

Emprender es resiliencia,
es levantarse.
Es levantarse desde el foso, transformarse.
Tiene que ver con creatividad,
escuchar el entorno
y saber dónde estamos.
La emprendedora que quiere inspirar a otras «desde una visión realista»

Por Daniela Oropeza y Marita Seara
Vanessa Marcano es una empresaria venezolana que vive en México. Es fundadora y CEO de Pollito Inglés, una red que nació en Venezuela y que hoy está presente en países como México y Estados Unidos. Su lema se explica por sí solo: Intercambia, compra y vende lo que tu bebé ya no utiliza. Vanessa también es fundadora y CEO de Moms Data, empresa que se dedica a realizar estudios de mercado basados en mujeres.
Se hizo emprendedora de un proyecto que nació gracias a ser madre y a su “atrevimiento”. Una idea que fue concibiendo a medida que su niña iba dejando atrás la ropa. De llegar a tener 700 madres seguidoras en un proyecto que manejaba a través de Facebook, Vanessa hoy día tiene una comunidad de 400 mil seguidoras.
El éxito lo obtuvo gracias a una fórmula que contiene ingredientes muy precisos: una plataforma tecnológica con impacto social conformada por un equipo multidisciplinar escogido en su círculo de confianza, que transformó un marketplace con un fuerte contenido de valor para las madres primerizas.
Después de más de 10 años, Vanessa no quiere dejar esa piel de emprendedora. Es su estilo de vida, como ella bien dice. Pero, además, quiere hacer más: “contar mi historia para inspirar a otras desde una visión realista del emprendimiento, que no es nada fácil, requiere mucho sacrificio y esfuerzo”
Vanessa es speaker centrada especialmente en promover el emprendimiento femenino y comprometida con la igualdad de género. Es aliada fundadora de AVEM (Alianza Venezolana de Empresas por el Liderazgo de las Mujeres) y aliada voluntaria de Wef Americas, Asociación de Mujeres Emprendedoras de Las Américas.
De madre de Julieta
a madre de Pollito Inglés
VISIONARIAS:
Viniendo de un mundo corporativo, ¿cómo decidiste emprender en un país como Venezuela donde, aunque no se tenía una situación económica y social tan extrema como la actual, era una situación compleja donde te debes haber conseguido con bastantes barreras como mujer emprendedora?
VANESSA MARCANO:
Por 15 años trabajé como empleada para terceros, y en 2009 vino una revolución personal muy importante que fue la maternidad, y con esa revolución personal -que fue un giro muy radical en mi vida- también cambié mi camino profesional y decidí emprender un nuevo estilo de vida a través de crear mi propia empresa.
Tuve que llevar esos 3 mundos. El laboral, el de los primeros pasos como emprendedora y, además, mi mundo como mamá primeriza. Y lo decidí así, porque veía a Pollito Inglés en esa etapa de validación, dando sus primeros pasos, y tratando de capitalizar esa idea que tenía.
También mi trayectoria como comunicadora social me ayudó muchísimo a darle forma a esa idea, una imagen, un logo, un slogan y por supuesto, a crear toda esa base online que necesitaba para ejecutar esos primeros pasos de la idea, porque siempre concebí a Pollito Inglés en el mundo del internet.
A Pollito Inglés lo pensé, en su momento, como una gran red de madres para el intercambio, compra y venta de artículos usados de bebés y esto es, un problema que yo identifiqué en mi época de mis primeros meses como mamá.
El mundo de la maternidad fue el que me invitó y me trajo a una situación que me permitió en ese momento ver que, primero, fue uno de los eventos más felices de mi vida, que me llena de mucho orgullo y de un amor que no tiene comparación. Segundo, con Julieta aprendí que la inversión en un hijo es bastante grande; ellos van perdiendo todo bastante rápido y, además, en muy buen estado. Viendo cositas que ya Julieta no usaba y ropa que tenía aún sus etiquetas, comienzo a preguntarme qué hago con todo eso y cómo recupero esa inversión que hice. Y, la verdad es que, como mamá primeriza, calculamos bastante mal lo que realmente se necesita. Eso resulta en un aprendizaje

Con esa pregunta en mente, y sin tener a nadie directo a quien pasarle todo lo que Julieta estaba dejando, empieza una especie de iluminación y comienzo a pensar en conectar. Hago una comunidad de mamás para vender las cosas que Julieta ya no estaba usando, y quizás comprar lo que sí necesitaba a medida que la niña iba creciendo. Así nace la idea de Pollito Inglés
VISIONARIAS:
Desde tu experiencia, ¿cómo describirías a la mujer emprendedora? ¿Cómo asume este proceso de creación?
VANESSA: Conviviendo con mi trabajo y siendo mamá soltera, difícilmente iba a atreverme a dar un paso demasiado radical y esto también lo comento porque las mujeres también somos más conservadoras al momento de emprender, medimos cada paso que vamos a dar, esto tiene aspectos negativos y positivos.
Uno negativo puede ser desde la perspectiva del perfeccionismo. Queremos tener todo perfecto antes de lanzar nuestro emprendimiento. Eso es un gran error, pero somos normalmente las cuidadoras de la familia. Eso no lo digo con mucho orgullo porque sabemos que ONU Mujeres lanzó una cifra que dice que sobre el 85% de las mujeres están todas las responsabilidades de estar a cargo de los niños, adultos mayores y las tareas domésticas. Esa es la realidad en la que yo me vi en ese momento.
A partir de esa realidad y sin ser tan consciente de ese análisis, llevé a Pollito Inglés de la mano con mi trabajo y, por supuesto, de mi rol de mamá.
VISIONARIAS:
¿En qué momento decidiste dedicarte completamente a Pollito Inglés y adoptarla como tu manera de vivir?
VANESSA: No fue fácil tomar la decisión de cortar con mi sueldo de quince y último, que te da seguridad. De alguna manera yo me fui preparando, fui ahorrando mientras le daba forma a Pollito Inglés.
Yo comencé con el emprendimiento en 2010, y tenía alrededor de 700 mamás en la comunidad de Pollito Inglés en Facebook. Recuerdo que ese año el IESA (Instituto de Estudios Superiores de Administración) lanzó, en alianza con IBM, un programa para emprendedores tecnológicos y decidí postularme.
Creo que tengo en mi ADN algo de atrevimiento. Viendo hacía atrás, me pregunto, ¿cómo me lancé a esto teniendo sólo 700 seguidores? Hoy en día, tenemos casi 400.000. Eso me ayudó muchísimo para defender una idea que yo apenas estaba cultivando. Defendí a mis 700 mamás como suficiente validación para invertirle más tiempo a esta idea. Veía la evolución de Pollito Inglés hacia una plataforma tecnológica y, como siempre lo he concebido desde el punto de vista tecnológico, me aceptaron en el programa para emprendedores.

El ecosistema
emprendedor
venezolano
En ese momento trabajaba en CONAPRI (Consejo Nacional de Promoción de Inversiones) y tuve que pedir permiso para recibir clases un par de veces por semana en el IESA con IBM. Ahí estaban esos primeros pasos de atrevimiento y donde yo estaba realmente estudiando si la idea era viable o no.
Fue muy interesante porque empecé a saborear lo que era el ecosistema de emprendimiento en Venezuela y también porque me sacaba de mi zona de confort corporativa, donde ya yo venía con un ritmo más o menos de crecimiento y de conocimiento; pero aquí se hablaba en otro idioma, se hablaba de agilidad, desarrollo de software, internet y me fui alimentando con todo eso.
Recuerdo que en ese programa éramos entre 25 y 30 personas. En su mayoría hombres. Yo era la única comunicadora; todos eran desarrolladores de tecnología. Ahí conocí a personas con 3 empresas potenciales que podían desarrollar mi proyecto. Ahí hice un relacionamiento muy importante con personas basadas en la tecnología que 2 años después concreté en una sociedad para el desarrollo de mi proyecto.
Ya en 2012, estaba trabajando para PEPSICO llevando las comunicaciones corporativas Venezuela-Colombia y estaba viajando mucho, en unas circunstancias corporativas poco flexibles que realmente me hicieron reflexionar sobre si realmente era feliz en ese mundo corporativo o no y si me permitía una vida plena como mamá y como profesional. Porque realmente mi vida se iba en su mayoría al mundo corporativo, era muy demandante.
Espero que las corporaciones realmente escuchen estos mensajes de mujeres que hemos dejado la carrera corporativa precisamente por temas de flexibilidad porque a medida que la corporación se va volviendo más flexible, más empática, pues se pueden tener unas mayores oportunidades de crecimiento dentro de la empresa.
Justo ese año, decido participar en otros 3 premios de emprendimientos que se estaban lanzando en ese momento. Uno era el Concurso Ideas; el otro, Emprendedor Social del Año de la Fundación Venezuela Sin Límites. Y, tercero, participa en Wayra. En los tres concursos, Pollito Inglés queda seleccionado y como finalista.
Wayra implicaba un proceso de aceleración de 8 meses con todo tipo de mentoría de parte de la UCAB y el IESA, donde además te asignaban mentores de Telefónica. Realmente fue una carrera de aprendizaje super acelerada donde aprendí a hacer pitch con clientes e inversionistas y a cómo manejar la comunicación de tu negocio. De hecho, hice mi primera rueda de prensa dentro de las instalaciones de Wayra, y con el apoyo de Telefónica fueron muchos medios. Yo estaba con Julieta chiquita y ella aparece conmigo en la rueda de prensa.
Ese año es cuando yo definitivamente decido renunciar, porque ya tenía unas validaciones adicionales. Yo tuve que defender mi proyecto ante un jurado bastante grande y retador con Wayra; por cierto, todos hombres, donde tenía que explicar un proyecto que era dirigido a mujeres madres y liderado por una mujer. Imagina lo retador que es vender tu producto a hombres donde tienen que hacer un ejercicio superior de empatía para realmente ponerse en los zapatos de tu proyecto y entender que tiene futuro.

Espero que las corporaciones realmente escuchen estos mensajes de mujeres que hemos dejado la carrera corporativa precisamente por temas de flexibilidad porque a medida que la corporación se va volviendo más flexible, más empática, pues se pueden tener unas mayores oportunidades de crecimiento dentro de la empresa
Según comenta Vanessa, Pollito Inglés tenía un impacto social. No solo era ya un emprendimiento tecnologico sino que estaba basado en un componente social, “donde utiliza las 3 R: reducir, reutilizar y reciclar, alargando la vida útil de las cosas, creando conciencia, permitiéndote ahorrar y rehusar artículos». Además, ese impacto también implicaba llegar a un más amplio mercado, un público que podía acceder a productos de manera más económica y en excelente estado.


Siempre lo menciono, recurramos y aprendamos a pedir apoyo de nuestras personas cercanas, porque están sumamente dispuestas a apoyar a emprendedores que están emergiendo. El mundo del emprendimiento es atractivo, y las personas quieren apoyar, ser parte de la experiencia o el camino de alguien que está emprendiendo.
VISIONARIAS:
¿Cómo vendiste tú ese proyecto a hombres, en una época además donde no había tantas mujeres emprendedoras?
VANESSA: En Wayra, de 30 proyectos preseleccionados, solo recuerdo a otra cofundadora; del resto, eran proyectos eran liderados por hombres.
En ese momento lo vendí con muchas métricas, con su imagen y logo, con las emociones asociadas a la marca y con un equipo bastante robusto que armé con la gente más querida que tenía cerca, que no eran empleados míos. Pienso que como era un equipo multidisciplinario, logré vender como una fórmula que podía ser interesante.
Ya tenía el elemento tecnológico en aquel momento desarrollado por Pedro Piñango; por otro lado, tenía a una psicóloga con muchísima experiencia en psicología infantil, mi mamá, con más de 50 años de experiencia tratando a familias. A ella la coloqué como mentora en los contenidos asociados a Pollito Inglés, porque siempre la empresa tuvo un sentido utilitario como marketplace para la compra y venta de artículos usados de bebés, pero siempre la fórmula fue asociarlo a contenido de valor como un elemento de generación de valor para las mamás donde las acompañamos en todo el aprendizaje de ser mamá y temas de crianza.
Mi hermana en la parte de mercadeo con experiencia dentro de las empresas y que resultaba perfecto porque era un target al que quería llegarse por ser un modelo de negocios B2B, y luego estaba una persona de finanzas. Todas personas queridas de mi círculo de confianza.
VISIONARIAS:
¿En qué momento, se pasa de emprendedora a empresaria?, ¿qué diferencia hay entre uno?
VANESSA: Creo que es una zona gris que aún no la he pasado. Si alguien me pregunta por mi ocupación digo que soy empresaria, pero en mucho de mi lenguaje hablo como emprendedora, porque me siento muy atada a las raíces.
Aunque llevo 10 años emprendiendo y le vendo a empresas como Procter & Gamble, Chuck E Cheese, Ama de Casa, Nestlé, Kellogg’s y otras grandes empresas y aunque logré el objetivo del B2B… sigo sintiéndome emprendedora y aun no quiero perder esa sensación de saber hacer todo dentro de la organización. Es importante mantener los pies sobre la tierra y me da una perspectiva donde me siento cómoda.

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DANIELA OROPEZA
Licenciada en Estudios Internacionales de la UCV, interesada en temas de sostenibilidad, triple impacto desde el punto de vista ambiental, así como en temas de perspectiva de género. Articulista de la revista Business Venezuela y Feminismo Inc. Actualmente se desempeño como Coordinadora Sectorial Senior de VenAmcham
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MARITA SEARA
Marita es Socia Fundadora y Directora Editorial de Visionarias. Es Periodista, Editora y Consultora Comunicacional con Perspectiva de Género con una experiencia de más de 25 años. Fue Directora de Comunicaciones de VenAmCham, Gerente de Comunicaciones de Conapri y Editora de Business Venezuela. Hace años creó su propio blog, Voces Visibles, para escribir sobre los derechos de mujeres y niñas en el mundo. Ama hacer entrevistas y escribir sobre Emprendimiento Rural, sobre Viajes y, sobre la situación de las mujeres en diferentes ámbitos. De hecho, publicó en Amazon La Mujer. Una Voz que se extiende , además de realizar una serie de entrevistas a mujeres líderes en diferentes sectores y cuyo resultado se puede ver en su EBook: 6 Mujeres por la Igualdad. Marita apoya y asesora a mujeres +50 a visibilizar sus emprendimientos.
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