«…Sabes que ya no son sus pechos
Sino lo épico tatuado en sus almas
Lo que de ellas te atrae.»

Toda humana existencia vino de un parto adolorido

El crío no nace limpio de traumas

¿Acaso sentir el sufrimiento de la madre naturaleza al pujar para parir

Con su placenta rota

Con sus entrañas forzosamente abiertas libera al neonato de su primer dolor?

Llora ella y aprende a amar con dolor, el llanto de ella ha dado vida

El llanto del niño, alegría. Llorar es para una mujer

 

casi como una promesa.

 

La belleza de una mujer a ratos es tan efímera

Depende más de los centímetros cúbicos de llovidas lágrimas

Hasta su biología las encara  mes a mes

Sigan aun cuando sus entrañas sangren

Sigan aun cuando con cada luna se mueran un poco

Tienen el tiempo limitado y las justicias cortas.

 

Para asegurarse un puesto de señora hay que pulir mucho los laberintos del alma

Que su brillo encandile tanto que importen poco

El tamaño de sus pechos

El peso de sus sueños

El color del tinte con el que tiñe sus ideas

La dote y el recetario de la abuela y

Las técnicas amatorias que atesora para el mejor postor.

 

Las mujeres vinimos acostumbradas a que lo mejor de la vida es con dolor

Los llantos de la joven al saberse abandonada y descubrir que no solo robaron su

Corazón sino también su virginidad

Quizás hasta tres poemas de amor muy mal escritos

Ser mujer es navegar muchas mareas inciertas

Aguas de lágrimas que estiran todo

Tormentas de iracundos días.

 

Muchas yacen con las aguas estancadas en su ropa interior

En silencio que solo sus manos con pena lavan

Rompen fuente para dar nacimiento

Y enamoradas son lagos de mansedumbre fresca

Los pechos siempre han sido el problema pendiente

Esconden la inminencia del tic tac de sus corazones

Sus tetas atraen como abejas a una cuerda de insectos de la peor calaña

Algunos pican pero ellas acostumbradas al ardor de la vida apresuran la despedida

Esperando con quien merecer  ser madre

Sentirse amada

Ser más que dos pechos y un buen trasero.

 

Amamantan a sus críos

Tanto como entretienen a sus amantes. Pero de repente un día amanecen cansados

Rendidos a la gravedad de la física y la de la vida misma

Llega el momento de exorcizarlos

Les ha caído tiña, la maleza se los ha estado comiendo silentes.

 

Aun así, con el dolor del que hace rato son amigas, siguen adelante

Lloran cuando nadie las ve

Se tatúan para distraer la mirada de lo que les falta

Se tapan lo ausente

Nunca más se desnudan

Ya lo están.

 

Se salvan en sus sonrisas, en la felicidad de sus hijos

En las caricias sin novedad de sus maridos acostumbrados

En los sueños inconclusos se salvan

En los currículos guardados en el desván. Tejen

alegrías que combinen con sus vestidos. Y si las

ves con profundidad

Sabes que ya no son sus pechos

Sino lo épico tatuado en sus almas

Lo que de ellas te atrae.

 

 

María Gabriela Bermúdez Punceles

Del libro Alcachofa Despeinada en el cielo de los sueños.

María Gabriela Bermúdez

Venezolana hace más de cinco décadas, también italiana, se define como ciudadana del mundo.

Arquitecto, copywriter, emprendedora, empresaria, docente universitario, directora de proyectos, escritora y storyteller.

Creativa, cercana, disruptiva, inconforme empedernida, excéntrica, tejedora de redes, empática y resiliente.

Ha escrito varios libros “Alcachofa despeinada en el cielo de los sueños”,“Manifiestos Peculiares” un libro colectivo de cuentos “Alegoría al tiempo”.

Actualmente vive en Málaga, España, y junto a Lluís Montràs J. lleva bookia.es un servicio de acompañamiento editorial y autopublicación.

También Soluciones Estratek S.L. una consultora pequeña dedicada a generar lo que emprendedores, autónomos y directores de pymes necesitan.

Mujer, persona, hermana, amiga, madre, tejedora de puentes.

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