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La actual crisis sanitaria, sin duda, ha impactado de manera significativa el desarrollo a nivel personal, familiar, laboral y económico tanto de hombres como de mujeres; no obstante, de acuerdo con diversas organizaciones internacionales, han sido las mujeres quienes se han visto más expuestas a los efectos negativos de la pandemia. Factores como el desempleo, el redoblar esfuerzos del trabajo remunerado, no remunerado y de la crianza, aunado al incremento de la violencia doméstica, han sido detonadores de un retroceso en los avances logrados en la implementación de estrategias tendientes a lograr una mayor igualdad de responsabilidades, oportunidades y derechos entre hombres y mujeres.

Retroceso inminente

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) ha hecho patente el impacto negativo en aquellos sectores empresariales considerablemente feminizados en América Latina, como lo son: el comercio, las industrias manufactureras, el servicio doméstico, sectores en el ámbito restaurantero, del turismo y de hospedaje, entre otros.

De acuerdo con el documento Informe Especial COVID-19 No.9: La autonomía económica de las mujeres en la recuperación sostenible y con igualdad dado a conocer por la CEPAL, es tal la crisis que ha generado la contingencia sanitaria en la esfera de la ocupación y en las condiciones laborales, que en el caso de las mujeres se habla de un retroceso de más de una década de avances logrados en materia de participación laboral. Según los datos estadísticos en dicho Informe, en 2020 se registró una considerable salida de las mujeres de la fuerza laboral quienes en su mayoría se vieron obligadas a hacerlo por atender las demandas de cuidados en sus hogares.

«Las tareas concurrentes o secuenciales se asocian socioculturalmente con la multifuncionalidad de una mujer que todo lo puede, a una super mujer. Tan sólo basta analizar la publicidad sexista en cada celebración del día de las madres, sobre todo si se trata de Latinoamérica, en donde el reconocimiento a la figura materna está sustentado, en gran medida, atendiendo a su capacidad de ejecutar multitareas lo que la lleva a identificarse como una mujer todóloga como si fuera especial, perfecta y única, a lo que surgen más cuestionamientos…»

Lo anterior, avala la importancia del abordaje de estrategias en materia de política pública y políticas corporativas que permitan la permanencia o reincorporación de las mujeres  a la esfera laboral bajo un enfoque de género; ello, en virtud de que los estereotipos y roles de género son detonadores ─en mayor medida─ de que se vean en la encrucijada de tener que elegir entre su vida laboral y el dedicarse al cien por ciento al cuidado de la familia, incluyendo a sus progenitores o bien a cualquier otro familiar, llevando a cabo una serie de tareas domésticas que terminan afectando considerablemente su salud física, espiritual y mental.

En ese sentido, surge el cuestionamiento respecto a qué otros factores impactan a las mujeres para poder lograr una armonización entre su vida personal, familiar y laboral, siendo uno de ellos la falsa creencia que se tiene respecto a la ejecución de varias tareas a la vez, el llamado multitask, sin darse cuenta que detrás de ello se encuentran diversidad de mitos en torno a la perfección y eficiencia idealista que afecta de forma silenciosa su bienestar.

Mitos y Realidades de ser una Mujer Multitask

La palabra en español multitarea -o multitask en inglés- de acuerdo con la Real Academia Española es “dicho de un sistema informático: que puede ejecutar varios programas o varias tareas de manera concurrente”, lo que trasladado al ser humano es la habilidad de poder ejecutar dos o más actividades de forma concurrente o secuencial. Esto es, cuando realizamos dos o más funciones al mismo tiempo o bien, completamos una tarea e inmediatamente iniciamos la siguiente, respectivamente.

Contestar el teléfono, escribir en la computadora, darle de comer al infante y de paso acordarse de lo que se tiene que negociar en la reunión de trabajo. Todo ello al mismo tiempo o bien una tarea detrás de la otra de forma inmediata, termina con una serie de activaciones cognitivas-conductuales que implica el que la persona esté en un permanente piloto automático; es decir, carece de un proceso cognitivo de atención plena.

¿Realmente es beneficioso el autodenominarse como una mujer multitask? ¿A quién o a quiénes se les satisfacen sus necesidades? ¿Qué implica el auto observarse y delegar tareas o simplemente ser capaz de desarrollar habilidades de asertividad y comunicación efectiva?

Las tareas concurrentes o secuenciales se asocian socioculturalmente con la multifuncionalidad de una mujer que todo lo puede, a una super mujer. Tan sólo basta analizar la publicidad sexista en cada celebración del día de las madres, sobre todo si se trata de Latinoamérica, en donde el reconocimiento a la figura materna está sustentado, en gran medida, atendiendo a su capacidad de ejecutar multitareas lo que la lleva a identificarse como una mujer todóloga como si fuera especial, perfecta y única, a lo que surgen más cuestionamientos…

¿Por qué se minimiza o justifica el que las demás personas no sean capaces de desarrollar tareas que bien pueden ejercer en casa o en el trabajo? ¿Cuál es la necesidad de sentirse valorada a través del identificarse como mujer multitask? ¿Realmente la visibilidad de las mujeres la otorga el reconocimiento de terceras personas por ser multitareas?

Autocuidado y Salud Mental

El ejecutar multitareas, puede llegar a confundir la eficiencia o el rendimiento efectivo de una persona, minimizando o desvalorizando las afectaciones psicológicas y emocionales que ello genera; de tal suerte que, como señala Earl Miller, neurocientífico y docente de Massachusetts Institute of Technology, el cambiar de una actividad a otra de forma acelerada o súbita repercute en los costos de los procesos mentales generando una sensación de respuesta gratificante al cerebro de forma instantánea; no obstante, la productividad puede llegar a ser falsa al omitir acciones que requieren de un pensamiento crítico; ello aunado al estrés y ansiedad que puede provocar.

Ante ello, se considera conveniente sensibilizarse respecto a las exigencias ocultas detrás de lo que socioculturalmente se considera una mujer multitask sustentadas en falsas creencias aprendidas a partir de lo que diversos agentes socializadores ─por medio de estereotipos y roles de género─ han inculcado.

El autocuidado consciente sustentado en la auto observación y en lo que realmente se valora de la vida como la salud física, mental y espiritual, así como los momentos de ocio, son un buen inicio para aceptar y prevenir el desgaste cognitivo que el ser multitareas genera, al tiempo que corresponde a las organizaciones tanto públicas como privadas establecer políticas internas que permitan prevenir factores de riesgo psicosociales que faciliten la armonización entre la vida personal, familiar, y laboral de su personal colaborador.

Valorar la capacidad que se tiene para identificar situaciones desiguales en la ejecución de tareas, como puede ser la crianza, labores domésticas o en el desarrollo del trabajo remunerado, sustentado en el rompimiento de estereotipos y roles de género, así como una gestión efectiva del tiempo y saber delegar funciones de forma asertiva, pueden ser una ruta de autoempoderamiento que permita practicar la atención plena orientada al autocuidado femenino, dejando atrás el mito de la súper mujer multitask generador de desigualdades.

Reflexión

La próxima vez que te identifiques haciendo varias tareas simultáneas o concurrentes, detente un segundo y medita si en realidad amerita que tu cognición se vea afectada por dichas conductas, qué emociones te genera al final de cada día hacer diversidad de tareas que afectan tu autocuidado.

Bibliografía

Alice Rodríguez

Socia fundadora de Resilio Consultores, S.C. a cargo de las áreas de Psicología, en la atención psicoterapéutica a mujeres víctimas de violencia de género, y Sector Empresarial en la implementación de políticas institucionales en temas relacionados con la prevención a la violencia laboral y sexual, igualdad de género, diversidad, inclusión y no discriminación.

Psicóloga Clínica egresada de la Universidad Latinoamericana. Licenciada en Derecho, egresada de la Universidad Tecnológica de México.

Egresada, entre diversos estudios, del Máster en Derecho Administrativo y Tributario por la Universidad Complutense de Madrid; del Máster Interdisciplinar en el Estudio y Prevención de la Violencia de Género por la Universidad de Salamanca; del Diplomado en Mindfulness y Psicoterapia por el Instituto Iberoamericano de Estudios para la Paz en Murcia, España; del Diplomado en Derechos Humanos de la Mujer por la Universidad Austral en Argentina; Diplomado en Educación para la Paz y Derechos Humanos por la Universidad Iberoamericana, y Diplomado en Enfoque de Derechos y de Igualdad de Género, en Política, Programas y Proyectos por la OEA.

Cuenta con 25 años de experiencia profesional. Es articulista para el Tribunal Federal de Justicia Administrativa y conductora del programa de radio “Género y Acción” que se transmite por Caldero Radio.

 

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