“El crecimiento casi nulo antes de la crisis, unido a la contracción de 2020 y a la debilidad del estado de bienestar y los sistemas de salud y protección social, se tradujeron en aumentos sin precedentes del desempleo, caídas de los ingresos e incrementos de la pobreza y la desigualdad que exacerbaron los problemas estructurales»

Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal)

El COVID-19 recalcó la vulnerabilidad económica de Latinoamérica

Jessica Morales

Escrito por Jéssica Morales

Menos de dos semanas transcurrieron desde la declaración del COVID-19 como pandemia por parte de la Organización Mundial de la Salud, el 11 de marzo de 2020, cuando el Fondo Monetario Internacional (FMI) pronosticaba una aguda recesión económica global, incluso peor que la que provocó la crisis financiera de 2009.

La crisis sanitaria no demoró en propagarse a la economía. Apenas terminaba el primer trimestre de 2020 cuando en un intento por detener la expansión del virus, distintos países cerraron fronteras, establecieron rigurosas medidas de confinamiento y en general restricciones de movilidad, que luego de meses en vigor golpearon la producción y la estabilidad de empresas de diversos sectores y afectaron signficativamente el mercado laboral.

El mundo evidenció su vulnerabilidad al virus, también las diferencias entre sus economías, que se pusieron de manifiesto en la capacidad para desplegar planes de ayuda a sus ciudadanos y empresas. Se remarcaron las asimetrías económicas y sociales.

América Latina y el Caribe fue la región con el decrecimiento más pronunciado en 2020. Según datos del FMI, la economía de esta parte del mundo se contrajo -7%. Su desempeño fue peor que el de la la economía global que en promedio decreció -3,1%. Ese año la economía de Estados Unidos retrocedió -3,4%; la de la Zona Euro -6,3%; la de Oriente Medio y Asia Central -2,8%; la de Asia Emergente y en Desarrollo -0,8%; y la de África Subsahariana -1,7%.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) destaca que la llegada de la pandemia agudizó las dificultades de esta región en la que el virus irrumpió en un momento en el que experimentaba una especie de estancamiento económico, con un crecimiento promedio de apenas 0,3% entre 2014 y 2019.

“El crecimiento casi nulo antes de la crisis, unido a la contracción de 2020 y a la debilidad del estado de bienestar y los sistemas de salud y protección social, se tradujeron en aumentos sin precedentes del desempleo, caídas de los ingresos e incrementos de la pobreza y la desigualdad que exacerbaron los problemas estructurales”, señala la Cepal en un informe especial sobre los efectos del COVID-19, publicado en julio de 2021 y titulado “La paradoja de la recuperación en América Latina y el Caribe”.

Tras la fuerte caída que registró en 2020, principalmente en los primeros meses de la pandemia, la economía de Latinomérica y el Caribe ha tenido un mejor desempeño en 2021. El FMI a proyecta que esta parte del mundo podría cerrar este año con un crecimiento de 6,3% y 2022 con una expansión de 3%.

Fuente: Master1305 (Freepick)

El mejor comportamiento de la economía de la región y las perspectivas más favorables se atribuyen a factores como los programas de vacunación contra el COVID-19 que han permitido relajar las medidas de confinamiento y el regreso de trabajadores a sus sitios de labores. También al aumento del precio de las materias primas y de los metales, que constituyen rubros de exportación fundamentales para algunas de las naciones de la región.

“Sí, (la economía) se está recuperando, yo le llamaría rebote, pero no estamos cerca de salir del hoyo en el que nos metio el COVID-19”, señala el analista económico Arturo Regalado, investigador doctoral de la Universidad de Aberdeen, Escocia, quien también advierte sobre la desigualdad en el desempeño de las distintas economías de Latinoamérica.

Un elemento a destacar es que el comportamiento de la economía de esta y de otras partes del mundo también dependerá de la aparición de nuevas variantes del virus, de la efectividad de las vacunas y de los avances médicos y científicos para la prevención y el tratamiento de los contagios.

“Se requerira un poco de tiempo, quizás ni tan siquiera en nuestro horizonte a cinco años para que el Producto Interno Bruto de la región vuelva a la tendencia previa a la crisis”, advirtió Nigel Chalk, director interino del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI en octubre, durante una rueda de prensa para ofrecer detalles sobre las perspectivas económicas del organismo.

El mercado laboral se recupera a un ritmo más lento y desigual

América Latina y el Caribe perdió 26 millones de empleo en el primer año de la pandemia de COVID-19, según estimaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

En 2021 la recuperación del empleo y de las condiciones de mercado laboral latinoamericano ha sido más lenta que la recuperación económica, de acuerdo con datos de la OIT y de la Cepal difundidos en el estudio “Coyuntura Laboral en América Latina y el Caribe” publicado en noviembre de este año.

Estos organismos estiman que en el segundo trimestre de 2021 la desocupación en la región disminuyó ligeramente con respecto a la del mismo periodo de 2020, al pasar de 11% a 10,1%. Sin embargo, siguió por encima del 8,4% que registró en igual trimestre de 2019.

Entre tanto, la tasa de ocupación en el segundo trimestre de 2021 fue 54%, subió con respecto al 47,2% que registró en el segundo trimestre de 2020, pero se mantuvo por debajo del 57,4% del mismo periodo de 2019.

La OIT precisa que aunque numerosas empresas mantuvieron su personal redujeron el número de horas trabajadas. Estima que con respecto a 2020 el número de horas trabajadas en América Latina y el Caribe bajó 16,2%, lo que representó una reducción mayor que la de 8,8% que en promedio registró el mundo. El organismo advirtió que ésta fue la región con la mayor contracción de horas de trabajo.

“Esto implica que si a las bajas tasas de ocupación se suma la cantidad de trabajadores que no estaban asistiendo a su lugar de trabajo (ni teletrabajando) o que estaban trabajando menos horas de las habituales, la brecha entre la caída del PIB y del empleo hubiera sido aún mayor”, señala el estudio.

La brecha de género se ha evidenciado una vez más en la recuperación del mercado laboral. En el segundo trimestre de 2021 la desocupación en la población femenina se mantenía prácticamente sin variación con respecto al mismo periodo de 2020. La tasa apenas bajó de 12,1% a 12%. Se mantuvo 2,3 puntos porcentuales por encima de la tasa de 9,7% del mismo lapso se 2019.

En contraste, la tasa de desocupación de la población masculina bajó de 10,5% en el segundo trimetre de 2020 a 8,7% en el segundo trimestre de 2021, aunque permaneció por encima del 7,4% registrado en el mismo periodo de 2019.

“La reincorporación de las mujeres a la fuerza laboral a un menor ritmo se da en un contexto en el que muchas de las actividades escolares y de cuidado aún no se han retomado totalmente”, expresa el estudio de la OIT y la Cepal.

Estos organismos también resaltan que la pandemia de COVID-19 evidenció la informalidad del empleo en la región, cuya cifra estiman en 56,4% en las mujeres y en 54,6% en los hombres. La vulnerabilidad de esta población sin beneficios o garantías como prestaciones, licencias, vacaciones y otro tipo de protección social, aumentó en el periodo de confinamiento. Sobre todo aquellos sin posibilidad de teletrabajar vieron afectada su fuente de ingreso.

Según datos de la Cepal y de la OIT, aunque la pérdida de puestos de trabajo fue generalizada entre trabajadores formales e informales durante el segundo trimestre de 2020, en los meses siguientes la recuperación de plazas fue más dinámica en la economía informal. Los organismos precisan que en el segundo trimestre de 2021 el empleo asalariado aumentó 8,9% con respecto a mismo periodo del año anterior, mientras que el trabajo por cuenta propia subió 22,8%.

Menos empresas

En 2020, la Cepal estimó que la crisis provocada por la pandemia de COVID-19 podría provocar el cierre de 2,7 millones de empresas en América Latina y el Caribe.

“En la pandemia, sobre todo entre los meses de abril a octubre de 2020 se manifestó de parte de todos los institutos de estadística de la región el reporte de que había cierre de empresas, cierre de establecimientos, establecimientos mercantiles, de carácter comercial (…) sobre todo micros”, señaló el economista Raymundo Tenorio, profesor emérito del Tecnológico de Monterrey en México.

Tenorio prevé que a pesar de la recuperación que ha mostrado su economía, la región no recuperará este año la capacidad productiva que tenía antes de la pandemia. “Los establecimientos que lograron soportar el cierre, son los primeros que reabrieron, pero abrieron en condiciones de tener que limitar gastos, obviamente con menos personal, también buscando que sus proveedores les otorguen créditos; es decir, fueron condiciones difíciles en las que tuvieron que abrir. Ha habido apertura de establecimientos nuevos, pero ha sido muy lenta”, dijo.

La economista Alicia Sepúlveda, investigadora y directora de la firma Tributos a tu Alcance señala que las iniciativas de negocio propiciadas por la pademia en áreas como salud y tecnología han contribuido con un desempeño económico más favorable del que se proyectaba para algunos países en el segundo trimestre de 2020.

“Lo que está pasando este año es en parte por efecto rebote y en parte por el beneficio aportado por esos nuevos sectores que surgieron a partir de la modificacion de toda la forma de hacer negocios que hemos visto a lo largo de estos 18 meses. Incluso el surgimiento de tecnologías asociadas a lo que es la bioseguridad”, afirmó.

Inflación como desafío

En los últimos meses los precios han crecido a un ritmo más rápido en diversos países y América Latina y el Caribe no escapa de esta tendencia. El FMI estima que en 2020 la inflación promedio de la región fue 6,4% y proyecta que en 2021 cerrará en 9,3%, un comportamiento que implica un desafío para diversos países.

El aumento del precio de materias primas, de los alimentos y de la energía; el incremento del consumo estimulado por la ayuda de algunos Gobiernos a sus ciudadanos y por el rebote de la economía; las interrupciones en las cadenas de suministro mundial; y la devaluación de las monedas de algunos de los países de la región han impulsado la inflación.

”Yo creo que este nivel tan alto de inflación nos está llevando ya a un área de estancamiento con inflación, la famosa estanflación”, dice el analista económico Arturo Regalado al referirse al comportamiento de los precios y a la lenta recuperación o “rebote” de la economía de la región.

“Muchos bancos centrales han reaccionado a las presiones, al elevar las tasas para subrayar sus compromisos ante las metas inflacionarias, es probable que esas tasas de interés y sus aumentos, seguirán en muchos países en los próximos meses”, ha dicho el director interino del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI.

El mercado laboral se recupera a un ritmo más lento y desigual

La pandemia asestó un duro golpe a las economías de toda Hispanoamérica. Al otro lado del Atlántico, el Producto Interno Bruto de España se desplomó 11% en 2020, una caída que no se registraba desde comienzos de la Guerra Civil hace más de ocho décadas.

La crisis provocada por la irrupción del COVID-19 eliminó 360.105 empleos en España en 2020 y elevó a más de 19 millones el número de desocupados en ese país.

También el tejido empresarial se contrajo como consecuencia de la crisis sanitaria, de las medidas de confinamiento y las restricciones establecidas para tratar de frenar el avance del virus. Según datos del Instituto Nacional de Estadística de España (INE), entre enero y octubre de 2020 unas 194.000 empresas dejaron de operar.

En el primer trimestre de 2021 la economía española siguió mostrando cifras negativas con una caída de 4,2% en comparación con igual periodo del año anterior. Sin embargo, este año el país ha registrado fluctuaciones económicas en las que han incidido el avance del proceso de vacunación, el levantamiento de las restricciones y el comportamiento de los contagios. En el segundo y tercer trimestre el Producto Interno Bruto registró un crecimiento anual de 17,5% y de 2,5%, respectivamente.

También el desempleo ha bajado en España en 2021. De acuerdo con cifras del INE correspondientes al tercer trimestre, el paró bajó 8,23% en un año y el número de desempleados se redujo en 306.200 en ese período.

En América Latina y el Caribe en 2020, Venezuela siguió registrando el peor desempeño económico de la región. La llegada del COVID-19 a este país agudizó los efectos del retroceso económico que experimentaba desde 2014. El FMI estima que en 2020 el Producto Interno Bruto de la nación cayó 30%.

El Consejo Nacional del Comercio y los Servicios reportó que en 2020 alrededor del 30% de las empresas del sector dejaron de operar o pasaron al sector informal. En el primer semestre de 2021 esta organización de asociaciones de empresarios reportó mayor dinamismo en la actividad con un aumento promedio superior a 10% con respecto al año anterior.

Venezuela ha enfrentado las consecuencias económicas de la pandemia en medio de un proceso de hiperinflación. Aunque el aumento de los precios se desaceleró en 2020 y ha continuado bajando el ritmo en 2021, se mantiene muy por encima del de otros países del mundo. Según datos del Observatorio Venezolano de Finanzas, en 2020 la inflación cerró en 3.713% y en los diez primeros meses de 2021 acumuló 576,3%.

La economía de México, la segunda más grande de Latinoamérica después de Brasil, se desplomó 8,5% en 2020 como consecuencia de la crisis provocada por el COVID-19.

Según un estudio del Instituto Nacional de Estadística y Geografía de ese país (INEGI), un poco más de 1.000.000 de negocios cerraron sus puertas ese año por el impacto de la pandemia y en contraste se crearon 619.000 negocios. La llegada del virus también propició la pérdida de 647.710 empleos formales en esa nación en 2020.

En 2021 el desempeño de la economía azteca ha fluctuado. En términos anuales en el primer trimestre disminuyó 2,8%, en el segundo trimestre aumentó 19,5% y en el tercer trimestre subió 4,8%. La recuperación se desaceleró entre julio y septiembre y este comportamiento se atribuye no solo a la pandemia, también a factores como los problemas en las cadenas globales de suministro.

Este año la nación ha logrado recuperar los empleos formales perdidos durante los primeros meses de la pandemia y en octubre el número de puestos de trabajo formales superó los 20,7 millones, según datos del Instituto Méxicano del Seguro Social. La cifra es mayor a la de 20,6 millones registrada antes de la pandemia.

En Colombia el confinamiento y las restricciones de actividad establecidas por la pandemia de COVID-19 propiciaron una caída económica de 6,8% en 2020. El desempleo aumentó ese año 5,4 puntos porcentuales con respecto a 2019 para ubicarse en 15,9%, mientras que el gasto de consumo de los hogares disminuyó 5,4%.

En 2021 la economía colombiana se ha recuperado. En los nueve primeros meses del año registró un crecimiento de 10% con respecto al año anterior. También el empleo muestra mejores datos.

Según el Departamento Nacional de Estadística, en octubre de este año la tasa de desempleo de Colombia fue 11,8%, lo que representó una disminución de 2,9 puntos porcentuales en comparación con el mismo mes de 2020. El número de personas desocupadas disminuyó en 695.000 con respecto a octubre del año anterior

 

ALICIA SEPÚLVEDA

investigadora Venezolana y directora de la firma Tributos a tu Alcance

RAYMUNDO TENORIO

Profesor emérito del Tecnológico de Monterrey en México.

ARTURO REGALADO

Analista Económico e Investigador doctoral de la Universidad de Aberdeen, Escocia.

Jéssica Morales

Periodista de la fuente de Economía y Finanzas en Venezuela con una importante trayectoria en televisión, radio y prensa. Conductora del espacio “Primera Hora” transmitido por VivoPlay y TVV en los Estados Unidos. Productora y presentadora de la serie auditiva de economía en términos sencillos “En Cuenta”, difundida por El Pitazo e Imagen de la serie Consejos Financieros de Banesco Banco Universal. Esta Visionaria de los Negocios será nuestra Colaboradora Principal de la sección de Economía y Negocios de la revista y, seguramente, tendré el privilegio de contar con ella en el desarrollo de otros contenidos.

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