Tendencias 2022 en el sector Salud

Bettina Colmenares, Salud y Bienestar

Para mi inicio como integrante del equipo de Visionarias, quiero destacar un tema de relevancia a propósito de la pandemia que, desde finales del 2018, azota a la humanidad. A tal efecto, me parece importante que reflexionemos acerca de qué aprendimos del año que acaba de finalizar para marcar los retos de este año 2022.

¿Cuáles de los cambios propuestos para controlar la pandemia por Sars CoV2 /Covid-19 continuarán en el tiempo?

La humanidad nunca ha sido igual después de una pandemia. La plaga durante el imperio bizantino abrió las puertas al esplendor del Islam. La peste negra desarrolló el transporte marítimo. El Capitalismo y la era industrial se vigorizaron después de las epidemias del siglo XVII. “La reacción a la llamada ‘peste española’ de 1918 trajo ciencia, arte y mejora de la expectativa de vida a nivel global,” según el historiador José Enrique Ruiz-Doménec (El día después de las grandes epidemias).

«La probabilidad matemática de una nueva epidemia o pandemia es alta por la condición “globalización”. La rapidez en que podemos movernos entre países y podemos movilizar bienes y servicios es un factor a favor de los virus. Sin embargo, esta interconexión también es parte de la solución».

Entonces, ¿qué cambiará después de la pandemia causada por el virus Sars CoV2 /Covid-19?

Algunas de las lecciones aprendidas que dejará esta pandemia, es la necesidad de preparar e informar veraz y objetivamente a la población. Sólo con una opinión pública capacitada, será posible alcanzar una verdadera responsabilidad individual comprometida con la sociedad a la que pertenece, de la mano de la sostenibilidad del sistema sanitario para evitar futuros colapsos, causados en gran medida por la falta de información o por la incertidumbre generada por información no objetiva.

Algunos analistas apuntan al impulso de la tecnología digital como uno de los efectos que perdurará en el tiempo. El comercio electrónico, la asistencia médica virtual, el teletrabajo desde casa y los implantes de chips en el cuerpo humano, entre otras, también tendrán un gran impulso.

Las otras tendencias que beneficiarán a los sistemas de salud incluyen:

  • Mayor atención a los adultos
  • Mayor atención a los problemas de salud mental
  • Ajuste de valores: la salud en primer lugar
  • Un sistema de salud fuerte
  • Interconexión como garantía
  • El principio de la sostenibilidad
  • La práctica de higiene de manos
  • La conciencia del autocuidado
  • La efectividad de las telas de uso único en la protección y control de infecciones
  • La interdependencia solidaria de los seres humanos

Mayor atención a los adultos

Ajuste de valores: la Salud en primer lugar

La pandemia puso en evidencia la fragilidad de los diferentes programas regionales, nacionales e internacionales de salud pública y de los sistemas de atención para los pacientes mayores. En consecuencia, en el 2020, se dio comienzo a un programa de la Organización Mundial de la Salud, llamado La Década del Envejecimiento Saludable, que invita a “desarrollar y mantener las habilidades funcionales que permitan una vejez con bienestar”. Para el 2022 se mantendrá esta tendencia, en virtud de que la población envejece y se requiere atenderla mejor.

Mayor atención a los problemas de Salud Mental

La preocupación por los problemas mentales es clara, pues son evidentes los efectos psicológicos del Sars CoV2 /Covid-19.

Hasta el momento, se desconocen los efectos neurológicos en los pacientes infectados, lo cual impulsa a los investigadores del mundo a generar una línea de investigación vinculada con estos efectos. Desde ya, sensaciones, trastornos o sentimientos como: el miedo, la ansiedad y la soledad empiezan a quitárseles el estigma social y a ser tratadas como hallazgos que ameritan un tratamiento específico.

En consecuencia, es necesaria la puesta en marcha de programas de apoyo psicológico, así como una serie de medidas en materia de recursos humanos que permitan garantizar el buen funcionamiento y la optimización del sistema sanitario. Tales programas deben incluir la protección de la integridad y seguridad para la población general y de pacientes y profesionales de la salud.

A raíz de esta pandemia, aquel viejo proverbio que dice: “la salud es lo primero” viene cobrando más auge aún, con una ética basada en el cuidado integral. La personalización y la humanización de la medicina podrían ganar terreno, pero también otras tendencias como la relajación, la nutrición, el acondicionamiento físico, el contacto con la naturaleza y los entornos saludables. Todos abocados a generar bienestar colectivo.

Interconexión como garantía

La probabilidad matemática de una nueva epidemia o pandemia es alta por la condición “globalización”. La rapidez en que podemos movernos entre países y podemos movilizar bienes y servicios es un factor a favor de los virus. Sin embargo, esta interconexión también es parte de la solución.

Estas son algunas de las evidencias: la comunidad científica del mundo se unió en busca de la vacuna; la mayoría de los países hacen negociaciones conjuntas para la compra y distribución de las vacunas. Además, no existe ningún interés en que algún país del mundo se quede sin cobertura.

Estas acciones muestran la interacción contínua de los gobiernos y organizaciones de la salud sobre la actualización en protocolos, brotes y epidemias.

Sistemas de Salud más fuertes

Desde el comienzo de la pandemia fue muy evidente la vulnerabilidad de los sistemas de salud en el mundo. Se impone a la brevedad la necesidad de reforzar los sistemas de información epidemiológicos y el área de salud pública en conjunto. Ahora, cuando se anuncia la probabilidad de nuevas pandemias en pocos años, se espera que los sistemas de salud estén mejor preparados para, responder a una crisis y que dispongan de los recursos técnicos y humanos suficientes para detectar y controlar cualquier infección o imponderable.

Uno de estos retos organizativos consiste en la necesidad de conocer y disponer de información real del número de camas de pacientes críticos de cada comunidad, sin contar en esa cifra las camas de reanimación o quirófanos que en la actualidad se utilizan para cuidados críticos cuando se precisan. Asimismo, el entrenamiento a los profesionales sanitarios en la atención a los pacientes con COVID-19 es una cuestión a abordar cuando la presión asistencial de la pandemia permita abordarla de una forma protocolizada.

Lo vivido durante la pandemia de COVID-19 debería actuar como palanca de cambio para reforzar y transformar el sistema sanitario, para pensar y diseñar un modelo de asistencia sanitaria y sociosanitaria ajustable a las necesidades en el contexto del futuro post-COVID. Definir qué papel debe jugar la telemedicina y dotar a los centros de la tecnología para desarrollarla, con garantías suficientes para profesionales y pacientes; construir un modelo basado en rutas asistenciales adaptadas a las necesidades de cada paciente; construir un nuevo modelo de atención médica dotado de recursos suficientes y con acceso a herramientas diagnósticas que aporten un escalón más resolutivo; apostar por la prevención y la promoción de la salud como la principal herramienta para velar por la salud pública y, además reforzar los sistemas de hospitalización y cuidados domiciliarios así como implementación de cuidados paliativos.

La conciencia de autocuidado

La tendencia al aumento en el autocuidado no sólo se aplicó en estos tiempos a médicos, enfermeras y personal de la salud sino al resto de la sociedad. Ahora somos muchos más los que tenemos mejores prácticas de cuidados preventivos como la acción de vacunarse, la práctica de distancia social y el uso de la mascarilla, entre otros. Esta actitud seguirá siendo la tendencia en búsqueda de la protección responsable del entorno familiar, laboral, social.

El principio de la sostenibilidad

En pro de un planeta “sostenible”, pareciera que hay cada vez más usuarios de servicios, consumidores de productos, líderes sociales y empresariales que quieren participar activamente en el cuidado del planeta, pues para nuestro propio bienestar, se requiere preservar la biodiversidad.

La práctica de higiene de manos

La práctica más constante del lavado de manos probablemente contribuyó a crear hábito en la higiene de manos tanto para personal de salud como para la población en general. Se espera que esta práctica contribuya a disminuir otro tipo de infecciones causados por bacterias y virus.

La efectividad de las telas de uso único en la protección y control de infecciones

Las medidas adoptadas en materia de protección de los profesionales ante patologías infecciosas y contagiosas deben mantenerse y reforzarse, mediante la selección y aislamiento de pacientes que ingresan en un centro hospitalario, el adecuado almacenamiento de material de protección, de equipos de protección individual y la formación a profesionales.

El sistema de salud del mundo aceptó desde el comienzo de la pandemia el uso de telas no tejidas de uso único desarrolladas para los elementos de los equipos de protección personal (EPP) como batas y mascarillas, campos quirúrgicos, sábanas y envoltorios para esterilizar, entre otras, pues eran las únicas capaces de ayudar a los profesionales de la salud a protegerse mejor y al mundo a crear barreras efectivas para el control del virus. Actualmente hay mayor conciencia sobre los beneficios de la tela no tejida en la protección, prevención y control de infecciones. Se espera que esta tendencia se siga extendiendo.

La efectividad de las telas de uso único en la protección y control de infecciones

Las medidas adoptadas en materia de protección de los profesionales ante patologías infecciosas y contagiosas deben mantenerse y reforzarse, mediante la selección y aislamiento de pacientes que ingresan en un centro hospitalario, el adecuado almacenamiento de material de protección, de equipos de protección individual y la formación a profesionales.

El sistema de salud del mundo aceptó desde el comienzo de la pandemia el uso de telas no tejidas de uso único desarrolladas para los elementos de los equipos de protección personal (EPP) como batas y mascarillas, campos quirúrgicos, sábanas y envoltorios para esterilizar, entre otras, pues eran las únicas capaces de ayudar a los profesionales de la salud a protegerse mejor y al mundo a crear barreras efectivas para el control del virus. Actualmente hay mayor conciencia sobre los beneficios de la tela no tejida en la protección, prevención y control de infecciones. Se espera que esta tendencia se siga extendiendo.

DRA. BETTINA COLMENARES

Médico Cirujano y gerente de salud con más de dos décadas de experiencia. Especialista en cirugía general, particularmente cirugía laparoscópica y ginecológica y Fellow del American College of Surgeons. Líder en gerencia médica privada en clínicas urbanas con manejo de más de 1000 pacientes al año. Además, con conocimiento y experiencia en el mercado asegurador de medicina privada con énfasis en calidad de los servicios. Experiencia en estrategia para organizar servicios de emergencia en areas de conflicto urbano.

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