El cambio climático impacta a todos, pero no de manera igualitaria. Además de cambiar los patrones de temperaturas y los patrones climáticos, este fenómeno exacerba las desigualdades preexistentes entre hombres y mujeres en lo económico, social y cultural.

Según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), las mujeres y los niños tienen 14 veces más riesgo que los hombres de morir en un desastre climático.

Las mujeres tienen un rol fundamental en la creación de estrategias adaptadas a las cambiantes condiciones ambientales.

(…) dichas estrategias necesitan basarse en la consulta con las mujeres, construir e incorporar sus habilidades y conocimientos, y brindar oportunidades para mejorar la salud, la educación y los medios de subsistencia

De acuerdo a la investigación The Gendered Nature of Natural Disasters, los desastres naturales matan a más mujeres que hombres y, además, reducen más la esperanza de vida en las mujeres. Se estima que cuanto más fuerte sea el desastre natural, mayor será la brecha en cuanto a esperanza de vida. Si bien esto comprende a una multiplicidad de factores, uno de los que destaca se refiere a brechas culturales y socioeconómicas ya preexistentes.

En entornos rurales y ante fenómenos de escasez de recursos, episodios de deforestación y contaminación de fuentes de agua, las mujeres y niñas son las más afectadas ya que, en ellas recae la gran responsabilidad para conseguir agua y leña, y en la mayoría de los casos, caminando grandes distancias para ello, lo que aumenta su vulnerabilidad a sufrir episodios de violencia.

Por otro lado, la Organización de Naciones Unidas (ONU) estima que las mujeres representan el 80% de las personas desplazadas como consecuencia del cambio climático. Ante estos desplazamientos, las mujeres y niñas son susceptibles a la trata de personas, violencia sexual, esclavitud moderna, explotación sexual, matrimonios forzados, matrimonios infantiles y violencia doméstica.

Desafortunadamente, estos desplazamientos acentúan la condición de pobreza, situación donde las mujeres son las más afectadas. De acuerdo a la ONU, se estima que 1.300 millones de personas alrededor del mundo viven en condiciones de pobreza, de los cuales 70% son mujeres.

En cuanto a la salud, el aumento de la temperatura incrementa la aparición de los mosquitos y con ellos, resurgen enfermedades como el dengue y la malaria, que, si bien afecta a toda la población, en el caso femenino se le ha relacionado a abortos espontáneos y partos prematuros, eventos que no solo ponen en riesgo la salud de las mujeres, sino que, en muchos casos se dan en condiciones de alta insalubridad, cosa que agrava la situación.

Según la ONU,
las mujeres representan el 80% de las personas desplazadas como consecuencia del cambio climático.

Así mismo, los desastres naturales hacen que se interrumpa la salud sexual y reproductiva de muchas mujeres, debido a que los recursos sanitarios son escasos y están dirigidos a solventar la emergencia en curso, por lo que aumenta el número de embarazos no deseados y de infecciones de transmisión sexual (ITS).

Por ejemplo, según el Fondo de Población de la ONU (UNFPA, por sus siglas en inglés), después que los huracanes Eta e Iota azotaran Honduras en 2020, se estima que 180.000 mujeres en edad reproductiva se vieron impedidas de acceder a la planificación familiar.

Y, aunque las mujeres predominan en la producción mundial de alimentos (la cifra varía de acuerdo a la región, pero se estima que supera el 50%) son unas de las más afectadas por la inseguridad alimentaria derivada del impacto que tiene los efectos del cambio climático en las actividades agrícolas.

Adicional de ver afectadas su economía y sustento familiar, sufren cuadros de desnutrición bastante complejos y en el caso de las niñas, esto lleva a retraso en su crecimiento.

Ni hablar del aspecto educativo, un espacio que, ante desastres naturales, desplazamientos forzados, incremento de la pobreza y escasez de recursos, queda totalmente relegado, siendo más factible que las niñas dejen las aulas con mayor frecuencia que los niños, ya que estas a menudo son designadas para ayudar con las labores del hogar, buscar agua, leña o algún otro recurso de necesidad.

Fuente: DW

Una solución con perspectiva de género

Ciertamente, el cambio climático es uno de los mayores desafíos a los que se enfrenta la humanidad, y requiere del esfuerzo colectivo para frenar su avance, así como para mitigar y reducir las consecuencias que se tienen hasta los momentos.
Si bien, las mujeres son impactadas con mayor fuerza por este fenómeno, también son clave para cambiar todo el panorama.

Según el informe Por qué la acción climática necesita perspectiva de género, elaborado por Boston Consulting Group, si no se incorpora a las mujeres a la estrategia para frenar el calentamiento global, el cierre de la brecha de género, previsto para dentro de 135 años, según el Foro Económico Mundial, se retrasará 15 años más.

Tal y como menciona el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) la perspectiva de género debe verse reflejada en las políticas y programas relacionados a la crisis climática “…no sólo para fortalecer la conciencia y la comprensión de vulnerabilidades particulares, sino también para resaltar las oportunidades de liderazgo e inclusión de mujeres y grupos marginados en los procesos de toma de decisiones” .

Desde la gestión de recursos naturales, rol dentro de las comunidades, conocimiento del entorno natural, hasta estudios relacionados a las llamadas STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemática) y sus contribuciones a la comunidad científica, las mujeres tienen un rol fundamental en la creación de estrategias adaptadas a las cambiantes condiciones ambientales.

Es importante recalcar que, dichas estrategias necesitan basarse en la consulta con las mujeres, construir e incorporar sus habilidades y conocimientos, y brindar oportunidades para mejorar la salud, la educación y los medios de subsistencia. Así como, corregir brechas históricas de desigualdad en términos económicos y sociales, que incorporen “…intervenciones que refuercen la capacidad productiva de las mujeres. y recursos reproductivos, incluida la tierra, el acceso al crédito y la educación” (Overview of linkages between gender and climate change, Gender and Climate Change)

“Aumentar la participación de las mujeres daría como resultado más ganancias ambientales y de productividad y crearía beneficios mutuos y mayores rendimientos en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), incluido el ODS 5 (igualdad de género y empoderamiento de las mujeres) y ODS 13 (acción para combatir el cambio climático)”.

PNUD, Gender and Climate Change Overview

DANIELA OROPEZA

Licenciada en Estudios Internacionales de la UCV, interesada en temas de sostenibilidad, triple impacto desde el punto de vista ambiental, así como en temas de perspectiva de género. Articulista de la revista Business Venezuela y Feminismo Inc. Actualmente se desempeño como Coordinadora Sectorial Senior de VenAmcham

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