Fui auténtica, transparente: Y me destrozaron

Esa frase me la dijo una mujer en una comida de trabajo. Tal cual. La miré y sonreí con empatía. “¿qué te lleva a decir eso?”  le pregunté. “Que me lo creí”, me dijo. “¿El qué te creíste”? “El marketing de esa palabra. Que yo era cool porque era auténtica. Pensé que en un entorno profesional, bastaba con ser auténtica, que era una obligación serlo sin importar nada más”

“Me creí que ser auténtica era luchar contra todos y contra todo. Que no tenía que entender las dinámicas de poder; que no tenía que aceptar que no iba a gustar a todo el mundo; que la filosofía de la empresa, sus códigos, sus valores o su misión, su núcleo identitario no iban conmigo. Yo era quien era, le pesara a quien le pesara. Y actué sin pensar, como un elefante en una cacharrería con la autenticidad como bandera. Mi autenticidad. Y se cansaron de ella” prosiguió.

“Cuando se cansaron de que fuera tan auténtica, me echaron la caballería por encima. Y oye, arrasaron. Política de tierra quemada: simplemente me destrozaron. Fui incapaz de ver que yo no les había escuchado a ellos, ni siquiera había hecho el esfuerzo; solo ‘veía’ mi verdad y había entrado arrasando. Había intentado imponer cambios de manera rápida. No intenté entender las normas de juego, el entorno en el que me movía. ¿Para qué? Yo era ‘auténtica’ así».

«Con mi ceguera no les ví venir, y no supe reaccionar. Sólo iba a la defensiva y no entendía porqué me atacaban a mí. Entramos en un círculo vicioso lleno de conflictos y desgaste».

«Ser auténtico no es una moda. Ni una campaña de marketing. Tampoco actuar como un elefante en una cacharrería. No se basa en lo que los ‘expertos’ te dicen que deberías ser, sino en quien eres. Sin arrasar, sin ser naïve  tampoco y poniendo tus límites. Siendo honesta contigo mismo, tus valores y aceptando dónde estás o dónde quieres estar.«

«Sólo fui ‘auténtica’ porque era lo que escuchaba: que como mujer debía ser auténtica, dejar que mi autenticidad saliera. ‘Tienes que ser tú misma’, me decía mi entorno, los artículos profesionales que leía, los gurú. Me los creí a pies juntillas. Me dejé llevar. Y me olvidé de escucharme a mí misma. Ser auténtica no significa imponer o forzar nada a nadie. No significa no saber dónde estás o cuales son las reglas de juego. No significa ignorar dónde trabajas y su forma de hacer. Sino ser honesta contigo misma. Aceptar quien eres».

«Visto con algo de distancia creo que nos equivocamos todos desde el inicio y no supimos gestionar esa situación. Por mi parte, intenté imponer sin ver ni escuchar primero. Sin aceptar  quienes eran ellos. Sus tiempos, su forma de hacer. Con el tiempo puedo decir que yo cargué, sin saberlo, contra todo lo que eran y representaban.

«Por su parte, ellos no hicieron el más mínimo esfuerzo para entenderme, para guiarme, para hacerme ver que los tiempos eran diferentes en ese sitio, que su filosofía era más conservadora, para escuchar lo que decía y trabajar juntos. Me rechazaron desde el segundo día con gestos y palabras y yo sentí ese rechazo. Reaccioné con más autenticidad.

«Cuando la realidad era mucho más sencilla: ni ese sitio era para mí, ni yo era la persona adecuada para ellos. Tan simple como eso.  No sé, quizás pensé que podía cambiarlos, que podía “salvarlos” de ellos mismos. Que la única persona “de verdad” allí era yo. De verdad que me lo creí. Me lo creí tanto que lo convertí en un campo de batalla diario. Me equivoqué. La auténtica situación era otra: no era mi sitio. Tenía que ir donde era celebrada, no tolerada. Aceptar, que gran palabra, que ser auténtica es ser honesta conmigo misma. Ser quien soy, poniendo mis límites, sin imponer a los demás. Porque si lo hago, entonces, hago lo mismo que ellos”.

Persona creativa, innovadora, tenaz, segura de sí misma, con un estilo propio tanto de liderazgo como de gestión. Inteligente, pionera, que no respondía a la imagen estereotipada feminizada de lo que debería ser una mujer de “su posición” y que no jugaba con sus reglas. La contrataban por su inteligencia, por su brillantez, por su creatividad y la encerraban en una jaula para que no destacara, para que no se saliera de esas normas construidas en torno a la idea de ser “una buena mujer”, aunque estuviera en un puesto de alta dirección y tuviera una división a su cargo. No, no era su sitio.

Continuamos charlando durante la comida. Comentamos que, quizás, simplemente, estamos tan cansadas de hablar de la “autenticidad”, y de escuchar sobre “ser auténtico” que nos hemos olvidado de lo que significa esa palabra. Quizás sólo la hemos desgastado un poquito. Quizás tiene un significado diferente para cada uno de nosotros. Quizás, quizás, quizás….

Para esta autora, ser auténtico es ser congruente con los valores y deseos de uno, a pesar de las presiones externas tanto sociales como del entorno laboral. Es ser coherente contigo misma y con los demás. Sí, en ocasiones se paga un precio alto. Y sí, así se lo digo a las personas que mentorizo.

Ser auténtico puede ser, o no, una ruptura con lo normativo. No es algo meramente estético, no es una moda, es una identidad que viene de una educación, condiciones materiales, unas vivencias e incluso un territorio. Cuando una mujer se sale de la norma, amplía las posibilidades de cómo representar o performar. Sale de los roles que marcan las normas  de género que suelen ser bastante limitados, sosos y clasistas.

Sin embargo, cuando nos movemos en entornos laborales también debemos saber reconocer las dinámicas de poder y  las reglas de juego de ese hábitat. Para adaptarlas a quienes somos, a nuestros estilos de liderazgo y de gestión, a nuestros códigos y empoderamiento.  Aceptar que hay sitios que no son para nosotras y buscar otro dónde nuestra presencia es celebrada. Es ser coherente consigo misma y con los demás.

Porque ser “auténtico” no es una moda. Ni una campaña de marketing. Tampoco actuar como un elefante en una cacharrería. No se basa en lo que los “expertos” te dicen que deberías ser, sino en quien eres. Sin arrasar, sin ser naïve  tampoco y poniendo tus límites. Siendo honesta contigo mismo, tus valores y aceptando dónde estás o dónde quieres estar.

Ser auténtica es mostrarte de forma más empoderada desde los códigos que tú elijas siendo consciente de ellos y que lo has elegido. Apropiándote de esos códigos y sabiendo qué conllevan. Escogiendo tu propio camino conscientemente. Que nunca puede ser erróneo porque es el tuyo, el que a tí te va bien en este momento de tu vida. Porque nuestra “autenticidad” también cambia. Como la vida misma. Como nosotros.

Fundadora y directora de Komorebi Solutions Boutique Consultoría de PR y Comunicación Estratégica especializada en Equidad y visibilidad del talento femenino. Colíder de Lean In Crownz International y Ambassador del Programa PowerUp.

Conferenciante en temas de equidad, perspectiva de género e igualdad y sesgos conscientes e inconscientes.

Actualmente reside en el sur de Francia y acompaña con su firma Komorebi Solutions a empresas y mujeres a dar visibilidad al talento femenino a través de mentorías, formación y consultoría con su programa PR Essentials.

Es licenciada en Comunicación con la mención de PR y Comunicación Corporativa. Posee un Master en Marketing Digital y otro en Estudios Asiáticos

Cree que la comunicación puede ayudar a crear puentes para unir culturas y personas. Ha vivido y trabajado en varios países y continentes; entre ellos Japón dónde vivió y estudió en una bodega de sake para profundizar en su conocimiento de la cultura y de los negocios japoneses.

Roser Méndez es Consultora Visionaria. Visita su espacio haciendo click aquí ⇒⇒

Impacto positivo: Equidad, diversidad e inclusión

Tanto Visionarias.Business, como Komorebi Solutions, tenemos un compromiso con el fomento de la Equidad, la inclusión y la diversidad tanto en los negocios como en la sociedad. Creemos que abrazar estos conceptos es crear un Impacto Positivo en ambas áreas.

De ahí nace esta nueva sección: “Impacto Positivo: Equidad, diversidad e inclusión”. Un espacio para valorar y escuchar una amplia gama de perspectivas, experiencias vividas y formas de pensar. A través de esta sección queremos apoyar y promover las voces de los demás, otras historias, la interseccionalidad, porque la inclusión es algo más que “talla única” o una campaña de Marketing.

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