Eva Navarro: «Necesitamos muchos más Don Quijotes que luchen contra esos molinos de viento que se transforman en gigantes»

“La Inteligencia Artificial es el gran negocio del siglo. Quieren que creas que viene el caos. Yo la llamo poder artificial, porque hay que hacerse las preguntas adecuadas: ¿Quién está detrás de esto? ¿Para qué? ¿Por qué? Nos enfrentamos al poder artificial. Esto ya no es solo un avance tecnológico; es un mecanismo de control masivo de la población, y a lo bestia”. Así lo afirma Eva Navarro, científica española reconocida en 2025 entre las Top 100 mujeres brillantes en la ética de la IA 2025  (100 Top Brilliant Women in AI Ethics 2025), índice realizado cada año por Women in AI Ethics (WAIE).

Eva  es una científica apasionada. No hace falta que lo diga. Se siente cuando habla del camino recorrido, cuando expresa lo que siente, cuando vislumbra el futuro, prometedor, por un lado, pero desafiante…y controvertido, por otro. “Soy una científica apasionada y una educadora que quiere inspirar a la gente a cambiar el mundo a través del conocimiento. Eso es lo principal». Lo oficial: «Soy catedrática de inteligencia artificial y computación en el Rochester Institute of Technology, en Nueva York».

Se lo ha ganado a pulso, con rigor y una pasión que desborda en cada proyecto. Eva es investigadora y desarrolla su trayectoria en destacadas organizaciones internacionales vinculadas a la computación, la digitalización y la inteligencia artificial. Su trabajo abarca también la ética en IA, la desinformación, los sesgos algorítmicos, y forma parte de comités técnicos en ingeniería informática y matemáticas aplicadas, campos en los que ha dejado una huella notable.

Pero su historia comienza mucho antes, cuando era una niña que soñaba con construir un robot para ayudar a su madre, que devoraba las revistas de ciencia que pasaban por sus manos y que, incluso, quería modelar el cerebro.

Hasta hoy no entiende de dónde salió esa motivación. Nació en uno de los barrios más vulnerables de Alicante (España), en una familia sin acceso a libros. Por eso, su camino ha sido también una conquista personal. Ella lo cuenta sin artificios: “Soy la chica de la Virgen del Remedio”. Y eso, que antes no se atrevía a decir, en un mundo académico plagado de sesgos, hoy, lo dice con orgullo y lo convierte en bandera. “Fueron víctimas de su tiempo, pues nacieron durante o después de la Guerra Civil Española, en Castilla La Mancha. Era gente orientada al campo. Gente maravillosa, humilde, sencilla, pero que no estaba dentro del mundo académico”.

“Para mí, la educación pública fue fundamental en España. Yo soy producto de la época posterior a la terrible dictadura de Franco, que no solo fue una dictadura política, sino también social. Soy el producto de esa educación pública, donde se invirtió muchísimo dinero en educación”.

La filosofía fue el primer motor que le abrió la mente. La universidad, el salto definitivo. Eva fue la primera en su familia en llegar a la educación superior y eligió una carrera impensada: Ingeniería Informática. «¡Imagínate, ingeniería informática!». A partir de ahí, comenzó una historia que la ha llevado a ocupar un lugar clave en el debate global sobre el futuro tecnológico de la humanidad.

Visionarias (V): ¿Quién es Eva Navarro?

Eva Navarro (EVA): Pues una científica que quiere cambiar el mundo.

(V): ¿Lo estás logrando?

 EVA: Es complicado. El mundo está loco.

(V): Desde tu experticia como matemática y científica, ¿cómo se cambia el mundo? Además, nos hablas de que estás trabajando en el modelado del cerebro humano y en el desarrollo de sistemas para proponer nuevos paradigmas de inteligencia artificial. Háblanos de ello. 

 EVA: Los modelos matemáticos en los que trabajo son sistemas dinámicos,  sistemas que evolucionan con el tiempo. Observas la naturaleza y la plasmas en un modelo dinámico que va evolucionando. Yo quiero modelar las adaptaciones del cerebro, lo que se llama neuroplasticidad.

Por ejemplo, mientras estamos hablando –y no te asustes– , tus neuronas y las mías se están muriendo. Pero vamos a llegar al final de esta charla. ¿Por qué? Porque lo más importante son las conexiones en nuestro cerebro. Esto lo aprendí en el Instituto Cajal, donde estuve estudiando cerebros durante un año.

Cuando nacemos, a medida que evolucionamos, nuestro cerebro pierde neuronas, pero aumenta las conexiones. Gracias a eso podemos seguir hablando, a pesar de que nuestras neuronas estén muriendo. Y por eso, si tenemos, por ejemplo, un ictus (una interrupción del flujo sanguíneo en el cerebro), nuestras neuronas se pueden reorganizar y mejorar en la mayoría de los casos. Nuestro cerebro se autoorganiza. Eso es una propiedad de los sistemas complejos.

El aprendizaje depende de esa neuroplasticidad en la memoria. ¿Cómo aprendemos? Esos misterios quiero despejarlos con modelos dinámicos, y con los modelos que ya he desarrollado, he logrado explicar cómo funciona la memoria en el cerebro. También he adaptado esos modelos para explicar la evolución de la enfermedad de Parkinson.

«Yo no estoy en la ciencia para cumplir con métricas de publicar un artículo cada mes con cosas banales. No quiero publicar por publicar. Yo quiero avanzar. Cada vez que escribo un artículo, quiero que transmita algo nuevo, que aporte algo nuevo. Porque, claro, en el mundo de la ciencia nos movemos por los índices y eso es un horror. Eso no es investigación.”

El bucle de Eva

Cuando le preguntamos a Eva Navarro cómo ve su vida de cara al futuro afirmó: “Yo digo que mi bucle personal –viendo mi vida como un bucle– ha ido desde Alan Turing a Santiago Ramón y Cajal, del padre de la inteligencia artificial al padre de las neurociencias. Computación y neurociencias: utilizas computación o matemáticas para entender el cerebro. Yo también soy ingeniera de control.

«Entonces veo el bucle, retroalimento, pero utilizo el cerebro para producir nuevos modelos de sistemas complejos. Ahí vienen las matemáticas, y por eso en mi vida siempre he ido aprendiendo y añadiendo capas de complejidad a los sistemas. Entonces cierro el bucle: Utilizo el cerebro humano para proponer nuevos paradigmas matemáticos y también dentro de la inteligencia artificial”.

Eva habla de uno de sus últimos trabajos, en colaboración con uno de sus estudiantes de doctorado que hoy es investigador en el King’s College de Londres («Rogelio»). Juntos han llevado el conocimiento de Eva del cerebro al diseño de nuevas arquitecturas en inteligencia artificial. “Propusimos una nueva arquitectura de redes artificiales para tareas de reconocimiento de imágenes y clasificación, especialmente en imágenes médicas”, nos cuenta. Pero lo realmente innovador está en el enfoque: “En el cerebro no solo hay neuronas; también hay otras células fundamentales, como los astrocitos. Nosotros hemos incorporado todo ese conocimiento que vengo acumulando desde hace más de 15 años”.

Eva lleva años centrada en entender cómo funcionan esos mecanismos de adaptación, lo que la ha ayudado a proponer no solo nuevos paradigmas y «arquitecturas de inteligencia artificial, redes neuronales para problemas de clasificación, sino también nuevos paradigmas matemáticos para sistemas complejos adaptativos».

¿Qué es un sistema complejo?

 

«Imagina una red como nuestro cerebro, donde hay muchas neuronas interconectadas, o como Internet, con millones de elementos interconectados de forma no regular. Eso es un sistema complejo, y su característica principal es la autoorganización: emergen comportamientos colectivos.

«Por ejemplo, si observas a los pájaros que vuelan en bandadas o a los bancos de peces en el mar, cada individuo tiene un comportamiento muy simple, pero el colectivo produce un comportamiento emergente que no existe en el individuo. Eso es un sistema complejo.

«Un ejemplo es el cerebro humano. La memoria es un efecto colectivo; el aprendizaje también. Cuando te surge una idea repentinamente, en tu cerebro ocurre una avalancha, un efecto cascada, que se produce cuando surge la idea. Aunque no lo sientas, hay un efecto cascada en tu cerebro producto de la memoria colectiva. Eso es un comportamiento colectivo y complejo. Yo me dedico a modelar eso”.

“En mi tesis doctoral, fui una de las primeras en el mundo en modelar la energía en sistemas dinámicos no lineales, porque me dedico al mundo no lineal, en tiempo discreto. Después, añadí la complejidad de trabajar en sistemas discontinuos, sistemas que conmutan. Por ejemplo, un conmutador es el switch que tienes en tu casa o un termostato; son sistemas conmutados –explicó Navarro–. Pero yo analizo conmutaciones más complejas. En el cerebro hay conmutaciones”.

Trabajando desde los márgenes

Conversar con Eva realmente fascina. Es sorprendente cómo abarca aspectos tan diversos de la ciencia y la tecnología y los vincula con la sociedad. Nos explica que puede hacerlo porque trabaja desde los márgenes.

“Mi mente puede ver y conectar cosas, conexiones que nadie más ve. Mi trabajo siempre está en los márgenes. Se me ocurre ahora que, como persona que viene de los márgenes, siempre estoy en los márgenes de las distintas áreas de investigación. Yo no entiendo la ciencia en cajas de áreas. Yo rompo eso y trabajo en los márgenes. Entonces puedo mezclar seis áreas de investigación: matemáticas, ingeniería de control, computación, lógica matemática, inteligencia artificial, neurociencias, biología y ahora también ciencias sociales. Todo eso lo mezclo y ahí creo nuevos modelos matemáticos. Esa es la mente que tengo”.

En 2009, Eva fue una de las primeras científicas en llevar la teoría de lógica matemática y los métodos formales de computación al mundo de los sistemas dinámicos y el control.

“Esto es muy técnico. Hay muy poca gente que lo hace porque es muy exigente. Desde el punto de vista formal es lo que se llama verificación formal de sistemas. Por ejemplo, comprobar que algo funcione bien, que un robot haga lo que tiene que hacer. Eso lo hacemos en control. Pero lo que propongo es hacerlo de forma automática: que haga un modelo, una extracción discreta del sistema que permita apretar un botón y que el sistema me diga ‘es correcto’ o ‘no es correcto’. Y si no es correcto, que indique qué hay que corregir para mejorarlo” explica.

En el mundo de la computación, nos señala Eva, muy pocas personas pueden combinar esas dos áreas. “Estoy muy orgullosa de haber sido la investigadora principal del primer proyecto financiado en el Reino Unido dedicado a la verificación formal y automática de sistemas híbridos no lineales. El proyecto se llamaba Dynamically Driven Verification of Systems With Energy Considerations. Suena muy técnico, pero mis resultados de hace 10 años en esta área aún no han sido superados”.

Experiencia petrolera

Eva Navarro habla con orgullo de su experiencia en el Instituto Mexicano del Petróleo. “Mi gran mentor en México, Rodolfo Suárez, que murió el año pasado, fue como mi papá mexicano. Me conoció en Barcelona y me dijo: ‘Tú tienes que estar en mi equipo’. Estaba formando el primer Departamento de Matemáticas y Computación en el Instituto Mexicano del Petróleo, en la industria petrolera”.

“Me convertí en una experta mundial en eliminación de vibraciones mecánicas en sartas de perforación, pero al principio no tenía ni idea sobre este tema. Estuve un año, día y noche, en la biblioteca del Instituto Mexicano del Petróleo, leyendo revistas hoja por hoja sobre qué era una sarta de perforación. Ahora mis artículos son artículos clásicos en el tema. Para mí, eso fue un logro, sobre todo porque todos eran hombres. Yo era una matemática, mujer, joven y extranjera en México, a pesar de que me siento mexicana. Soy mexicana. Pero, claro, mi acento no se me va. Las reuniones eran bastante duras. El mundo de la ingeniería del petróleo es un mundo duro, y ahí estaba yo”.

Creo en los cambios pequeños

(V): Vamos a enlazar estos logros que mencionaste con la pregunta inicial. ¿Cómo cambias el mundo o cómo estás contribuyendo a cambiarlo?

EVA: Cambiar el mundo es muy complicado, pero hay que cambiarlo. Con los años he entendido que hay que hacerlo en lo pequeñito. Creo más en las revoluciones pequeñas que en las grandes, porque si piensas en lo grande es demasiado amplio, y no vas a hacer nada. Antes siempre pensaba en lo grande. Creo en la autoorganización, pues considero que va a tener un efecto cascada y lo cambiará todo.

«¿Cómo se cambia? Con dos cosas. Construyendo comunidades y con educación. Soy una ferviente creyente de que el colectivo lo cambia todo, no el individuo. Construyendo comunidades en tecnología y en todas las actividades, por una parte; y por la otra, a través de la educación, que es donde también cambio el mundo: Educando a tus equipos, a tus alumnos, transmitiéndoles principios éticos e integridad en la ciencia, con la esperanza de que ellos lo transmitirán a otros. Ahí está la revolución; ahí se producirá el efecto cascada.

También cambio el mundo con el hecho de llegar aquí, donde estoy ahora, en medio de lo que muchos considerarían la nada, que en realidad no es la nada; quizás la nada es lo otro. Y aquí estoy, cambiando el mundo saliendo a la calle, sonriendo, intentando ayudar a la gente en cada interacción con cualquier ser humano. De nuevo, las cosas pequeñitas son las que cambian el mundo.

«Lo que más me emociona es cuando alumnos que hoy trabajan en la UNESCO, en las Naciones Unidas o en compañías donde son managers, me escriben y me dicen: “Eva, tú me cambiaste la vida”. Y entonces pienso, eso es darme demasiada importancia; tú cambiaste tu vida. Porque yo, viniendo de donde vengo, no hubiera sobrevivido sola. Hubo gente que me dio la mano y me sacó adelante. Viniendo desde abajo entiendes perfectamente todos los problemas y barreras, porque hay muchísimas. Es de esas dos maneras que estoy cambiando el mundo: con cosas pequeñitas..”

Ética e Inteligencia Artificial

(V): Fuiste nombrada una de las 100 mujeres brillantes en ética de la IA en 2025, y desde que te conocemos hemos hablado mucho sobre ética, particularmente en inteligencia artificial. Como personas comunes, a veces podemos sentir que se logran cosas maravillosas gracias a la IA, pero otras veces nos abruman. Parece que nos encaminamos hacia un caos, como en las películas de ciencia ficción. ¿Hacia dónde nos lleva la inteligencia Artificial?  ¿Cuáles son esos riesgos que ves y qué debemos hacer?

 

EVA: ¡Madre mía! Vamos a ver… ¿Te acuerdas -dirigiéndose a Marita Seara- cuando hicimos aquella entrevista en 2021? El titular que dije y sigo diciendo es que cuando la sociedad cambie, los algoritmos cambiarán. Lo llevo diciendo desde hace 20 años. El problema no es que los algoritmos o las máquinas quieran ser como las personas; el problema es que las personas quieren ser como las máquinas. Ahí está el verdadero peligro.

«Vamos por partes. La inteligencia artificial es el gran negocio del siglo. Quieren que creas que viene el caos. Yo la llamo poder artificial, porque hay que hacerse las preguntas adecuadas: ¿quién está detrás de esto? ¿Para qué? ¿Por qué? Nos enfrentamos al poder artificial. Esto ya no es solo un avance tecnológico; es un mecanismo de control masivo de la población, y a lo bestia. Lo peor es que la gente parece contenta de ser completamente desprovista de pensamiento crítico. Estamos en un cambio sociológico de la humanidad. Es lo mismo que pasó en la Revolución Industrial del siglo XIX, por ejemplo en Manchester: hubo un gran avance tecnológico, se recortaron derechos laborales, pero también surgió la contrarrevolución de la gente protestando. Hay esa tensión constante, y siempre están los grupos de poder. La inteligencia artificial es una tecnología de privilegiados para privilegiados; eso no cambia.

¿Y qué es la inteligencia artificial? Pues no es lo que nos están vendiendo. Ahora llaman inteligencia artificial a cualquier cosa: una hoja de Excel, un bot (una aplicación automatizada para tareas repetitivas). Eso no es inteligencia artificial. Hoy todo el mundo usa el famoso ChatGPT. Ni siquiera quiero mencionarlo para no hacerle publicidad a esa cosa horrorosa.

«La IA basada en datos es solo una parte. La inteligencia artificial busca reproducir aspectos de la inteligencia humana o de la naturaleza. Existen modelos matemáticos evolutivos que simulan comportamientos de sistemas como bandadas de pájaros o bancos de peces; la inteligencia colectiva también es inteligencia artificial. Lo que yo hago es inteligencia artificial simbólica, que proviene de la escuela de Turing y la lógica computacional. Podríamos decir que ese fue el origen de la computación abstracta, mientras que la parte de hardware vino del mundo de la ingeniería.

«Ahora nos venden herramientas sofisticadas de estadística que juegan con la probabilidad de tokens del lenguaje; eso es el procesamiento del lenguaje natural, que en realidad viene de la lingüística computacional. Han vendido el famoso bot, que es solo estadística sofisticada a gran escala, entrenada con cantidades monstruosas de datos. Detrás hay pocas compañías, en su mayoría dirigidas por hombres, que están ejerciendo un monopolio y presionando a gobiernos para que integren estas tecnologías en sus administraciones con la excusa de la automatización y la eficiencia.

«Analicemos qué hay detrás: personas explotadas. Porque esto no está automatizado. Lo llaman “Reinforcement learning with human feedback”, inventan estas palabras. ¿Y sabes lo que significa? Que hay personas en África, Latinoamérica o India –en países con crisis económicas severas– que son explotadas por menos de dos dólares al día para limpiar los resultados de estos modelos.

«Los grandes modelos de lenguaje no entienden nada, no razonan; detrás hay un ejército de moderadores de contenido limpiando lo que vomitan esas herramientas. Trabajan sin derechos laborales. Ahora, afortunadamente, hay sindicatos en África que comienzan a organizarse. Yo soy positiva; pienso que en este desastre vendrá un contramovimiento. El problema más grave es la explotación laboral. No es nuevo: todas las revoluciones industriales empezaron así, con explotación. Ahora nos estamos reorganizando. Por ejemplo, los sindicatos en África están surgiendo como contrapeso».

Herramientas para romper algoritmos

«Están surgiendo herramientas que intentan proteger esos trabajos. Hay una que introduce mucho ruido a cualquier algoritmo que intente utilizar las imágenes que han sido pasadas por el filtro de esta herramienta que rompe el algoritmo. Eso me encanta porque, digo, mira, la contrarrevolución, pero hay algo mal en toda esta tecnología que siempre tengamos que pensar en los riesgos, plagio, homogeneización, estandarización del lenguaje y de las imágenes.

«Porque si tú ves lo que producen estas herramientas, es pura basura. Habla siempre lo mismo. La misma frase, no genera nuevas ideas. Está robando lo que ya existe y lo combina sin dar referencia pero es una estandarización.

«Entonces, ¿qué pasa con las comunidades, con las minorías? Ahí no están incluidos todos los idiomas. Sólo inglés, francés, español, italiano…pero qué pasa con las lenguas indígenas y otros idiomas. Hay movimientos entre las comunidades indígenas que se están metiendo. Los pueblos indígenas están generando cosas bonitas. Como siempre ocurre, cuando existe una opresión, surge un contra movimiento. Y ahí es donde yo veo lo positivo.

«Pero hay algo mal en esta tecnología que nos lleva a pensar en mitigar riesgos. ¿Qué clase de tecnología es esta? La deberíamos quitar completamente y, no te preocupes, no se va a acabar el mundo y tampoco nos va a controlar. Eso no va a existir porque no hay inteligencia, no en estas herramientas. Y entonces intentan la idea reduccionista de que el cerebro es una computadora y que, por lo tanto, cualquier ser humano puede ser reproducido por una computadora. Eso es una tontería. Podíamos entrar en cosas filosóficas.

Mujeres y niñas STEM

V: Hablemos del tema mujer y STEM. Más allá de fomentar que más niñas estudien ciencias y tecnología, ¿no crees que también necesitamos impulsar su presencia en áreas de ciencias sociales vinculadas al mundo digital? ¿Estamos sobrecargando el discurso de “más chicas en STEM” sin preparar el terreno real al que se enfrentan en el mundo laboral?

 

«Tienes que estar muy convencida de que esto es lo que quieres hacer, porque debes luchar contra muchos obstáculos. Esto me recuerda – señala Marita Seara– a una autora visionaria que habla de los molinos contra los que luchamos, de esos que no son reales, sino que están en nuestra cabeza. ¿Es así? ¿Qué tenemos que hacer? 

 

EVA: Pues mira, ahora que mencionas los molinos, te cuento que estoy en La Mancha, exactamente en una casa que está en la ruta del Quijote, el gran luchador. Yo me siento como un Don Quijote de la Mancha, y necesitamos muchos más Don Quijotes que luchen contra esos molinos de viento que se transforman en gigantes. Nos intentan poner esos gigantes delante, pero tenemos que luchar contra ellos.

«Lo que voy a decir es muy controversial: no avanzamos. Llevo 20 años hablando de lo mismo y veo que la situación empeora. Cada vez hay más violencia en el mundo tecnológico y académico. Podríamos dedicar un programa solo a las historias de terror del mundo académico: acoso de arriba abajo, acoso de abajo arriba, violencia intragénero, violencia entre mujeres en tecnología. Entonces me pregunto: ¿para qué queremos más niñas?

De nuevo, el lenguaje fácil gana: se habla de que “triunfarán” quienes lleguen. Yo odio la palabra STEM; es vacía, como “ética en inteligencia artificial”. Yo lo llamo “LIE”, que en inglés suena a “lack of diversity, inequity and exclusion”, lo contrario de “diversity, equity and inclusion”. La “I” de inclusión es otra mentira; es parte de la estafa, como la IA. Pero queremos diversidad e inclusión reales. He luchado toda mi vida por eso, pero no así. Salen mujeres referentes que dicen que la solución es aumentar el número y tener Role Models. ¿Para qué? ¿Queremos que las niñas lleguen a un sistema brutal para que luego lo abandonen? No.

El problema es de dónde vienes

En la universidad estudié Ingeniería Informática en Alicante, además de sistemas físicos, que es más electrónica. Ahí casi no había mujeres. Con el tiempo quedábamos dos o tres en clase. Pero nunca me sentí diferente por ser mujer; nunca sentí que me trataran distinto. Claro, siempre hay sesgos: algunos profesores dinosaurios que ponían peor nota a las mujeres; protestabas y te la subían, venían del Medioevo. Pero en matemáticas no hay sesgos: las matemáticas son objetivas. Mis compañeros fueron maravillosos, los amo muchísimo.

El problema vino después, en el mundo laboral: ahí aparecen los sesgos, el acoso de todo tipo, por ser diferente. A veces, no es solo el género: es que no eres mujer de clase privilegiada. Es tu origen socioeconómico, tu color de piel, tu acento… El gran problema con la diversidad es que solo quieren cambiar a hombres privilegiados por mujeres privilegiadas. Y el verdadero problema no es solo el género, es de dónde vienes.

Cuando vienes de un contexto vulnerable, mantenerte en la educación cuesta más, porque debes trabajar y en tu casa no hay los recursos intelectuales que otros tienen. Llegas al mundo laboral y ahí influyen las redes de poder, los contactos, las referencias. Luego, al tratar de ascender, te dicen que necesitas “liderazgo” y te mandan a cursos para ser asertiva. Pero cuando eres asertiva, te llaman difícil o conflictiva. Es imposible. Parece que los hombres son líderes por definición y nosotras lo somos a pesar de todo. Necesitamos caminos alternativos.

«Yo soy feminista, y parece que hoy en día es un insulto declararse feminista. Todos deberíamos serlo, porque las feministas luchamos por el bienestar de todos, no solo de las mujeres. Pero a veces nos sentimos como Sísifo, cargando el fardo montaña arriba para que luego vuelva a caer. Y, ¿por qué nosotras tenemos que cambiar el mundo? Quiero cambiarlo, pero es un peso enorme. Mientras, los hombres siguen tranquilos, dedicados a sus algoritmos llenos de sesgos. Ellos pueden centrarse solo en sus modelos matemáticos, mientras que nosotras cargamos con el trabajo, el activismo, y la presión de ser referentes. Es agotador, y cada fase trae nuevos problemas..”

Buscando soluciones

A pesar de las dificultades, Eva Navarro mantiene el optimismo y propone cuatro ideas clave:

Transformar el entorno laboral de forma positiva.
«No queremos escaleras verticales, sino liderazgo horizontal, consensuado. Queremos colaboración, no competencia. La competitividad destruye equipos; los mejores equipos son los que cooperan. Queremos construir consenso, feminizar el mundo laboral con ideas nuevas de liderazgo y entender que los objetivos de carrera son diversos. Un líder debe respetar eso y permitir que cada quien elija cómo, cuándo y dónde trabajar».

Incluir comunidades vulnerables.
Ahí está la verdadera diversidad. Insisto: el problema no es solo el género, sino de dónde vienes y estar fuera de redes de poder. Esto se soluciona con inversión en educación pública, programas de apoyo y alfabetización tecnológica. Con la gran Mia Sha Dan (fundadora de Women in AI Ethics) estamos creando el AI Ethics Institute, un instituto global donde seré directora de investigación y educación. Queremos pensar en los trabajos del futuro y la formación necesaria para que nadie quede atrás. Hablamos de niñas, pero también de personas mayores que se están quedando fuera de la tecnología.

Fomentar la multidisciplinariedad.
Necesitamos pensamiento crítico y creativo para retar el statu quo y enfrentar la desinformación. Hay que incluir humanidades y ciencias sociales en tecnología, pero también introducir lo técnico en humanidades, rompiendo las cajas de áreas. La educación debe permitir estudios individualizados, orientados a habilidades y adaptabilidad, porque el conocimiento técnico es fácil de adquirir; lo importante son las habilidades.

Construir comunidades de apoyo.
El colectivo frente al individuo: Tecnolatinas (*) frente a las “mujeres simbólicas” que aparecen en todas partes repitiendo lo mismo. El problema no se resuelve solo con más mujeres y role models, sino cambiando el sistema, poco a poco, desde tus equipos, tus alumnos, tu gente. Así se construye comunidad y así se arregla: soñando juntas que podemos.

 

 

(*) «Tecnolatinas es una comunidad que llevo en el corazón. Es transformación real: horizontal, sin jerarquías, autoorganizada». Click aquí para conocer de ellas: CLICK

 

El mensaje de Eva

«Que no tengan miedo y sigan su corazón. Hay mucho ruido afuera, pero no tomen decisiones guiadas por ese ruido. Si sienten que algo está mal, es porque está mal. No están locas. Escuchen su intuición, porque el corazón nunca falla. Sigan adelante. No están solas».

Nota sobre Fotos 

Las fotos han sido enviadas por Eva Navarro para su publicación en esta entrevista realizada por Visionarias Business.

Leyendas
Foto 1: Premio otorgado por la Universidad de Alicante a 16 egresados y egresadas convertidos en referentes en sus campos profesionales durante la celebración de la tercera edición de Gala Alumni «Talento Global UA»

Foto 2: Frente al escritorio de Santiago Ramón y Cajal en el Instituto Cajal en 2017.

Foto 3: En el evento organizado por Technolatinas en 2023

¿Quién es Eva Navarro?

Eva Navarro López ha desarrollado su carrera en instituciones de prestigio tanto en la industria como en la academia en cuatro países diferentes: Estados Unidos, Reino Unido, México y España.

Actualmente, es Catedrática de Computación e Inteligencia Artificial y exdirectora de la Escuela de Información en el Rochester Institute of Technology (RIT) en Rochester, Nueva York. Anteriormente, fue la Catedrática de Ciencia de Datos y Directora/Fundadora del Laboratorio AiDAs (“Artificial intelligence and DAta science Lab”) en la Universidad de Wolverhampton en el Reino Unido y Profesora Titular en la Escuela de Computación de la Universidad de Mánchester en el Reino Unido, donde trabajó con el último estudiante de Alan Turing.

Forma parte del equipo coordinador del “International Panel on the Information Environment” y es una investigadora asociada del “Minderoo Centre for Technology and Democracy” en la Universidad de Cambridge y del grupo de investigación en inteligencia artificial del Rochester Institute of Technology Dubai.

Eva es una científica apasionada y una profesora entusiasta. Su trabajo, formación y trayectoria profesional son genuinamente multidisciplinares y desafían cualquier clasificación convencional. Siempre ha roto las reglas y las barreras de las disciplinas científicas.

Su investigación está reconocida a nivel internacional en los campos de inteligencia artificial, sistemas ciberfísicos y sistemas complejos, con experiencia en neurociencias computacionales, ingeniería de control, razonamiento automático y computación neuroinspirada.

Tiene una capacidad única para combinar múltiples disciplinas y transferir métodos de un dominio de aplicación a otro. Conocida como una “científica artista”, integra filosofía, arte y música en su investigación.

La Profesora Navarro contribuye a iniciativas globales que promueven la democratización de la inteligencia artificial, la equidad, la diversidad y la inclusión en los campos de las ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas a través de su trabajo con AI Mexico, Technolatinas, la Asociación Sueca de Inteligencia Artificial y el Laboratorio de Políticas Inclusivas de la UNESCO, entre otras muchas organizaciones internacionales.

Fue asesora del prestigioso Jülich Forschungszentrum en Alemania para la fundación de dos nuevos institutos de computación neuromórfica.

Es una de las fundadoras de “ACM-Women Europe”, que es la “Association for Computing Machinery’s (ACM) Council on Women in Computing” en Europa y de la serie de conferencias de ACM womENcourage en Europa, y forma parte del Consejo Asesor del proyecto Gender Music Tech, que busca reducir los sesgos sistémicos y promover la equidad en las plataformas digitales de música.

Sus contribuciones han sido reconocidas en la Guía de Mujeres Líderes del Ecosistema Empresarial de España, en la lista “100 Brilliant Women in AI Ethics de 2025” del mundo y como Alumna Embajadora Distinguida de la Universidad de Alicante.

El trabajo de Eva ha sido destacado en medios internacionales y ha impartido más de 110 conferencias magistrales y charlas invitadas en todo el mundo. Eva participó en “L’énigmatique Alan Turing”, el documental más extenso y detallado sobre Alan Turing, producido por Radio France, y es mencionada en el libro “A Biography of the PIXEL” de Alvy Ray Smith (cofundador de Pixar) y en el libro “Alan Turing’s Manchester”. También contribuyó a la exhibición “Alan Turing and Life’s Enigma” en el Manchester Museum sobre el trabajo de morfogénesis de Alan Turing. Esta exhibición ha sido la más importante en el tema a nivel mundial.

Eva disfruta transmitiendo a sus alumnos y compañeros la pasión y el entusiasmo por la buena ciencia. Practica el “neuroworking” y “neurolearning”, porque «sólo puedes trabajar y aprender, si sientes desde el corazón lo que haces».

***

Conoce más de Eva en su Web: evanavarro.org

Su LinkedIn: Eva Navarro

Marita Seara Fernández

Periodista con Perspectiva de Género y Editora de medios digitales e impresos. Consultora Comunicacional.  Escribe para hacer visible lo invisible, sobre igualdad de género, sobre mujeres referentes, sobre la mujer en el mundo de los negocios y sobre el emprendimiento liderado, «por supuesto», por mujeres. Ha dirigido los departamentos de Comunicaciones de organizaciones relacionadas con el sector de los negocios e inversiones. Fue Directora de Comunicaciones de la Cámara de Industria y Comercio de EEUU y Venezuela, Gerente de Comunicaciones del Consejo Nacional de Promoción de Inversiones y Editora de la revista sobre economía y negocios Business Venezuela.

En 2014 creó su propio blog, Voces Visibles, para escribir sobre los derechos de mujeres y niñas en el mundo. Publicó en Amazon La Mujer. Una Voz que se extiende. Es Consultora Comunicacional y apoya y asesora a mujeres +50 en sus estrategias comunicaciones y a armar su Hoja de Ruta hacia la visibilidad y posicionamiento de sus marcas y de ellas como referentes en sus áreas de acción.

Marita es fundadora de Visionarias y su Directora Ejecutiva y Editorial.

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Anabelle Yanes

Ejerció como periodista en Venezuela hasta el año 2002 en el área de economía, finanzas y negocios. Posteriormente desarrolló un emprendimiento para la fabricación de mermeladas y dulces artesanales.

En 2008 participó en el Concurso Ideas clasificando entre los cinco primeros proyecto de 730 participantes por el concepto de red de productoras artesanales. El emprendimiento tuvo éxito y duro hasta el 2019 cuando debido a la crisis económica en Venezuela se paró la producción y venta.

En paralelo, trabajó como docente durante este período.

Actualmente retoma el periodismo e inicia una nueva etapa escribiendo cuentos infantiles.

Es Periodista y Coordinadora Editorial en Visionarias Business

Vive en Estados Unidos.

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