3 Historias de Emprendimiento y Empoderamiento
En el mes de junio se celebra el Día de las Microempresas y de las Pequeñas y Medianas Empresas y queremos dejarte la historia de tres emprendedoras que rompen barreras. Mujeres que con ahinco, pasión por lo que hacen y preparación han roto barreras y han trazado el camino de su empoderamiento.
Estas tres emprendedoras provienen de diferentes regiones de América Latina: Yuri Ruiz de Colombia, Greicy Jiménez de República Dominicana y Dania Riquelme de Chile, pero tienen en común la Fundación Microfinanzas BBVA (FMBBVA).
En este especial de la FMBBVA contamos con una introducción de su Directora de Sostenibilidad, Equidad e Inclusión, Laura Fernández Lord, quien además ha acompañado a Visionarias en esa visibilización de esas barreras con las que se encuentran las mujeres emprendedoras en América Latina, pero también de esas mujeres que han logrado superarlas y hoy sus emprendimientos son negocios sostenibles, gracias a ellas mismas y gracias a que han creído en ellas.
«La Fundación Microfinanzas BBVA (FMBBVA) atiende actualmente a 1,7 millones de mujeres en cinco países de América Latina (Colombia, Perú, República Dominicana, Chile y Panamá). Representan el 59% de los emprendedores a los que atiende. Sus pequeños negocios les están permitiendo salir adelante y generar progreso para ellas y sus familias, ya que mejoran el bienestar, la educación de sus hijos y la salud de sus hogares».
La puesta en marcha de pequeños negocios es la principal opción para salir de la pobreza en América Latina. Así lo asegura Naciones Unidas que señala que uno de cada dos empleos allí es informal. La inclusión financiera es clave para el progreso de estos emprendedores.
En el caso de las mujeres, a la brecha en inclusión financiera se le unen otras dificultades derivadas de la propia situación social y económica de la región, que les afectan en mayor medida por los sesgos que existen respecto a las normas sociales y culturales en materia de género. Sus trabajos suelen ser informales, asumen mayores cargas de cuidados y trabajo doméstico no remunerado y sus empleos suelen ser en sectores altamente feminizados (como comercio al por menor, servicios de comidas, de belleza…) menos productivos y especialmente golpeados por las crisis.
La Fundación Microfinanzas BBVA (FMBBVA) atiende actualmente a 1,7 millones de mujeres en cinco países de América Latina (Colombia, Perú, República Dominicana, Chile y Panamá). Representan el 59% de los emprendedores a los que atiende. Sus pequeños negocios les están
permitiendo salir adelante y generar progreso para ellas y sus familias, ya que mejoran el bienestar, la educación de sus hijos y la salud de sus hogares.
La mayoría de estas mujeres emprenden por necesidad. Sus prioridades van variando a medida que su negocio crece y su situación personal cambia, por lo que necesitan un acompañamiento permanente y personalizado; a veces puede ser un crédito para comprar insumos, un microseguro, formación en educación financiera, en habilidades digitales o cursos de marketing digital…
Atendemos a mujeres que han puesto en marcha pequeños negocios de venta de ropa o de comida, de hostelería o cocina, de estheticiennes o artesanas. La mayoría se concentra en entornos urbanos donde casi la mitad (48%) se dedica al comercio minorista y un 18% a la hostelería.
El 86% de las emprendedoras de la FMBBVA es vulnerable (vive con ingresos 3 veces por debajo de la línea de pobreza de sus países) y el 41% vive por debajo del umbral de la pobreza). Además, el 64% de las mujeres que solicitaron un crédito en las entidades de la FMBBVA durante 2023 era cabeza de hogar.
En su caso, ese crecimiento es progresivo y dilatado en el tiempo porque parten de una situación inicial de vulnerabilidad. La progresión para crecer y pasar de micro a pequeñas empresas, depende de los excedentes que van generando, de su capacidad de ahorrar, de cómo superan las crisis… porque a medida que crecen pueden contratar empleados, al principio a tiempo parcial y luego jornada completa, y suelen contratar a vecinos y/o personas de su entorno, por lo que devuelven esa oportunidades a su comunidad.
Escrito por Laura Fernández Lord, directora de Sostenibilidad, Equidad e Inclusión de la FMBBVA
Dania Riquelme
Fortaleza, formación y creatividad: tres claves para emprender
Punta Lavapié es una pequeña caleta chilena ubicada en la punta del golfo de Arauco. Es una zona muy conocida por sus hermosas playas y por ser una excelente zona de pesca.
Dania Riquelme se dedica a la pesca artesanal, como muchos de los vecinos de su pueblo. Pesca jaibas, unos cangrejos típicos de la costa del océano Atlántico occidental. Normalmente es su esposo el que se encarga de pescarlos y ella los cuece, extrae la carne y la envasa para su posterior congelación y venta.
Dania tiene 3 hijos, de 20,12 y 2 años. El mayor ha seguido la tradición familiar. Con tres personas dedicadas al negocio, capturan 1.500 cangrejos al día; contratan a mujeres de la localidad para que les ayuden en el procesado de la carne.
⇒ Perderlo todo: empezar de cero
Su sonrisa es contagiosa. Pero su rostro se ensombrece al hablar de los incendios forestales que asolaron en febrero de este año varias regiones del centro-sur de Chile y que arrasaron pueblos enteros. Ella y su familia consiguieron escapar del fuego en el último momento.
“Otros incendios habían llegado cerca, pero nunca al extremo de quemar las casas. Pero el de febrero fue tremendo: venía hacia nosotros, empezaron a explotar los vehículos, era algo desesperante, la gente gritaba buscando a sus familiares, era una lluvia de brasas”, recuerda Dania, con enorme tristeza. Perdió su casa y también la de su madre; se quedaron sin nada y tuvieron que empezar de cero.
⇒ Apoyo para reconstruir casas y negocios tras los incendios
Dos meses después, y gracias al apoyo de Fondo Esperanza, la entidad chilena de la Fundación Microfinanzas BBVA, Dania logró construir una nueva casa y retomar el negocio.
Más de 500 emprendedores de la entidad se vieron directamente afectados por estos incendios y dos de ellos fallecieron. Fondo Esperanza activó un programa de acompañamiento para la reconstrucción de las viviendas y poner de nuevo en marcha los negocios de los afectados. Su metodología de banca comunal resultó muy útil y efectiva por las redes de apoyo que se generan entre los miembros de los bancos comunales, donde en momentos difíciles el grupo se transforma en una familia.
“Todos ayudamos acarreando cemento y madera para reconstruir las casas. Yo cocinaba para todos los que venían a ayudarnos. Y así, poco a poco pero bien rápido, con ganas, hemos empezado de nuevo”, cuenta emocionada y muy orgullosa.
Dania es una de las fundadoras de su banco comunal, formado por emprendedores de la caleta. Otras socias también lo perdieron todo en los incendios y ya han retomado sus actividades productivas.
⇒ Venta online: un negocio que puede triunfar gracias a la tecnología
Dania compagina el negocio de las jaibas con la venta de artículos para el hogar y adornos para fiestas, a través de la plataforma Facebook Live. Verla vendiendo sus productos, desde un pueblo alejado como el suyo, y en su propio domicilio, confirma que la tecnología rompe las barreras geográficas y nos acerca a un mundo de posibilidades.
El miedo inicial a manejar la tecnología y a aparecer en directo en las sesiones se disiparon al descubrir su soltura y talento innato para las ventas. En la primera sesión vendió todos los productos y cada día se supera, por lo que va a invertir para comprar más género. Ha enseñado a sus vecinas a usar la plataforma y ellas también han empezado a vender sus propias mercancías.
⇒ Formación en gestión del negocio
Dania aprovecha las ventajas de la formación online, a través de la Escuela de Emprendimiento de Fondo Esperanza, una plataforma formativa con cursos de desarrollo del negocio o alfabetización digital, entre otras materias. Y, además, recibe en su domicilio las visitas de su asesora, que también le orienta para mejorar el rendimiento de sus dos emprendimientos.
Otro de los valores añadidos del servicio microfinanciero de Fondo Esperanza es la capacitación en educación financiera. Los asesores de la entidad enseñan a los emprendedores temas básicos de contabilidad, gestión del negocio, control del stock y hábitos de ahorro. “Con las capacitaciones nos enseñan y ayudan a crecer nuestros negocios. Mi sueño es diseñar mis propios productos, tener mi logo y que mi empresa sea conocida y así llegar a más personas”, explica.
“Querer es poder. Hay que tener la valentía de poder hacerlo. Uno muchas veces se cuestiona porque le gana el miedo o el qué dirán o no seré capaz. Pero todos podemos. Si yo pude, todos podemos”, concluye convencida.
Visionarias (V): ¿Qué le recomiendas a una mujer emprendedora que como en tu caso debe comenzar de cero y superar además barreras como la tecnológica y la financiera?
Dania Riquelme (DR): Lo primero es tener las ganas de salir adelante. Muchas veces en la vida se presentan obstáculos, pero eso no es impedimento para lograr lo que queremos. Recomiendo mirar lo positivo y no lo malo que nos ha ocurrido. Debemos ser creativas, buscar soluciones y nunca decir “yo no puedo”. Si nosotras tenemos una mente de emprendedora positiva y amamos nuestro trabajo, siempre vamos a salir adelante. Cuando una puerta se cierra siempre habrá otra que se va a abrir.
V: Desde tu punto de vista, ¿qué beneficios tiene para una emprendedora contar con el grupo del banco comunal?
DR: Para mí ha sido fundamental el banco comunal, porque junto al grupo se me abrieron las puertas para estar hoy donde estoy, y haberme levantado nuevamente con mi emprendimiento cuando no tenía nada.
Dentro del banco comunal he conocido a muchas personas, hemos creado lazos y somos un apoyo no sólo en el tema monetario, porque yo he aprendido muchas cosas que yo no hubiese aprendido en otro lugar.
En las reuniones hemos aprendido sobre la importancia del ahorro, cosa que anteriormente no sabía cómo lograrlo, y todo lo referente a lo digital, que yo antes desconocía y hoy utilizo. Eso lo valoro mucho.

«Si nosotras tenemos una mente de emprendedora positiva y amamos nuestro trabajo, siempre vamos a salir adelante. Cuando una puerta se cierra siempre habrá otra que se va a abrir».
Dania Riquelme

Greicy Jiménez
Emprender y ayudar al medioambiente como una forma de vida
Greicy Jiménez trabaja con la fuerza y la creatividad de sus manos y también ha continuado el legado familiar, superando dificultades. Su madre vendía objetos tejidos en macramé y crochet. Greicy aprendió de niña el oficio: a los ocho años ya tejía paños pequeños y luego diseños más complejos como manteles, forros para mecedoras o portavasos.
A los 13 años tuvo que dejar los estudios porque su escuela estaba demasiado lejos de su casa. Trabajó como manicurista para aportar a la economía familiar hasta que, con 19 años, se casó e independizó.
Tras vivir ocho años en Venezuela por el trabajo de su marido, volvió a República Dominicana y montó su negocio de artesanía. Confecciona complementos (carteras, cinturones, sombreros o bolsos) y otros objetos (como lámparas) con las hojas de la lila, una planta invasora que crece en las orillas del río Ozama, y a las que da forma tras un meticuloso proceso de recolección y tratamiento. Un negocio sostenible que lleva la belleza de las plantas hasta el mundo de la moda.
Cada planta se lava a mano antes de pasar a una zona de secado. Todo realizado de manera artesanal, lo que revaloriza el producto final. “Este trabajo es el arte de las manos. Hay que tener creatividad para hacer cada pieza y paciencia para trabajar la planta”, detalla.
Adorna sus confecciones con otros materiales naturales como piel, madera o jícara de coco que compra a artesanos locales, promocionando así la economía circular. Gracias a la calidad y originalidad de sus piezas ha ganado varios concursos de artesanía y ha firmado acuerdos con diseñadores de moda e interiores para la elaboración de piezas exclusivas.
La educación de sus hijas ha sido uno de sus logros más gratificantes. “Cuando entraron a la universidad no estábamos preparados para asumir ese gasto. Cada día me ponía una meta en las ventas para que pudieran estudiar y tener la oportunidad que yo nunca tuve. Me siento orgullosa de tener mi casa, el local donde realizo mis creaciones y un espacio en mi casa donde también puedo trabajar”, explica cuando le preguntan si se siente orgullosa de lo que ha conseguido.
Está muy concienciada con el respeto al medio ambiente y el progreso de las mujeres de su comunidad que como ella quieren ser independientes. “Desde el 2017 he capacitado a más de 300 mujeres para que aprendan a confeccionar con lilas como yo y no cobro un peso por ello. Ellas ganan su dinero y yo no estoy sola”, explica.
Greicy quiere expandir el negocio y exportar sus productos a Japón y Estados Unidos. Ya ha dado el primer paso al firmar un contrato y registrar su marca.
Visionarias: ¿Qué recomienda a las mujeres emprendedoras para que su negocio sea sostenible y lograr su independencia económica?
Greicy Jiménez: Mi consejo para que las mujeres avancen y tengan éxito en sus negocios es la disciplina y la valentía para superar cualquier obstáculo que se presente cuando esté iniciando el negocio.
Siempre mantener la fortaleza y el empoderamiento y, sobre todo, la importancia de tratar bien a los clientes, ser amable, sonreír y capacitarse constantemente, lo cual es fundamental para el crecimiento personal y empresarial, aprovechando las capacitaciones gratuitas que ofrecen las entidades bancarias como Banco Adopem, donde imparten cursos virtuales de alta calidad que enseñan a manejar y atraer más clientes, lo que eventualmente se traduce en mayores ganancias.
Mi experiencia demuestra que el estudio continuo y la humildad para reconocer que siempre hay más por aprender son clave para el crecimiento y el éxito empresarial. He logrado triunfar en mi negocio siguiendo estos principios, y deseo que todas las mujeres y emprendedores sigan mi ejemplo, ya que brinda buenos resultados y
conduce a la independencia económica.

«Mi experiencia demuestra que el estudio continuo y la humildad para reconocer que siempre hay más por aprender son clave para el crecimiento y el éxito empresarial».
Greicy Jiménez

Astrid Ruíz
Un curso de estética, inicio de una historia de emprendimiento con mucho futuro
En entornos vulnerables las posibilidades de estudiar son escasas: la realidad económica de los hogares obliga a que lo prioritario sea cubrir las necesidades básicas diarias y, además, la oferta educativa es muy limitada.
Por eso, cuando la colombiana Astrid Ruiz terminó el colegio no tenía muchas oportunidades para estudiar. Pero su firme decisión de formarse para tener un futuro le ha convertido, a sus 27 años y con mucho esfuerzo, en una microempresaria dueña de dos academias y salones de estética.
Cuando finalizó el colegio comenzó a formarse en manicura y técnicas de belleza. Ese fue el primer curso de una lista de 32, que ha realizado presencial y en formación online, y que la han convertido en una experta. Al principio ofrecía a domicilio servicios de peluquería y manicura, hasta que habilitó un espacio en la casa que comparte con sus padres para montar un pequeño salón de belleza que compaginaba con la venta de productos de belleza.
⇒ Aprender para montar un negocio
Ya con un amplio conocimiento en el sector, en 2021 decidió enseñar a otros todo lo aprendido y puso en marcha su Academia de Arte y Belleza Vanidades. Al primer día de abrir ya tenía 35 alumnos y todas sus expectativas se vieron superadas por el potencial de este nuevo servicio.
Tenía en mente alquilar un local cuando unos delincuentes de Puerto Caicedo, el pueblo donde vive, asesinó a su padre, un conductor dedicado al transporte de pasajeros y portavoz de su comunidad, que había promovido marchas para exigir que las bandas organizadas dejaran de amenazar a los comerciantes con el cobro de impuestos ilegales.
“El arte de la belleza me sacó del hueco”, explica Yuri, porque se centró en trabajar para no pensar en su dolor. Fue un época muy dura en lo familiar, pero muy gratificante y exitosa en lo profesional. “Fue uno de los mejores momentos de mi vida laboral. Recuerdo que los primeros alumnos fueron tres mamás solteras y una adolescente”.
Con tanta afluencia de alumnos, amplió el espacio en su casa dedicando todo el primer piso para la academia. Y la segunda planta la habilitaron como residencia familiar para ella, su hija de 8 años, su madre y su hermano. Yuli ha construido esta casa gracias a un crédito entregado por Bancamía, la entidad colombiana de la Fundación Microfinanzas BBVA, que le ha acompañado en su progreso con varios préstamos a medida que ha necesitado mejorar su emprendimiento o comprar insumos. El programa Emprendimientos Productivos para la Paz (Empropaz), del que forma parte en la entidad, promueve el desarrollo local de municipios colombianos afectados por la violencia y la pobreza.
⇒ Diversificar para mejorar las ventas
Ya con cerca de 100 estudiantes, contrató a tres profesores para que impartieran clases de manicura, maquillaje y barbería. Y alquiló un local en el centro del pueblo para instalar un nuevo negocio de distribución de productos de belleza. Su madre y su hermano también trabajan con ella: así que lo que comenzó como un sueño se ha convertido en un negocio familiar que crece cada día.
Ha abierto otra sucursal en el cercano municipio de Puerto Umbría, con gran potencial por la cantidad de personas interesadas en aprender estética.Y aprovechó para ello la dotación económica del premio que recibió en 2023 como Mejor Microempresaria del Año. Este premio, que entregan BBVA Colombia, el medio de comunicación RCN Radio y Bancamía, es un merecido reconocimiento a las pequeñas empresas que contribuyen al desarrollo del país.
Esa nueva sucursal ya funciona como salón de belleza y punto de distribución de productos y, próximamente, también será una academia. En esta nueva sede tiene dos empleados trabajando a tiempo completo, una estilista y un barbero, que fueron alumnos suyos en la academia en Puerto Caicedo.
Está orgullosa de la evolución de su alumnado y ha organizado la Primera Feria de Belleza de Puerto Caicedo para mostrar el talento de los estudiantes. Una oportunidad para que la comunidad conozca la academia.
No pierde esa vocación por aprender, que ha sido clave para su crecimiento profesional. Ahora está explorando las redes sociales porque la demanda de formación virtual es una oportunidad de ampliar el negocio y publica habitualmente fotos y videos de las actividades que organiza en la academia.
Visionarias (V): ¿Qué le recomiendas a una mujer emprendedora para hacer crecer su negocio?
Yuri Ruíz (YR): Les recomiendo mucha disciplina y constancia y que tengan la capacidad de sobrellevar las adversidades y mantenerse enfocadas con una mentalidad positiva, teniendo en cuenta que no siempre las cosas van a salir como queremos.
V: ¿Adicionalmente, qué habilidades y visión debería tener en cuenta?
YR: Una mujer emprendedora debería creer siempre en sí misma, sacar tiempo para prepararse y nunca darse por vencida. Además, una emprendedora debe tener la habilidad de transformar las crisis en oportunidades, estar siempre enfocada en crecer personal y profesionalmente, brindar un buen servicio para que el cliente siempre nos prefiera en vez de a la competencia y reinvertir las ganancias para que el negocio crezca cada día más.
V: Es admirable tu proceso, por eso cuéntanos cómo has hecho para hacer crecer tu negocio.
YR: He podido crecer porque me he enamorado del arte de la belleza y cada día me esfuerzo por hacer las cosas mejor que el día anterior. Además, me impulsa el deseo de dejar una huella positiva en el corazón de la gente que me conoce, siendo inspiración y motivación para que otras mujeres también logren cumplir sus sueños.
Adicionalmente, he aprovechado la oportunidad que me ha dado Bancamía de apoyarme económicamente con los créditos, los cuales han sido fundamentales dado que ha sido la única forma de poder surtir mi negocio y con trabajo duro crecer cada día más.

«Una mujer emprendedora debería creer siempre en sí misma, sacar tiempo para prepararse y nunca darse por vencida. Además, una emprendedora debe tener la habilidad de transformar las crisis en oportunidades, estar siempre enfocada en crecer personal y profesionalmente, brindar un buen servicio para que el cliente siempre nos prefiera en vez de a la competencia y reinvertir las ganancias para que el negocio crezca cada día más».
Yuri Ruíz


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Día de las Microempresas y de las Pequeñas y Medianas Empresas
Las MIPYMES representan el 30% del PIB de
América Latina
La Asamblea General de las Naciones Unidas designó el 27 de junio Día de las Microempresas y de las Pequeñas y Medianas Empresas para concienciar sobre la enorme contribución de las MIPYME a la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
⇒ Según Naciones Unidas, representan el 90% de las empresas, entre el 60 y el 70% del empleo y el 50% del PIB mundial. Generan la mayoría de los empleos formales, 7 de cada 10 empleos.
⇒ Según la SEGIB, las PYME aportan aproximadamente el 30% del PIB de América Latina y son un factor clave para el crecimiento económico.
⇒ La iniciativa individual y el desarrollo de pequeños negocios son la principal opción para poder salir de la pobreza en América Latina. Uno de cada dos empleos allí es informal. La inclusión financiera es clave para el progreso de estos emprendedores.
Datos de América Latina
De las 652 millones de personas que viven en América Latina:
⇒ 28%, 190 millones están en situación de pobreza.
⇒ 63% de los adultos está trabajando o buscando un empleo (por cada 100 hombres, 67 son
mujeres).
⇒ 50% del empleo es informal
Datos de los países en los que opera FMBBVA
(Colombia, Perú, República Dominicana, Chile y Panamá)
⇒ 35 millones de personas (29% de la población) viven en pobreza.
⇒ El 55,6% de los trabajadores son informales.
⇒ El 37% de los adultos no tiene cuenta bancaria.
Fuente de las fotos: Fundación Microfinanzas BBVA
La Fundación Microfinanzas BBVA como impulsora de la inclusión y el empoderamiento
La FMBBVA promueve la inclusión de personas vulnerables que emprenden para progresar y mejorar el bienestar familiar. Ofrece una oferta adaptada a cada emprendedor logrando generar impacto sostenible en los hogares.
La FMBBVA opera desde hace 16 años en cinco países de América Latina, y actualmente atiende a tres millones de emprendedores que tienen microempresas con financiación, acompañamiento y servicios financieros y no financieros (microseguros, ahorro, educación financiera…) para que progresen sus negocios y sus hogares.
Las personas a las que atiende viven en entornos precarios. Necesitan un acompañamiento constante, soluciones financieras y no financieras a medida y una atención ágil y sencilla que se adapte a su hogar según va progresando. Cada emprendedor tiene unas necesidades diferentes,
requiere un control de sus finanzas frecuente, unas metas específicas y una liquidez inmediata.
En comunidades vulnerables, la salud financiera es un eje fundamental para el progreso. Por eso, es importante entender cómo gestionan sus finanzas, imprevistos y cómo anticipan las situaciones futuras para poder afrontarlas.
La tecnología es clave para que estos pequeños negocios progresen: apps de banca móvil que evitan los desplazamientos a la sucursal en zonas lejanas, biometría de voz en lenguas indígenas o subagentes bancarios que sustituyen a la sucursal en localidades de difícil acceso son algunos ejemplos.
Desde su creación en 2007 ha atendido a más de 6 millones de emprendedores de bajos recursos y ha entregado 20.000 millones de dólares en créditos. El 61% de los emprendedores ha salido de la pobreza tras dos cinco años de acompañamiento con las entidades de la FMBBVA.
⇒ Visita su web: fundacionmicrofinanzasbbva.org
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