Belleza

Escrito por Roser Rovira
«La cara de una mujer mayor me muestra unos ojos penetrantes, que me cuentan que han vivido, disfrutado, padecido y llorado»

Foto de Askar Abayev Pexels
De todas las definiciones que he encontrado gogleando, esta me gusta bastante:
“Cualidad de una persona, animal o cosa capaz de provocar en quien los contempla o los escucha un placer sensorial, intelectual o espiritual”
En nuestra sociedad, estamos acostumbrados a definir la belleza a través de la cara de las chicas jóvenes, de piel tersa y labios pintados de rojo intenso.
Pero yo la veo cada día más en la cara de las mujeres mayores.
La cara de una mujer mayor me muestra las arrugas que indican el paso del tiempo que, inexorable, va marcando nuestro ser.
La cara de una mujer mayor me muestra unos ojos penetrantes, que me cuentan que han vivido, disfrutado, padecido y llorado.
La cara de una mujer mayor me muestra una expresión de experiencia y de vulnerabilidad, de fortaleza y de misericordia.
La cara de una mujer mayor me cuenta, sin palabras, que la vida merece la pena ser vivida.
De pequeña, no me gustaban las arrugas de las manos de mis abuelos. Pero ya de pequeña, me encantaba la cara de mis abuelas. Caras que me daban todo el amor del mundo, caras que me indicaban amor, tristeza, comprensión, sabiduría. Caras bonitas. Caras bellas.
Estamos tan acostumbrados a que nos digan que la belleza solo reside en los cuerpos jóvenes, que nos hemos olvidado de encontrar la verdadera belleza. La que reside en la cara de las mujeres mayores.

Roser Rovira
Me licencié en Química y he trabajado muchos años en Prevención de Riesgos Laborales. A los cuarenta años, cuando ya pensaba que lo tenía todo hecho, salí de mi zona de confort. Viviendo en Polonia realicé una web para escuchar cuentos en once idiomas, y en Massachusetts he trabajado de maestra, de intérprete en hospitales, de traductora para distritos escolares, y de creadora de contenido para un centro de niños con altas capacidades. Con cincuenta años, acabo de empezar un trabajo de asistente en un centro de investigación sobre el Alzheimer. Sé que puedo reinventarme, y acepto los retos que tengo por delante.
En mi tiempo libre, escribo. Mucho. Novelas, cuentos, relatos. Soy voluntaria en una web donde publican cuentos sobre niños enfermos, valientes y fuertes, que quieren contar su historia al mundo. Y escribo sobre la gente mayor. Sobre los viejos. Me encanta hablar con ellos, observarlos y escribir pequeñas historias o grandes cuentos sobre sus aventuras. Anna Editorial es mi proyecto para publicar libros, cuentos, audiolibros, cómics…. sobre gente mayor. Quiero luchar contra la discriminación por edad, el edadismo, a través de la literatura, para así empezar a eliminar los prejuicios erróneos que pesan sobre los mayores. Mis abuelas me enseñaron fortaleza y dulzura, y yo pretendo contar al mundo que el envejecimiento es vida, y que la vejez es un estadio más de la vida. ¿Te apuntas?
Últimos Artículos
El dolor que no tenía precio comienza a tener valor
Después de la tormenta no solo puede llegar la calma. También puede llegar la maestría de haber sobrevivido, la comprensión de lo ocurrido y una mirada distinta sobre aquello que, mientras sucedía, solo parecía doloroso. Algunas experiencias nos hacen pasar del...
Rodéate de personas que te recuerden quién eres cuando, hasta tú, lo olvides…
Me inspiran quienes son generosos con sus conocimientos y sus contactos, quienes celebran sinceramente los éxitos ajenos, quienes cumplen su palabra, agradecen, saben pedir perdón y ayudan sin llevar una calculadora mental para saber cuándo les devolverás el...
Otros Artículos
Otros
Entre la llamada del Ser y los miedos del humano
No todo miedo significa que debamos avanzar. El miedo también puede estar protegiéndonos de un peligro real. Puede decirnos que algo no es adecuado, que no es nuestro momento o que realmente no podemos sostenerlo. Por eso no se trata de vencerlo ni de ignorarlo. Se...
La economía de la experiencia ¿por qué la gente ya no compra solo información?
La economía de la experiencia demuestra que las personas ya no compran solo información: buscan claridad, confianza, acompañamiento y una experiencia que les ayude a avanzar.
El autocuidado como el arte de pausar y poner límites
"Hago un llamado para que nos demos el permiso, con gentileza y autocompasión, de parar, de saborear cada logro, de sentir el gozo de desconectarnos de lo cotidiano para conectar con nuestra verdadera esencia, con nuestro valor personal. Esto se logra desde la...

