Bullía de Emoción

Escrito por Roser Mendez
«Los informes y los datos nos confirman que abrazar diversidad, equidad e inclusión no sólo es bueno para el crecimiento del negocio, sino también una de las herramientas más efectivas para el empoderamiento de la mujer. Sin embargo, si todas estas acciones no forman parte del ADN y de la cultura empresarial, las personas lo notan. Si no hay honestidad y sólo es una acción de “cara a la galería” o “postureo”, se refleja en las acciones. Y tiene el efecto contrario al buscado«

Foto de Ryoji Iwata (Unsplash)
Por fin había conseguido su objetivo. La ilusión le salía a raudales. La gente la veía por la calle y sonreía al percibir esa energía. Ella también.
Había llegado a un punto en su vida en que había descubierto que sabía lo que estaba haciendo y porqué. Y no, no era una gran CEO. Ni una Manager de algo. Ella era la Señora de la Limpieza de una multinacional.
Oh, no era nada fashion o a la mode. Ni siquiera glamuroso. Era ella. Con sus 5 sentidos. Con su profesionalidad. Con el orgullo del trabajo bien hecho. Y bullía de emoción por ello.
Trabajaba en una multinacional donde, desde que en el equipo directivo había más mujeres, la filosofía y la cultura de la casa había mejorado. Se había enriquecido con otra visión. Más empática, más visionaria, más fuerte. Porque gracias a la diversidad que ahora había en ese Board de Directores, la compañía superaba a sus competidores y conseguía mayores beneficios.
¿Y eso qué tiene que ver contigo, si eres una señora de la limpieza? Le habían preguntado. “Todo”, había respondido.
«Todo», porque le habían hecho sentir que tan importante era ella como el CEO. Cierto, las necesidades y responsabilidades eran diferentes no iba ella a negar eso. Pero ella era parte de ese equipo de personas (sí personas) que sentían que podían crear un impacto positivo en su entorno sin importar dónde estaban. Y ella lo hacía.
Había podido hablar con algunas de las personas de la compañía y aprender junto a ellas. Otras le habían sugerido métodos más eficaces y eficientes para hacer su trabajo. Otras, sencillamente, la habían escuchado.
Ella recogió todo eso. Se lo llevó a su casa. Reflexionó, pensó y aplicó lo que ella sentía que podía mejorar. En casa enseñó a sus hijos (los 2 varones y ya mayores) la importancia de la equidad. Debatió con ellos sus problemáticas, sus inseguridades…. Algo que no se había atrevido a hacer antes. Y cambió la relación con ellos. Se hizo más cercana, más comprensiva. Ellos pudieron entender lo que su madre hacía y la valoraron aún más. Por su esfuerzo, por su tesón, por estar orgullosa de ser ella.

«…algunos de estos jóvenes talentos le dijeron que aplicaron a la empresa porque apostaba por la diversidad, equidad e inclusión como parte de su cultura empresarial.«
Y ella, cada día, se sentía más fuerte y segura de su aportación en esa multinacional. Porque le habían hecho darse cuenta de que ella no tenía que cambiar por completo para “encajar” en su mundo. Ella era ella. Alguien único, auténtico, irrepetible.
Ella entendió la riqueza de su mundo: hablaba con personas de diferentes partes del mundo a diario; todas tan diferentes a ella… y se entendía con todas! Bueno, vale, con casi todas. Había por ahí un par de personas que… pero eso es para otro día.
Hablaba a diario con gente de todas las edades: jóvenes que la hacían reír con su perspectiva del mundo y sus nuevas maneras de llamar a las cosas de siempre de otra manera (umm, dirían nuestros abuelos ¿eso de nosotros también? ¡Posiblemente!); y que le enseñaban sobre tecnología, o nuevas formas de comportarse cada día. De hecho, gracias a ellos pudo detectar un problema con su hijo mayor y solucionarlo.
Lo compartió con esos jóvenes de su empresa multinacional. Y ellos, se lo agradecieron. Ahora hacen un esfuerzo para que ella esté al día con las nuevas expresiones. Ella lo adora.
De hecho, algunos de estos jóvenes talentos le dijeron que aplicaron a la empresa porque apostaba por la diversidad, equidad e inclusión como parte de su cultura empresarial. Que si no, ni siquiera hubieran considerado aplicar en esta multinacional. Que para ellos era importante. “Sí, lo es”, les dijo.

Foto de Engin Akyurt (Unsplash)
Ella, habla con madres y padres como ella, comparten experiencias… Con nuevos tipos de familia. Y, descubrió, que todos compartimos las mismas problemáticas y deseos. Y que compartiendo experiencias todos mejoraban.
Charla con gente de su generación con quien comparte inquietudes sobre cómo todo está cambiando muy deprisa. Se alegra de que su empresa no sea de esas que despide a todo aquel que haya llegado a los 45 años; que sea de las que apuesta por el valor, conocimiento, experiencia que la gente mayor de 45 puede aportar a la empresa. De hecho han lanzado un programa de mentoría dónde varios de los líderes de 50 años están mentorizando a jóvenes de 25 enseñando soft skills entre otras cosas. Ella lo está haciendo con dos personas de su equipo.
Ahh! ¿Qué no sabías que ella llevaba un equipo?
Sí, de 15 personas. Ella es la responsable de las plantas de Presidencia y Managers. Y han incorporado nuevas técnicas que los jóvenes han aportado; mejorando algunas existentes gracias a la capacidad organizativa de sus miembros más adultos; y eso que son de 10 países diferentes, razas, religión, sexo e incluso votan a partidos políticos opuestos! Y gracias a ello, como equipo, funcionan como un reloj suizo: a la perfección.
Porque hay diversidad de pensamiento que genera creatividad aumentando la innovación y la agilidad al aplicarla.
Porque son tan diversos que han sido capaces de entender y traducir los deseos de sus “clientes”, que no son otros que las personas de las plantas donde trabajan, a prácticas que les hacen sentir mejor.
Ella bulle de ilusión cada día. Porque sabe qué está haciendo y por qué. Sabe su propósito. Nada es perfecto ¡claro! Y ella no lo quiere tampoco. Ella da gracias a que en su empresa le ha mostrado la importancia de la diversidad, de la inclusión, ella sabe su valor.
Sabe que como señora de la limpieza aporta, crea y genera un impacto positivo en su entorno. En su equipo, en su familia, en sus compañeros. Y bulle de ilusión por ser consciente de su papel.
Los informes de Mckinsey & Company, Deloitte Insights, GlassDoor y Lean In, entre otros, nos dicen que los equipos diversos aumentan en un 70% sus posibilidades de captar nuevos mercados y son un 87% mejor en tomar decisiones que los equipos que no lo son.
Los informes y los datos nos confirman que abrazar diversidad, equidad e inclusión no sólo es bueno para el crecimiento del negocio, sino también una de las herramientas más efectivas para el empoderamiento de la mujer.
Sin embargo, si todas estas acciones no forman parte del ADN y de la cultura empresarial, las personas lo notan. Si no hay honestidad y sólo es una acción de “cara a la galería” o “postureo”, se refleja en las acciones. Y tiene el efecto contrario al buscado.
Trabajemos juntos para que esta equidad e inclusión sea un trabajo en equipo de hombres y mujeres: de todos. No dejemos perder esa oportunidad de crecer y abrazar al talento de las personas que forman nuestros equipos. Hagamos que el sueño de “Ella” sea una realidad. Juntos somos más fuertes.

Roser Méndez
Fundadora y directora de Komorebi Solutions Boutique Consulting Firm especializada en PR y Comunicación Estratégica. Con un bias en temas de equidad, y sesgos conscientes e inconscientes. DI&E Advocate. Colíder de Lean In Crownz International.
Roser es licenciada en Comunicación con la mención de PR y Comunicación Corporativa. Posee un Master en Marketing Digital.
Es una apasionada de la comunicación y de cómo ésta puede ayudar a crear puentes para unir culturas y personas. Ha vivido y trabajado en varios países y continentes; entre ellos Japón dónde además de tener un Máster Degree sobre Japón y China contemporáneos vivió y estudió en una bodega de sake para profundizar en su conocimiento de la cultura y del Saké.
Apasionada de la lectura y las culturas, colabora con varias organizaciones y es conferenciante en temas de equidad, perspectiva de género e igualdad en empresas y mentoriza a jóvenes para que puedan llegar más lejos en sus carreras.
Actualmente reside en el sur de Francia y ayuda con su firma Komorebi Solutions a emprendedores y empresarios a crear estrategias de PR y comunicación para que ellos consigan sus objetivos.
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