Case Study: volvió a pasar, una vez más…

La historia o background

Un jueves por la mañana cualquiera. En mi agenda, reunión con el organismo público «apoyo internacional al emprendedor» para participar en un Summit en Alemania. Reunión online…larga. Finalizada la reunión, me tomo unos minutos para digerir toda la información y protocolos facilitados y poner en orden mis notas. No quiero que se me olvide nada, así que lo hago al momento, con las ideas frescas en la cabeza. Con las notas ya reorganizadas paso a otros temas.

Por la tarde, retomo esas notas y las vuelvo a leer. Al releerlas, me surgen algunas dudas sobre algunos procedimientos y protocolos a seguir. Cómo los encargados de este proyecto nos han facilitado sus perfiles de linkedin para que les contactemos, me pongo en contacto con ellos. en concreto con la persona responsable del área donde tengo dudas.

Primer contacto en linkedin: me presento, le recuerdo que hemos participado en la reunión sobre el proyecto Z y bla, bla, bla. Mensaje claro porque ya sabéis que tenemos 150 caracteres para la primera interacción en linkedin, así que, poco margen para trasladarle mis preguntas.

La persona en cuestión, llamémosle X, me acepta la invitación y me responde casi al momento con un «hola, sí me acuerdo de tí». Lamentablemente, hasta el día siguiente no me pude volver a conectar y mirar los mensajes de la plataforma. Cual fue mi sorpresa al encontrarme dos mensajes de X: el primero aceptando mi invitación y en un segundo párrafo valorando mi físico. El segundo, indicando que cómo no le había contestado el mensaje inicial entendía que quería una consulta profesional y que para eso había otros canales como el email de la administración.

«Todos necesitamos espacios seguros, solidarios en los que trabajar, desarrollarnos y hacer crecer nuestros proyectos.»

Respuesta básica inicial: negación e incredulidad

«Eh«, me dije. «No has leído bien, vuelve a leer ese mensaje«. Estaba tan sorprendida que decidí que no podía ser y que me estaba equivocando. Así que, ingenua que es una, le escribí con un «no, mira, yo te contacto por el proyecto Z, en cuya reunión estuvimos ayer, para comentar unos puntos sobre los procedimientos a seguir, sobre los que tengo dudas«.

La persona X siguió insistiendo en mi físico y que podíamos quedar para cenar. ¿Perdón? Miré dos veces el ordenador: «Me he equivocado de plataforma? Esto es linkedin, ¿no? Una plataforma profesional de business, no una plataforma de citas??»

Como no quería aceptar que eso estaba pasando (no me lo quería creer y error mío por no eliminarlo de mis contactos de forma inmediata), seguí intentando redirigir la conversación a un tema de business e ignorar sus comentarios. Cuando le insistí diciendo que no tenía ningún interés en ir a cenar con él y sí hablar sobre los proyectos profesionales, me encontré con un «bueno, vale como quieras, si que eres….«, seguido de un borrado de todos los mensajes de linkedin que mostraban su comportamiento no profesional (abuso de poder) y un «eliminada» de sus contactos…. Lol!!

Me quedé tan sorprendida que no supe ni reaccionar. Mi cara era como la de los dibujos animados: ojo como platos y boca abierta!

Las siguientes fases después de la negación y la reacción

Acaso, no tenemos bastantes problemas con liderar un proyecto, buscar financiación para él, que sea socialmente responsable, sacarlo adelante, que genere una diferencia en la sociedad, sino que además tenemos que lidiar con microagresiones constantes de personas en posición de poder que lo utilizan para ejercer presión y dar por hecho que pasaré por donde ellos quieran que pase?

Por si fuera poco hubo un momento que tuve hasta dudas de mi comportamiento: «¿He hecho algo mal? ¿Qué he dicho?» Y la verdad es que no he hecho nada mal. He pretendido hablar con quien yo pensaba que era un profesional, sobre un proyecto en el que participo. Una conversación de adultos sobre negocios. Lamentablemente, no era así para él. Que pena que todavía haya gente que se comporte así. La historia no acaba ahí, porque, no nos engañemos, además esto tiene consecuencias para mí: ya no tengo ninguna posibilidad de aplicar y participar en la financiación de mi proyecto: me ha vetado…. Decepcionante, frustrante, cansino.

Cuando me paré a pensar, me di cuenta de que éste era su modus operandi. No era la primera vez que se comportaba así: tardó 0 segundos en eliminar todas las pruebas y sacarme de sus contactos, de forma que no tengo pruebas para exponerlo. Hablamos de un señor que tiene más de 15K de seguidores!!…. De la sorpresa pasé a la rabia, la vergüenza, la ira… la frustración. Y el enfado conmigo misma: «Si yo ya sé como gestionar estas situaciones, no es la primera vez que pasa», me dije. Y me volví a enfadar: porque estas situaciones, con estos predadores en cualquier posición, seguían pasando y yo (como toda mujer) había tenido que aprender a gestionarlas y lo había normalizado. No, esto hay que cambiarlo.

[1] Kieran Snyder, “The Abrasiveness Trap: High-Achieving Men and Women Are Described Differently in Reviews,” Fortune, August 26, 2014, http://fortune.com/2014/08/26/performance-review-gender-bias

Acciones a aplicar y conclusión

Aunque os cueste creerlo, esto es una historia real de una mujer empresaria, con un proyecto socialmente responsable, que pidió asesoramiento institucional para participar en un proyecto. Pasó no hace más de 1 mes.

¿Cómo podemos luchar contra este tipo de actitudes, contra este abuso de poder? ¿Ignorándolos? ¿Denunciándolos? ….. Porque lo que sí que tenemos que hacer es actuar. No puede seguir pasando, nos perjudica a todos. Os comparto algunos ejemplos de acciones que podemos tomar entre todos para aislar y hacer desaparecer esas conductas.

Primero, y sobre todo, no cerrando los ojos. Estos comportamientos no pueden ser tolerados. No sólo por los de fuera, sino por los propios compañeros de departamento/ proyecto o entidad. Esto se sabe. Una persona no se comporta así sólo en una red social, sino que es su forma de ser. Estoy convencida de que estos hombres son una minoría. Aunque los hechos nos muestran que como sus compañeros les habilitan en su comportamiento, esta minoría hace mucho mucho daño. Y mucho ruido. Es un trabajo de equipo frenarlos.

Segundo. Indicando con claridad que este tipo de conductas sexistas e inapropiadas no son toleradas dentro de la organización. Este mensaje debe venir desde todos los niveles, empezando por los mandos directivos y llegar en cascada a todo el personal.

Es recomendable verificar también las reacciones negativas cuando este mensaje («no, a las agresiones») se traslada al personal: son una fuente de información muy valiosa. Saber de dónde procede la resistencia a eliminar estos comportamientos puede ayudar a establecer políticas y protocolos de mejora.

Curioso que una de las reflexiones que nos hacemos sea «si yo ya se como gestionar a este tipo de individuos». Ya vamos preparadas para lidiar con ellos… da para pensar ¿no creéis? Cambiémoslo.

Tercero. Generar formación sobre sesgos conscientes e inconscientes que ayudan a combatir ese sexismo y cambiar hábitos. Un ejemplo: En el estudio de Kieran Snyder[1] sobre las evaluaciones de rendimiento, ¿sabéis qué porcentaje de mujeres recibió comentarios negativos sobre su estilo personal, como «a veces puedes ser abrasiva»? ¿Y qué porcentaje de hombres recibió el mismo tipo de comentario? 66% mujeres y 1% hombres. ¿En serio?

Reflexionemos sobre lo que se podría hacer o no hacer para deshabilitar esos comportamientos. Demos apoyo, creemos empatía y mejoremos.

Puede parecer lógico implementar estas políticas. Sin embargo, no es así. Es más, cuando estas iniciativas relacionadas con la diversidad y los sesgos son promovidas por mujeres, éstas pueden encontrarse con reacciones negativas que retroalimentan estas situaciones. Como consecuencia, se genera una espiral de silencio («para que voy a hablar, no vale la pena, mejor me voy») y hace que gran parte de ese talento que está en nuestras organizaciones desaparezca. Y entonces, señores, todos perdemos.

¿Qué tal si trabajamos juntos para desterrar esos comportamientos, encontrar soluciones y aplicarlas? Todos ganamos si lo hacemos.

Si tienes una historia que contar o quieres formar parte de esta columna envíanos un email a info@visionarias.business indicando en asunto: Historia para Columna de Roser Méndez en Visionarias. 

Fundadora y directora de Komorebi Solutions Boutique Consultoría de PR y Comunicación Estratégica especializada en Equidad y visibilidad del talento femenino. Colíder de Lean In Crownz International y Ambassador del Programa PowerUp.

Conferenciante en temas de equidad, perspectiva de género e igualdad y sesgos conscientes e inconscientes.

Actualmente reside en el sur de Francia y acompaña con su firma Komorebi Solutions a empresas y mujeres a dar visibilidad al talento femenino a través de mentorías, formación y consultoría con su programa PR Essentials.

Es licenciada en Comunicación con la mención de PR y Comunicación Corporativa. Posee un Master en Marketing Digital y otro en Estudios Asiáticos

Cree que la comunicación puede ayudar a crear puentes para unir culturas y personas. Ha vivido y trabajado en varios países y continentes; entre ellos Japón dónde vivió y estudió en una bodega de sake para profundizar en su conocimiento de la cultura y de los negocios japoneses.

Roser Méndez es Consultora Visionaria. Visita su espacio haciendo click aquí ⇒⇒

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Tanto Visionarias.Business, como Komorebi Solutions, tenemos un compromiso con el fomento de la Equidad, la inclusión y la diversidad tanto en los negocios como en la sociedad. Creemos que abrazar estos conceptos es crear un Impacto Positivo en ambas áreas.

De ahí nace esta nueva sección: “Impacto Positivo: Equidad, diversidad e inclusión”. Un espacio para valorar y escuchar una amplia gama de perspectivas, experiencias vividas y formas de pensar. A través de esta sección queremos apoyar y promover las voces de los demás, otras historias, la interseccionalidad, porque la inclusión es algo más que “talla única” o una campaña de Marketing.

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