Quería divorciarse…pero no tenía ingresos

roser mendez

Quería divorciarse…. y se acababa de dar cuenta de que dependía financieramente de su marido.

¿Cómo había pasado esto? Ni siquiera era consciente hasta que una amiga se lo señaló en una comida al hablar del tema.

Todo empezó porque quería empezar de nuevo, iniciar una nueva etapa, seguir adelante con su vida. Sentía que su pareja también. Se casaron jóvenes, muy enamorados. Y tienen 3 hijos en común que ambos adoran. Han compartido muchos años buenos, mucho amor.

Y ahora… ahora ya no, ahora toca empezar una nueva etapa de vida.

Los hijos ya están fuera de casa, ambos buscan cosas diferentes. Ya no les une las mismas cosas. Aunque hay, todavía, mucho cariño y amistad, ya no hay relación de pareja. Se les acabó el amorcomoo decía la canción.

Curioso. A pesar de ello, ninguno de los dos se atrevía a hablar del tema.

Decidió comentarlo con algunas amigas de su entorno y pedir su opinión. Los comentarios en contra le sorprendieron, pero entendió que cada una tenia sus propias prioridades. Nada que decir, cada una se sabe su situación.

Una amiga, en una comida tete-a-tete fue quien le abrió los ojos: «si tu relación de pareja está muerta, es el momento de salir de ahi.

«Tienes mucha vida por delante. Te apoyamos. Cuéntame  ¿Qué vas a hacer a partir de ahora? ¿Dónde vas a vivir? ¿Vas a poner en marcha un negocio o vas a volver al mercado laboral?»

Se la quedó mirando. Se le abrieron los ojos, la boca… y se quedó muda. No supo qué contestarle.

Su amiga la miraba, esperando su respuesta. Ella no sabía que decir, que hacer ni dónde mirar.

Su amiga suspiró. «Ya veo. Te puedes quedar en casa todo el tiempo que necesites. Tengo una habitación que no utilizo, es tuya hasta que te ubiques. pero piensa en el resto de respuestas primero, ¿de acuerdo?».

 

independencia financiera

Se quedó en shock. No recuerda como llegó a casa.

Sólo recuerda que su marido la encontró en el sofá, sin moverse y con una taza de café frío delante de ella.

¿Estás bien? ¿Ha pasado algo?, le preguntó.

Ella le miró, sorprendida. Y sin pensar le dijo: «que pensaba en proponerte que nos divorciáramos, pero veo que no puedo, porque no tengo ingresos propios. Dependo de tí económicamente para todo. ¿Cómo ha pasado eso? ¿Cuándo ha pasado?»

«Okeeey» dijo él. «¿Te importa si me tomo una cerveza? o un bourbon mejor». Se quitó la chaqueta y se sentó a su lado con dos bourbons. Uno para cada uno.

¿Qué hacemos?» preguntó ella. «Porque nos hemos querido mucho, y nos queremos, pero ahora como amigos que han pasado muchas cosas juntos. Nos merecemos algo más».

La abrazó, suspiró y le dijo sin criticar, ni juzgar, casi con dolor:

«Tienes razón. Aunque… yo no tengo que hacer nada. Eres tú la que tienes que decidir qué quieres. Tengo una casa, un buen puesto de trabajo ,contento con mi compensantion pack, jubilación asegurada…te voy a echar mucho de menos, pero….» y se encogió de hombros.

«Tu, en cambio, debes decidir que quieres y cómo vas a vivir a partir de ahora».

Ella suspiró, le miró desesperada «qué hago, no quiero seguir así y tú tampoco».

«Debes decidirlo tú, querida. Yo no puedo hacerlo por tí, ni puedo ayudarte a tomar esa decisión. Cuando lo tengas decidido hablamos de nuevo. Se honesta contigo, te apoyaré en lo que decidas».

Y así estuvieron un rato, uno al lado del otro, abrazados.

No durmió en toda la noche. A quien vamos a engañar, no durmió en toda la semana. Su marido se había trasladado a la habitación de invitados y le echaba de menos. Muchos años juntos, muchas rutinas compartidas.

Mi vida quedó suspendida al seguirle a él con su trabajo de un lado para otro, de una promoción a otra, los niños…..

Volvió a quedar con su amiga a tomar un café. «¿Ya lo has pensado?» le preguntó ésta.

Sí. Me voy a separar.

No tengo ni idea de qué voy a vivir, ni cómo lo voy a hacer, pero tengo ahorros y una situación cómoda.

Creo que no soy consciente de todas las renuncias que voy a tener que hacer y que mucha gente me va a dar la espalda porque ya no soy la Sra de X, pero está bien.

X y yo nos merecemos más. X me confesó que mi dependencia económica le había pesado y le había impedido sacar el tema del divorcio.

Se que soy una mujer afortunada. Mi relación con X ha sido fácil, ha evolucionado y ambos hemos cambiado, pero no nos odiamos. Hemos pasado de ser pareja a ser amigos que comparten casa sin darnos cuenta.

Mi vida quedó suspendida al seguirle a él con su trabajo de un lado para otro, de una promoción a otra, los niños…..

Miré a mi amiga. “¿Cómo lo hacen esas mujeres que no tienen este apoyo y que han dejado su vida al aire para apoyar a su pareja y no saben cómo salir de esas relaciones?»

«No viven, sobreviven» le dijo su amiga.

«Se quedan encerradas en vidas que no desean, con gente que no soportan, con relaciones malsanas que acaban gangrenándose.

«No tienen ingresos propios y no son libres para plantearse esa opción. O no quieren».

«Tú tienes a X a tu lado, tu familia, tienes contactos, ideas y gente para llevarlas a cabo. Aprovéchalo».

«¿Es lo que te pasó a tí?»

Su amiga la miró, apretó su mandíbula y le dijo:

«Sí. Yo pasé de tener una vida cómoda a no saber si podría pagar el alquiler a fin de mes.

No había trabajado fuera de casa en los últimos 12 años y tenía 3 hijos a mi cargo.

Ahora estoy dónde quiero estar, no paro de inculcarles a mis hijos, a ellas y a él, que deben ser independientes financieramente.

Que económicamente no deben depender de nadie excepto de ellos mismos. Porque eso las empoderará y les dará libertad para tomar las decisiones que crean oportunas»

Mis hijas me han visto sufrir, empezar desde cero a los 45; saben lo que me ha costado y tienen claro que no quieren depender de nadie económicamente.

Aunque sea con un trabajo de salario mínimo, ellas tienen ingresos propios. Y se sienten más seguras y fuertes gracias a ello. «

La miré y la admiré aún más.

Era la única de mis amigas que me había ofrecido una habitación si la necesitaba. Quizás porque era la única que sabía de que le estaba hablando.

La abracé. Fuerte. Y nos despedimos.

Quería empezar a ser independiente económicamente desde ya.

Llegué a casa dónde X me esperaba.

Habíamos invitado a nuestros hijos a cenar.

Les ibamos a decir que nos divorciábamos y que empezabamos una nueva etapa de nuestras vidas.

Sí, era una mujer muy afortunada. Pertenecía a una minoría.

Porque a pesar de no tener ingresos, tenía gente increíble a mi lado que me apoyaba.

Entre ellos, mi futuro «ex», quien el día anterior me dijo que había trabajado fuera de casa y yo dentro de la casa. Que había podido hacer su carrera porque yo era el pilar en el que se sustentaba todo y lo que teníamos era de los dos.

Sí, era muy afortunada, lo sabía y lo agradecía.

El divorcio ya llegaría y ya arreglaríamos lo que tocara.

Quería empezar a ser independiente económicamente desde ya.

Estaba aterrorizada, me temblaban las piernas pero, por primera vez en mucho tiempo era consciententemente libre y estaba dispuesta a seguir siéndolo.

Fundadora y directora de Komorebi Solutions Boutique Consulting Firm especializada en PR y Comunicación Estratégica. Con un bias en temas de diversidad, equidad, y sesgos conscientes e inconscientes. DI&E Advocate. Colíder de Lean In Crownz International.

Colabora con varias organizaciones y es conferenciante en temas de equidad, perspectiva de género e igualdad en empresas y mentoriza a mujeres para que puedan llegar más lejos en sus carreras.

Roser es licenciada en Comunicación con la mención de PR y Comunicación Corporativa. Posee un Master en Marketing Digital.

Es una apasionada de la comunicación y de cómo ésta puede ayudar a crear puentes para unir culturas y personas. Ha vivido y trabajado en varios países y continentes; entre ellos Japón dónde además de tener un Máster Degree sobre Japón y China contemporáneos vivió y estudió en una bodega de sake para profundizar en su conocimiento de la cultura y del Saké.

Actualmente reside en el sur de Francia y ayuda con su firma Komorebi Solutions a dar visibilidad al talento femenino a través de mentorías, formación y consultoría.

Roser Méndez es Consultora Visionaria. Visita su espacio haciendo click aquí ⇒⇒

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4 Comentarios

  1. Amgelica Otero

    Estaba en busca de una respuesta..y encontré esté relato. Se parece tanto a mi. Qué mis lágrimas salieron sin aún terminar de leer.. Estoy atrapada sin dinero con ganas de salir de esta situación que me está llevando a pensar lo peor.. Tengo tanto miedo que pienso no lo voy a lograr y que ya no tengo más nada que hacer todo lo di.
    La soledad invade mi cuerpo y mente.

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  2. Roser

    Amgelica, soy roser autora del artículo. charlamos?

    Responder
    • Sandra

      Angelica , pareciera que te has sentado conmigo a relatar mi historia …. me encantaria habalr contigo pero no se como hacerlo … estoy en tu misma situacion ..

      Responder
  3. Carolina

    Estoy en la misma situación. Con taquicardias por la angustia. 37 años 2 hijas. Y dependiendo financieramente. Pero con una duración económica muy justa.

    Responder

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