Techos, pisos y otras barreras que anclan a las mujeres

Ha habido avances en diversas apreciaciones y condiciones referentes a la mujer en el mundo laboral y profesional, donde se han comprobado cambios y modificaciones a leyes y regulaciones; mejoras en temas de igualdad y equidad, cambios a contratos colectivos y otras reivindicaciones que se han logrado a través de los años; ello gracias a lobbies, movimientos y políticas definidas en muchos países, especialmente en los países más avanzados.

Se sabe, sin embargo, que esto se logra no solo en pequeña escala sino luego de múltiples limitaciones, restricciones, problemas y fuertes presiones que se logran, en parte, por marchas y protestas a nivel local o regional, una y otra vez.

Sí, mucho ha cambiado, aunque lamentablemente -y es muy lamentable- no nos explicamos entonces, ¿por qué sigue ocurriendo esto cuando estamos por llegar casi a 2023? Incluso con todos estos logros significativos, las mujeres en todo el mundo hallan evasiva la igualdad de género.

Las mujeres y las niñas en todo el mundo no han logrado tener nuevos beneficios (ni hablar de privilegios), alcanzar nuevas posiciones, lograr mejores salarios o más oportunidades.

Esto se convierte hoy en una condición crítica y muy grave que continúa generando una enorme cantidad de temas perjudiciales y por no decir, muy peligrosos, aun en la actualidad y para el futuro de las mujeres, niñas y de nuestras sociedades.

Entre estas condiciones o limitaciones, como se ha escrito anteriormente en las páginas de esta revista (y en otras publicaciones, existen entre otros problemas, los llamados “techos de cristal”. Pero, por más graves y complejos que estos pueden ser, ¿son estos los únicos techos a los cuales se enfrentan las mujeres, niñas y otras minorías? Lamentablemente no y aún falta demasiado camino por avanzar.

El PISO es el comienzo

Hay una serie de problemas que surgen de temas como restricciones y prohibiciones, tanto escritas como no habladas, temas culturales, de machismo extremo y de otras fuentes y raíces que generan una infinidad de problemas. El primero de ellos es el mismo piso desde donde se podría comenzar una carrera profesional o un posible ascenso a posiciones de liderazgo en las organizaciones, asociaciones o institutos en los cuales una mujer pudiera trabajar.

El «Suelo Pegajoso» es un término que se utiliza para describir un patrón de empleo discriminatorio que mantiene a cierto grupo de personas en la parte inferior de la escala laboral. Si bien, para millones de mujeres y otras personas en todo el mundo, este piso es hoy mucho menos pegajoso de lo que solía ser -vemos por ejemplo a mujeres en áreas e industrias que antes se les veía poco o no se les veía- la mayoría de los trabajadores que experimentan el piso pegajoso son trabajadoras como secretarias, enfermeras o camareras que nunca tienen la posibilidad de surgir y tener un mejor empleo.

Se estima que cerca de la mitad de las mujeres trabajadoras, en comparación con una sexta parte de los hombres trabajadores, tienen trabajos administrativos o de servicios que a menudo se asocian con el suelo pegajoso.

Para quienes estén interesados en este complejo tema, quiero recomendarles una serie de trabajos extraordinarios que Marita Seara y Andrea Collazo, equipo editorial de la revista Visionarias, junto con Susana Reina de FeminismoInc., han venido realizando para esta revista y que fue presentado en el Estudio Especial: Venciendo la Inercia del Suelo Pegajoso.

«Venciendo la inercia del Suelo Pegajoso» es un estudio realizado en alianza por FeminismoINC y Visionarias con la finalidad de detectar los principales impedimentos que tienen las mujeres en Iberoamérica para desarrollarse en el mundo laboral, con especial énfasis en aquellas que se encuentran en posiciones de la base de la pirámide organizacional. Se encontraron cuatro grupos de factores asociados al “suelo pegajoso”: salud mental, barreras organizacionales, sesgos y estereotipos de género y barreras familiares/sociales. El estudio Especial[1] que incluye el resultado de la investigación así como otros artículos y entrevistas muy interesantes, lo pueden leer en Reporte Especial Suelos Pegajosos.

[1] Venciendo la inercia del Suelo Pegajoso. Estudio Especial, FeminismoINC y Visionarias. El estudio incluye el resultado de la investigación https://visionarias.business/estudio-venciendo-la-inercia-del-suelo-pegajoso/

Cambios de hábitos

PASILLOS de Burbujas

Este nuevo termino es algo que les quiero presentar. No se si existe algo parecido y no lo he logrado conseguir en la literatura que he explorado e investigado. Si se logra salir de ese piso pegajoso hay un trecho largo, a veces muy largo, por el que se transita, pero sin que la persona se dé cuenta que no llega a ninguna parte.

Para mi ese Pasillo de Burbujas puede ser como una de las reglas más sacrosantas del comportamiento social, que son conocidas como el espacio personal; son como pequeñas burbujas invisibles de espacio que nos rodean a cada uno de nosotros. La primera pregunta que nos podemos hacer es, ¿qué tamaño tienen estas burbujas?

La investigación sobre el tema, realizada por el antropólogo estadounidense Edward Hall en la década de 1960[1], sigue en pie, y define cuatro capas de burbujas de tamaños diferentes. En el caso de los espacios personales se aplica a un conjunto diferente de intrusos potenciales; para mí, en el caso de las limitaciones.

La mujer o la niña va adquiriendo confianza en ese primer espacio más íntimo, más cercano. En él pueden ingresar familiares y amigos cercanos. El siguiente en tamaño es el salón de burbujas llamado «espacio personal», en el que ya amigos y conocidos pueden ocupar cómodamente esta zona, especialmente durante conversaciones informales. Estos dos niveles de burbujas se tornan importantes pues en ellos, cuando se comienza a subir en la escala de la sociedad o de una empresa, las cosas parecieran salir bien, o mejor. Van contando con un cierto apoyo de sus colaboradores, con el feedback de los jefes, teniendo conversaciones más interesantes. Pero pasado un tiempo, esas burbujas entran en conflicto, se comienzan a romper, a desaparecer, a disipar. Llega un momento que es como si no hubieran existido. Son esas primeras sugerencias para promociones, mejores trabajos, mas responsabilidades o mejores salarios que nunca llegan. Se pierde el ánimo, se pierden las ganas y hasta el interés. 

Según Ralph Adolphs[2], profesor de psicología y neurociencia en el Instituto de Tecnología de California, «es importante tener en cuenta que, por supuesto, el espacio personal varía según la cultura y el contexto, y que existen diferencias individuales significativas. Las diferencias culturales o individuales, las diferencias en torno a posibilidades o en generar oportunidades para otros no es cierta en muchas ocasiones; todo es ficticio. Son los diámetros de las burbujas que generan incomodidad. El psicólogo Robert Sommer sugirió que es inevitable que uno comience a deshumanizar temporalmente a quienes nos rodean, evitando el contacto visual y fingiendo que están inanimados hasta que llegue el momento en que detectemos una ruta de escape. ¿Pasara eso en un túnel de burbujas?

Muchos de nosotros no estamos informados o no estamos interesados en las fuerzas que afectan estas realidades y cómo lo que sucede, su contenido, nos afecta; a cambio, esa ignorancia tiene consecuencias. Para ello, quiero introducir un segundo término como referencia, la «burbuja de filtro» (en ingles ‘Filter Bubbles’), que se utiliza cuando buscamos información en internet, donde hojeamos, compartimos y hacemos clic, todos los días, en algo que parece inocente, pero que cuando no estamos informados o no estamos interesados en cómo el contenido nos afecta a cambio, esa ignorancia tiene consecuencias.

Según Eli Pariser[3], los filtros de burbujas vienen de algoritmos que crean «un universo único de información para cada uno de nosotros… que altera fundamentalmente la forma en que encontramos las ideas y la información». Es decir, si bien se aparenta una mejoría leve o mas amplia, la misma puede no ser verdad; termina no siendo cierta. Les recomiendo leer el artículo Violencias Invisibles, escrito en estas páginas por Ana González Pinto[4].

El tope son los techos

Si una mujer se aleja de ese piso pegajoso y atraviesa los pasillos de burbujas, se enfrenta entonces con otras limitaciones, como por ejemplo la de los famosos techos, como el «techo de cristal«, lo cual es el término que se usa para describir esa barrera discriminatoria, y artificial, que bloquea el avance de las mujeres o personas de color o de otras minorías que ya tienen trabajos bastante buenos, generalmente en la gerencia media de las organizaciones.

El término «techo de cristal» es una metáfora de las barreras que enfrentan las mujeres y las personas de color cuando se esfuerzan por ascender en el lugar de trabajo. «El techo de cristal no es una cosa; es un fenómeno que la gente ha notado donde las mujeres parecen tener más facilidad para ingresar a organizaciones en niveles más bajos, pero a medida que avanzan a niveles más altos, su número disminuye», dijo Rosalind M. Chow, profesor asociado de teoría y comportamiento organizacional en la Escuela de Negocios Tepper de la Universidad Carnegie Mellon. El techo de cristal se refiere entonces a la idea de que hay algo que impide que las mujeres accedan a esos puestos de liderazgo.

Si bien es cierto que las mujeres que se topan con los techos de cristal tienen un nivel educativo mayor que las que experimentan el piso pegajoso, las mujeres en ambas situaciones tienen algunas similitudes, como, por ejemplo,

  • Tienen poca movilidad,
  • Se encuentran incapaces de mejorar su situación, y,
  • Se espera que la mayoría de estas mujeres realicen tareas domésticas además de su trabajo asalariado.

Un ejemplo de ello es que, en promedio, las mujeres realizan tres veces más trabajo de cuidados no remunerado que los hombres. Cuando se les paga, ganan menos que los hombres y es menos probable que ocupen puestos gerenciales: solo el 6 por ciento de los directores ejecutivos en las empresas S&P 500 son mujeres.

Grandes retos por delante

La mujer sigue teniendo grandes retos y desafíos por delante. Entre ellos podemos mencionar:

  1. La falta de mujeres en puestos de poder
  2. No hay suficientes mujeres tomando decisiones
  3. Sexismo, racismo y desigualdad económica
  4. Feminismo centrado en el trauma
  5. Crisis de Humanidad.
  6. Falta de Acceso a la igualdad de oportunidades

Christina Hoff Sommers, autora e investigadora en el American Enterprise Institute, señala que a las mujeres jóvenes se les enseña que son vulnerables, frágiles y están en peligro inminente[5]. Se ha afianzado un nuevo feminismo centrado en el trauma, donde según la experta, el enfoque principal no es la igualdad con los hombres, sino la protección de ellos. Lamentablemente se ha creado una nueva ética del miedo y la fragilidad que es venenosa y debilitante, pero está ganando terreno.

Capas de Capas

Pero esto no se acerca a contar toda la historia. De hecho, muchas mujeres enfrentan diferentes capas de problemas en el hogar, el trabajo, la educación, el deporte, las artes y más allá, que les impiden alcanzar sus posibilidades y su máximo potencial. Una mujer que rompe un techo invariablemente encontrará otro u otros, más impenetrables quizá, esperándolas justo encima de ellas. Gran parte de este sesgo parece estar dirigido a dar más poder a las mujeres. Y, de hecho, los datos muestran, una y otra vez, que cuanto mayor es el poder, mayor es el sesgo. Aunque en muchas ocasiones y en diferentes industrias, las mujeres trabajan más horas que los hombres, es mucho menos probable que se les pague por ese trabajo, o por las horas extra trabajadas y mucho menos por los logros (sus logros) obtenidos.

De cara a un nuevo futuro

En el mismo momento en que se supone que el progreso debe acelerarse para alcanzar los objetivos globales o mejor conocidos como Objetivos de Desarrollo Sostenible antes del año 2030, en especial el relacionado con los temas género, la intensidad de las mejoras obtenidas se está desacelerando en algunas áreas. Las mejoras masivas en muchos aspectos de la igualdad de género en los últimos años muestran lo que es posible. Pero ahora necesitamos nuevos enfoques para abordar la arquitectura de la desigualdad. La inversión en educación, la sensibilización y el fomento de mujeres y niñas en trabajos tradicionalmente dominados por hombres tienen un papel que desempeñar. Abordar las barreras invisibles del sesgo podría cambiar las reglas del juego.

Aquí hay muchos menos avances que celebrar. Los hombres y las mujeres pueden compartir el mismo derecho al voto en la mayoría de los países, pero menos de una cuarta parte de los parlamentarios son mujeres. Solo uno de cada diez jefes de gobierno es mujer. El número de mujeres educadas en muchos países ha alcanzado una masa crítica y están haciendo sentir su presencia. Por primera vez en la historia, se puede decir, que un formidable ejército de mujeres valientes y resueltas está en marcha.

Cuanto antes comprendamos que la falta de mujeres en roles de liderazgo frena no solo a las mujeres, sino a todas las personas, antes podremos hacer avanzar a la sociedad en su conjunto. Desde la economía hasta el cambio climático, la reforma de la justicia penal y la seguridad nacional, todos los problemas son problemas de mujeres. Debemos seguir hablando en nombre del derecho de cada mujer a ser escuchada y darse cuenta de su poder.

 

FUENTES:

[1] Alizadeh Afrouzi, Omid. 2021. Humanitarian behavior across high-/low-context cultures: a comparative analysis between Switzerland and Colombia. Journal of International Humanitarian Action. Obtenido de

https://doi.org/10.1186/s41018-020-00088-y

[2] Wolchover, Natalie. Why Do We Have Personal Space? 2012. Live Science. Obtenido de https://www.livescience.com/20801-personal-space.html

[3] Pariser, Eli. The Filter Bubble: How the New Personalized Web Is Changing What We Read and How We Think. Penguin Books; Reprint edition. ISBN-10: ‎ 0143121235

[4] González Pinto, Ana. Violencias Invisibles, en la sección de Opinión, Salud y Bienestar, Voces Visionarias de la revista Visionarias: https://visionarias.business/violencias-invisibles/

[5] Hoff Sommers, Christina. The Freedom Feminist: Talking with Christina Hoff Sommers. American Enterprise Institute. Obtenido de https://www.aei.org/articles/the-freedom-feminist-talking-with-christina-hoff-sommers/

Luis Vicente García

Luis Vicente García es coach de rendimiento empresarial, conferencista internacional, autor de dos libros en materia de Franquicias y co-autor de 15 libros best-sellers internacionales junto con personalidades de la talla de Brian Tracy, Marshall Goldsmith, Jack Canfield y Joe Vitale, entre otros.

Es economista graduado de Georgetown University, con un MBA y especializaciones en Gerencia, Finanzas, Liderazgo Organizacional y Psicología Positiva. Es profesor en la UNIMET desde 2014, dictando clases de gerencia y liderazgo en los Diplomados de Gerencia Integral de Franquicias y Gerencia de Empresas de Servicios, y es profesor invitado en la UCAB y la Universidad Rafael Urdaneta.

Fue presidente de la Junta Directiva de Profranquicias (2017-2019). Es articulista para Visionarias, Inspirulina y El Nacional, creador de #MOTITUD y hoy se desempeña como embajador de Buena Voluntad de Goodwill Venezuela, editor en jefe de la revista Business Venezuela y Gerente General de Venamcham.

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1 Comentario

  1. Yamilet toro

    FELIDADES, me complece leer este articulo el gual me siento honrada por MUJER luis v garcia fiel defensor a lis derechos de la mujer y a la igualdad de géneromuy interesante yorgullosa de conocerlo y compartir con rl cada dia laboral gracias por tanto señor luis v

    Responder

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