Mentoría para diseñar, no para encajar

«Una mentora que vale la pena no te vende su historia. Te ayuda a encontrar la tuya. Te hace las preguntas incómodas..”

¿Y si pudieras diseñar tu carrera en lugar de solo sobrevivirla? ¿Y si en lugar de adaptarte a estructuras que nunca te contemplaron, construyeras las tuyas propias?

No es una fantasía. Es exactamente lo que pasa cuando la mentoría deja de ser un manual de instrucciones y se convierte en un laboratorio donde experimentas con tu propia voz, tu propia forma de estar en el poder, tu propia definición de éxito.

Ese laboratorio del que hablamos no es abstracto. Tiene una pregunta central que lo mueve todo: ¿Y si en lugar de adaptarnos, diseñamos lo que queremos?

Hablamos de un cambio de enfoque.

Diseñamos cómo queremos estar en el poder. Diseñamos como queremos liderar. Diseñamos cómo suena nuestra voz cuando negocia. Diseñamos qué tipo de relaciones profesionales construimos. Diseñamos cuáles conversaciones vale la pena tener y cuáles son puro ruido. Diseñamos qué espacios merecen nuestra energía y cuáles no.

Esto no es ingenuidad. Tampoco se trata de ser ingenua. Es estrategia consciente. Es saber exactamente qué estás construyendo y por qué.

Es un laboratorio para tu identidad profesional.

Aquí está lo que pocas personas te cuentan sobre el «Public Relation» y la comunicación estratégica: es un campo donde tu identidad es tu herramienta de trabajo. Cómo piensas, cómo te relacionas, cómo lees situaciones, cómo construyes narrativas, cómo generas confianza. Todo eso sale de quién eres, no de un manual de procedimientos.

Y sin embargo, pasamos años intentando separar ambas cosas. Intentando ser «profesionales» como si eso significara borrar todo lo que nos hace únicas. Como si hubiera una sola forma correcta de hacer las cosas.

Una mentoría que realmente funciona para mujeres en este campo es un laboratorio seguro donde experimentas con tu propia voz. Dónde pruebas formas de negociar que se sienten tuyas, no prestadas. Donde practicas ocupar espacio sin drama interno. Donde exploras qué tipo de liderazgo quieres ejercer, no cuál «deberías» usar según tu último jefe.

Es el lugar donde dejas de compararte y empiezas a construir tu propio repertorio. Donde tus preguntas dejan de ser «¿está bien si yo…?» y se convierten en «¿yo quiero…?».

Porque la verdad es que ya sabes mucho más de lo que creías. Solo necesitas el espacio para confiar en eso.

Como mujeres profesionales y empresarias, pasamos años construyendo. Construimos equipos, proyectos, empresas, carreras. Aprendemos a comunicar valor, a posicionar lo que hacemos, a generar confianza en lo que ofrecemos, etc, etc.

Y en medio de todo eso, a menudo olvidamos construir nuestro propio relato.

No el CV pulido. No el perfil de LinkedIn optimizado. El relato real: qué quieres, por qué lo quieres, qué estás dispuesta a negociar y qué no, qué te importa realmente cuando sacas todas las capas de «lo que se supone que debería importarte».

Una mentora que vale la pena no te vende su historia. Te ayuda a encontrar la tuya. Te hace las preguntas incómodas.

Te señala las contradicciones entre lo que dices que quieres y cómo tomas decisiones. Te acompaña a distinguir entre ambición genuina y ambición aprendida, entre tus deseos y los deseos que te dijeron que tienes que tener..

Y esto, cuando lo trabajas con comunicación estratégica, es oro puro. Porque cuando tienes claridad sobre tu propia narrativa, dejás de vivir de modo reactivo. Dejas de aceptar proyectos que te vacían porque «es una buena oportunidad».

Dejas de perseguir ascensos que te llevan a lugares donde no quieres estar. Empiezas a construir una carrera que tiene coherencia, que tiene dirección, que tiene sentido para TÍ.

Hablemos de números sin venderte humo, de la economía real, de invertir en tí misma.

Una mentoría estratégica de calidad es una inversión. Y como toda inversión, requiere algo de ti: tiempo, compromiso, honestidad contigo misma y la valentía de cuestionar decisiones que has estado tomando en automático.

No es magia. Es trabajo. Trabajo consciente, acompañado, pero trabajo al fin y al cabo.

El retorno real de una mentoría no viene en fórmulas. Lo que una buena mentora te da es claridad para tomar mejores decisiones. Perspectiva para ver opciones que antes no veías. Estrategia para moverte con más precisión. Y acompañamiento para no desviarte cuando las cosas se ponen difíciles.

Eso se traduce en carreras que tienen más sentido para cada una de vosotras. En negociaciones donde sabes defender tu valor. En espacios que eliges con más criterio. En relaciones profesionales que construyes desde lo genuino, no desde la necesidad. No es inmediato. No es fácil. Pero es tuyo. Y eso es lo único que realmente importa.

Algo cambia cuando tienes una mentora que no te vende un ideal inalcanzable de perfección. Que te muestra sus propios errores, sus propias recalibraciones, sus propias batallas.

Que te dice «yo también tuve miedo» y al mismo tiempo «yo también lo hice igual».

Los referentes no son personas perfectas. Son personas reales que tomaron decisiones conscientes sobre cómo querían vivir su carrera y su vida, y tuvieron el coraje de ejecutarlas.

Y cuando tú te conviertes en ese tipo de profesional, cuando construyes tu carrera desde tu propia claridad y autenticidad, automáticamente te vuelves referente para otras. Sin buscarlo. Sin forzarlo. Solo por existir de esa manera.

Esto es lo generoso de la mentoría bien hecha: crea ciclos.

Una mujer que fue acompañada a encontrar su camino se convierte naturalmente en alguien que acompaña a otras. No desde el ego. No desde el «yo ya llegué y vosotras todavía no». Sino desde el «yo recorrí esto y sé que no es fácil, y aquí está lo que aprendí».

Al final, elegir una mentoría disruptiva es apostar por ti misma de una forma radical. Es decir: merezco construir una carrera que tenga sentido para mí, no solo para el mercado. Merezco tener claridad sobre qué quiero y cómo llegar ahí. Merezco relaciones profesionales que me expandan, no que me agoten. Merezco ocupar espacio sin pedir permiso ni disculparme.

No es autoayuda. No es pensamiento mágico. Es estrategia pura aplicada a la única carrera que realmente importa: la tuya.

Y para cualquier mujer profesional o empresaria, tener claridad sobre cómo te comunicas, cómo te posicionas, cómo te muestras y cómo construyes tu narrativa profesional no es un lujo. Es la diferencia entre que te tomen en serio o que te pasen por alto. Entre comunicar tu valor real o quedarte invisible.

La mentoría tradicional te dice cómo jugar mejor el juego. La mentoría disruptiva te pregunta: ¿este juego vale la pena? ¿Hay otras reglas posibles? ¿Qué quieres crear que todavía no existe?

Y luego te acompaña a crearlo.

Escribo esto desde haberlo vivido. Desde haber tomado caminos equivocados. Desde haber dicho que sí cuando quería decir no. Desde haber construido mi carrera a base de prueba, error, dolor y mucho trabajo para finalmente llegar a un lugar de coherencia. Ojalá alguien me hubiera acompañado en ese proceso.

Ahora acompaño a otras mujeres profesionales y empresarias en ese diseño consciente de desarrollo profesional. Porque al final, esto empieza con una conversación honesta entre dos personas que confían en que hay formas mejores de construir.

P.S. Si algo de lo que has leído resuena contigo, puedes escribirme.

Fundadora y directora de Komorebi Solutions Boutique Consultoría de PR y Comunicación Estratégica especializada en Equidad y visibilidad del talento femenino. Colíder de Lean In Crownz International y Ambassador del Programa PowerUp.

Conferenciante en temas de equidad, perspectiva de género e igualdad y sesgos conscientes e inconscientes.

Actualmente reside en el sur de Francia y acompaña con su firma Komorebi Solutions a empresas y mujeres a dar visibilidad al talento femenino a través de mentorías, formación y consultoría con su programa PR Essentials.

Es licenciada en Comunicación con la mención de PR y Comunicación Corporativa. Posee un Master en Marketing Digital y otro en Estudios Asiáticos

Cree que la comunicación puede ayudar a crear puentes para unir culturas y personas. Ha vivido y trabajado en varios países y continentes; entre ellos Japón dónde vivió y estudió en una bodega de sake para profundizar en su conocimiento de la cultura y de los negocios japoneses.

Roser Méndez es Consultora Visionaria. Visita su espacio haciendo click aquí ⇒⇒

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Tanto Visionarias.Business, como Komorebi Solutions, tenemos un compromiso con el fomento de la Equidad, la inclusión y la diversidad tanto en los negocios como en la sociedad. Creemos que abrazar estos conceptos es crear un Impacto Positivo en ambas áreas.

De ahí nace esta nueva sección: “Impacto Positivo: Equidad, diversidad e inclusión”. Un espacio para valorar y escuchar una amplia gama de perspectivas, experiencias vividas y formas de pensar. A través de esta sección queremos apoyar y promover las voces de los demás, otras historias, la interseccionalidad, porque la inclusión es algo más que “talla única” o una campaña de Marketing.

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