista

Escrito por Marita Seara

Si lo piensas (o no lo piensas) literalmente, quizás creas que la Economía Feminista se trata de una economía centrada solo en la mujer y que beneficia solo a la mujer. Unas políticas en pro de la igualdad y de los derechos de las mujeres. En parte sí. Porque evidentemente sin ello, no podemos lograr una economía sostenible y en crecimiento continuo. Creo que estamos claras en ello. ¿De qué trata realmente la Economía Feminista? ¿Es una ideología, se trata de unas políticas centradas en la mujer, una corriente de pensamiento o va mucho más allá?

Antes de hablar de ello, dejo tres cifras:

A nivel mundial, la brecha entre los ingresos esperados tanto de hombres como de mujeres a lo largo de su vida es de US$172 billones, casi dos veces el PIB anual del mundo (Mari Pangestu, Banco Mundial).

El trabajo de cuidados no remunerado que llevan a cabo mujeres entre 15 años y más, aporta a la economía un valor añadido de al menos 10,8 billones de dólares anuales.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) estima que en 2030 habrá 100 millones más de personas mayores y 100 millones más de niños y niñas de entre 6 y 14 años que necesitarán atención y cuidados.

 

“Cuando las mujeres tienen dinero y libertad de decidir cómo gastarlo, eligen invertir en buena nutrición, educación y atención sanitaria, sobre todo para sus hijos (…). Este comportamiento en el gasto saca a la gente de la pobreza, establece y mantiene la clase media y contribuye al crecimiento económico nacional”.

Linda Scott

Profesora emérita de Emprendimiento e Innovación de la Universidad de Oxford, Autora de Double X Economy: The Epic Potential of Empowering Women (Fuente: Mujer Hoy)

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Eso que llaman amor es trabajo no pagado

¿Estamos preparados, mujeres y hombres para los cuidados cuando los gobiernos no invierten en ello?

¿Cuando no se toman en cuenta los trabajos no remunerados que hacen millones de mujeres y que impiden, por lo tanto, acceder en igualdad de condiciones al “trabajo formal”?

¿Cuando después de “trabajar” deben continuar “trabajando” sin derecho a paga por “vacaciones domésticas”?

¿Por qué no le damos el valor que tiene?

Pero, ¿qué tiene que ver esto con economía?

La mejor explicación que he conseguido es esta reflexión de Mercedes D’Alessandro, economista y escritora argentina, en su libro Economía Feminista. Cómo construir una sociedad igualitaria (sin perder el glamour).

“El trabajo doméstico es una de las bases del funcionamiento del mundo en el que vivimos: hay que preparar la comida, para eso hay que hacer las compras, tener las ollas y sartenes limpias; alguien se ocupa de eso.

«Nadie va a su trabajo con la ropa toda sucia y sin comer (bueno, en general), por eso estas tareas tan fundamentales como ineludibles llevan muchísimas horas de esfuerzo y si bien es posible pagar por ellas, en general se hacen gratuitamente como parte de una actividad familiar (…) La carga de su ejecución está asimétricamente distribuido y su peso recae mayoritariamente sobre las mujeres.

«Así es como, en consecuencia, las mujeres tienen menos posibilidades de incorporarse en el mercado laboral y, cuando lo hacen, es en peores condiciones, con salarios menores y mayor informalidad. Además, la mayoría de las veces ello es a costa de una doble jornada laboral: en el mercado y en el hogar. Esto no aparece en el sistema teórico de Adam Smith, ni de los neoclásicos, ni en Keynes o Marx. Podríamos pensar que se debe al contexto histórico, con mujeres que —en el caso de Smith o Marx— ni siquiera tenían el derecho a votar. Sin embargo, tampoco lo ve Paul Krugman, o el último Premio Nobel de turno. Para todos ellos el foco del análisis está en las cosas que tienen precio”

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¿Y si no nos centramos en el precio? Eso es lo que hace la Economía Feminista.

La base de la Economía Feminista es poner a las personas en el centro, y tener las personas en el centro significa cuidar de ellas para poder producir, prosperar y lograr una mejor calidad de vida. Pero, cómo haces cuando eres mujer y aunque ya tú sientes que quieres emprender o quieres crecer en una empresa, te sumerges en responsabilidades, en cuidados de los cuales “solo tú debes” ocuparte y te das cuenta que, aunque ya no quieres estar sumergida 24 horas los 7 días de la semana, no te queda otra salida? Y no se trata de cuidar niñas y niños.

Como nos dice Eva López de Woman Emprende de la Universidad Santiago de Compostela, en Galicia las mujeres se dedican a cuidar principalmente a sus mayores (hay más personas mayores de 85 años que menores de 4 años) y cuidar no hace diferencia en horarios y en dedicación por edad. 

“Muchas emprendedoras de Galicia que cuentan con el apoyo Emega (*), son emprendedoras en lo rural con proyectos muy interesantes. Ya no es todo a costa de todo porque al final la base de la Economía Feminista es poner a las personas en el centro. Galicia es un modelo de Economía Feminista. Encaja y funciona.

En Galicia hay un buen producto. No hay un latifundio, no hay grandes explotaciones, pero sí pequeñas explotaciones, muchas de las cuales están a nombre de mujeres que están desarrollando buenos productos, servicios de calidad y que ya no quieren todo a costa de todo.

«Ya no quieren ocuparse 24 horas los 7 días de la semana. Quieren otra vida, pero, por otro lado, tienen que cuidar. A personas mayores principalmente porque en Galicia niñas y niños hay muy pocos. Pero hay que cuidar.

Ahora también empiezan a cuidarse ellas, porque el cuerpo empieza a quebrarse también en las emprendedoras. Entonces, aquí no todo encaja. Estás llena de achaques y quieres montar una empresa para vivir bien…

En España, el valor del trabajo doméstico está por encima de los 426.372 millones de euros, más del 40,77% del PIB. Se estima que las mujeres y niñas alrededor del mundo dedican cerca de 12,5 billones de horas, todos los días, al trabajo de cuidados no remunerados. Esto, por supuesto, influye en su autonomía económica y concluye en lo que hemos leído cientos de veces: la pobreza tiene rostro de mujer. La OIT nos dice que las mujeres realizan el 76,2% de todo el trabajo de cuidados no remunerado, dedicándole 3,2 veces más tiempo que los hombres (201 días de trabajo al año frente a 63 días realizados por los hombres). 

“Las mujeres nos hemos incorporado al mercado laboral, pero los hombres no se han incorporado a los cuidados…porque no le han visto el valor económico. Es un tema también de poder”, comenta Eva López.

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Confinamiento

“El confinamiento debería de haber sido un lugar de aprendizaje. ¿Y qué pasó con el confinamiento? Que nos fuimos a casa. Las casas las había de todo tipo. Pero imagina un apartamento en la ciudad. Imagina personas ejecutivas, directivas que de repente se meten en “sus jaulas”. Porque tampoco hay una arquitectura feminista.

«Las casas las diseñan los hombres y las cocinas son lugares inhóspitos, los baños no tienen ventanas, no hay un balcón donde respirar ni donde secar la ropa… algo tan sencillo como eso. Allí tenías que vivir y trabajar, cuidarse, cocinar…eso fue terrible para las mujeres porque tuvieron más carga. Ahí era cuando la sociedad tenía que replantearse…»

Eva López, responsable de Woman Emprende

Estrategias de transición de la Economía Feminista

En el marco de la entrega de las ayudas Emega que otorga la Xunta de Galicia, a través de su Secretaría de Igualdade, a mujeres emprendedoras gallegas, Eva López habló sobre la importancia de la Economía Feminista y mencionó las estrategias necesarias para esta transición y reflexiones que debemos hacernos. Las comparto con vosotras:

Corresponsabilidad: la sociedad, las empresas, la administración, las universidades, las familias deben ser corresponsables.

Corresponsabilidad social de los cuidados: Hogares – Estado

Sistemas Integrales de Cuidados. Sin cuidades no hay vidas

El trabajo de las mujeres también son agentes económicos

Rescate de las experiencias femeninas: cómo las mujeres consumimos, cómo compramos, cómo diseñamos los productos, cómo los usamos

Autonomía de las mujeres: economía, física y política

Análisis del funcionamiento de los sistemas económicos y su impacto en el bienestar, desarrollo y pobreza.

MARITA SEARA

Periodista con Perspectiva de Género y Editora de medios digitales e impresos. Consultora Comunicacional.  Escribe para hacer visible lo invisible, sobre igualdad de género, sobre mujeres referentes, sobre la mujer en el mundo de los negocios y sobre el emprendimiento liderado, «por supuesto», por mujeres. Ha dirigido los departamentos de Comunicaciones de organizaciones relacionadas con el sector de los negocios e inversiones. Fue Directora de Comunicaciones de la Cámara de Industria y Comercio de EEUU y Venezuela, Gerente de Comunicaciones del Consejo Nacional de Promoción de Inversiones y Editora de la revista sobre economía y negocios Business Venezuela.

En 2014 creó su propio blog, Voces Visibles, para escribir sobre los derechos de mujeres y niñas en el mundo. Publicó en Amazon La Mujer. Una Voz que se extiende. Escribe también para Womenalia. Es Consultora Comunicacional y apoya y asesora a mujeres +50 a visibilizar sus emprendimientos.

Marita es fundadora de Visionarias y su Directora Ejecutiva y Editorial. 

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